Los retos creativos de los viernes, lánzate a escribir

La semana pasada anunciaba en la newsletter que arrancaban los retos creativos de los viernes. Con ellos quiero invitarte a dejar fluir la imaginación, a soltar la mente a través de la escritura creativa y como no, a mirar con otros ojos los lugares, personas y objetos que te rodean.

Durante todos estos años escribiendo, me he dado cuenta que siempre que veo más allá de lo aparente, surgen ideas alucinantes. Esa visión también me lleva a prestar atención a otros sentidos y de esa bola de información que se va gestando, han surgido proyectos que me hacen disfrutar como este blog o mi academia de idiomas y escritura creativa.

Quiero que experimentes la magia de escribir sin pensar demasiado, que salga de las entrañas, de las sensaciones que te produzcan la imagen que has captado. No es cuestión de crear una obra maestra, sino de disfrutar del propio placer de crear. Con ese objetivo nacen los retos creativos de los viernes. ¿Me acompañas?

Cómo funcionan los retos creativos de los viernes

  1. Cada viernes te propondré un reto a través de redes sociales y la newsletter. Por ejemplo, la semana pasada alenté a hacer una foto de un edificio, imaginar la historia que había sucedido en él. Siempre tendrá como base la escritura creativa y las imágenes.
  2. Te invito que compartas tu creación a través de Instagram etiquetándome @dejamebesarteconletras y @elclubdelosidiomas. También he creado el hastag #losrelatosdelclubdelosidiomas para que puedes saborear las historias que otras personas crean.
  3. La temática cambia cada semana. Algunos retos creativos tendrá como foco las personas, otros los animales, los objetos o los paisajes. No hay un patrón establecido ni cerrado. Si tienes alguna sugerencia, ¡no dudes en contármela!
  4. Compartiré todos #losrelatosdelclubdelosidiomas tanto en mi Instagram personal como en el de la academia. Si lo prefieres, también puedes publicarlos en Facebook. ¡Como te sea más cómodo!

El relato del viernes pasado

Como te decía, el viernes pasado propuse crear una historia basada en los edificios. Aquí te dejo la mía. Espero leerte en los próximos retos, no te haces una idea de la ilusión que me hace de que formes parte 🙂

retos creativos

Era un pueblo que hablaba sin contarse nada. Los secretos querían salir de las paredes pero la cal los acallaba. Nada debería saberse, nada debía perturbar la quietud tensa. Pero un día llegó Filo con sus macetas, su alegría y sus ganas de decirle al horror que podía convivir con él y llevar una sonrisa de repuesto en el bolsillo. Se la comieron las miradas. De celos, de repulsa, de admiración. La historia quería tensarse más pero ella se repetía cada mañana al darle vida a sus flores: “mi pueblo que calle, que se caiga con sus mentiras y sus reproches pero a mí el dolor todavía no me deja seco el corazón”.

Si buscas inspiración para tu próxima lectura, no te pierdas mi selección de reseñas de libros.

Gracias por dejarme besarte con letras.

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Temporada 3: Arrancamos el curso con Merlí

temporada 3

¡Arrancamos la temporada 3! Después de un verano de descanso en el blog, vuelvo a abrirlo con más ilusión y ganas que el primer día. En esta nueva temporada quiero continuar compartiendo contigo mi amor por los libros, la vida y el deporte. Se avecinan sorpresas pero, las irás descubriendo en pequeñas dosis 🙂

Cómo va a funcionar el blog en esta temporada

No sé si es por mi faceta de profesora o porque el verano me resulta un momento maravilloso para reflexionar, pero llego a septiembre con energías renovadas y cambios en el mapa. Estos meses han sido duros y felices, abrir la academia ha supuesto una revolución personal y profesional. Y todo esto, se verá reflejado en el blog.

Las newsletter pasan a los viernes

Hoy ya ha salido la primera, llena de besos con letras, en la que desvelo una de las sorpresas de la temporada. Si todavía no formas parte de la tribu, ¡suscríbete! Estas cartas semanales contienen la parte más personal y además, habrá contenido exclusivo para suscriptores que no aparecerá en el blog.

Cambio la fecha de los domingos a los viernes para poder soltar el móvil y el ordenador durante el fin de semana. Necesito llegar con la mente a 0 cada lunes y, aunque se pueden programar, a mí me gusta estar pendiente de que todo vaya bien.

No habrá un número determinado de posts por semana

 Venga, me acabo de cargar el primer mandamiento del marketing de contenidos; tener un calendario editorial, cumplirlo, analizarlo, etc. Lo he intentado pero no funciona conmigo. A pesar de ser muy ordenada, tanto que a mi alrededor me etiquetan como alemana, en la parte creativa me abruma y me merma.

Me gusta sentir que los textos fluyen y no que salen forzados por un calendario. Esto no quiere decir que haya semanas en blanco. Cada semana publicaré, al menos, un post. Recuerda que puedes seguirme la pista en Instagram, Facebook y YouTube

Merlí o cómo la filosofía puede cambiar tu vida

En una de las últimas entradas de la temporada pasada, te comentaba por qué la filosofía debe continuar en el plano académico. Hoy me vuelvo a reafirmar y como ejemplo, Merlí, una serie sobre educación, filosofía y vida misma que puedes ver en Netflix.

Merlí es un profesor de filosofía poco corriente. Sus clases son polémicas y pone a sus alumnos contra las cuerdas del pensamiento. Los reta a reflexionar, a cuestionar cualquier cosa incluso a sus propias enseñanzas. Durante las tres temporadas, se tocan temas como el acoso escolar, la libertad sexual, las mentiras, etc.

El hilo conductor de cada una de las historias de los personajes es la filosofía. Cada capítulo explica las enseñanzas básicas de un filósofo concreto y de ahí, se teje el resto de la red.

Esta serie es muy buena porque no se corta, no tiene pelos en la lengua y se atreve a hablar de temas que todavía escuecen. Además, es una crítica constante a la sociedad actual y al sistema económico, político y educativo. Estoy convencida que después de cada capítulo te harás alguna pregunta.

¿Para ti qué importancia tiene la filosofía en tu vida?

Te espero la semana que viene cargada de libros. Mientras, puedes recordar algunas recomendaciones literarias que hice la temporada anterior.

Gracias por dejarme besarte con letras.

temporada 3

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Maestra de pueblo con L de novata

maestra de pueblo

La enseñanza es una patata caliente que quema aún más si hay una maestra o profesora en casa. Las mofas sobre las vacaciones, las actividades y la dureza del trabajo son solo un ejemplo de cómo la sociedad no acaba de ser consciente de que todos los ciudadanos van a pasar por las manos de la educación.

Maestra con sentido del humor

Una amiga, también maestra, me ha dejado el libro Maestra de pueblo con L de novata. Aunque no doy clase en un colegio sino en mi propia academia,  me he sentido muy identificada con bastantes escenas. Además, me he reído tanto que todavía me duele la cara.

Me encanta ese momento de reunión familiar en el que sacas pecho de todo lo que han conseguido tus alumnos durante el trimestre y acabas recibiendo una lluvia de púas que te dan para crear un ejército de erizos. Total, si solo habéis rellenado fichas, ¿no?

Este libro ilustrado muestra con mucho sentido del humor cómo es el día a día de una maestra primeriza y además, en un pueblo. Los diálogos tienen mucha chispa. Hasta los que no entienden del tema creo que se acabarían replanteando sus prejuicios hacia la enseñanza.

Enseñar en el pueblo

Al igual que la protagonista, doy clases en un pueblo. Quizás no tan remoto como Chartolejo de la Sierra pero sí con sus curvas y su naturaleza montañosa. Hay una escena en la que una de sus alumnas le dice que la ha visto el día anterior fuera del colegio. La maestra le pregunta que por qué no le ha saludado y ella solo se limita a confirmar que le daba vergüenza.

Esa misma imagen la he experimentado en mis carnes morenas.

Gritos desde la otra punta de la calle. Confesiones de espías pequeñitos que no veo por ningún sitio pero que ellos sí me reconocen a mí. Son situaciones que te hacen sentir que la intimidad en el pueblo es más bien limitada pero a la vez, a mí me entra una risilla tonta de que mis alumnos estén tan contentos que hasta fuera de clase quieran hablar conmigo.

Ser maestra me parece una de las profesiones más bonitas. Tienes el poder de potenciar el talento de los alumnos y también la responsabilidad de medir tus palabras y actos. Nos guste o no, disponemos de una figura que influye sobre personas en pleno desarrollo.

Si a esto le sumas enseñar y vivir en un pueblo, se multiplica por mil. Tu nombre dejará de existir para ser la profe o la seño. La alegría se multiplicará cuando veas sus logros e inevitablemente sufrirás el peso de la edad cuando compruebes que los que fueron tus niños pequeños ya te sacan una cabeza.

Maestra de pueblo con L de novata no es un libro solo para el profesorado. Lo recomiendo para esos padres que no ven el esfuerzo que hay detrás de cada actividad. Para los familiares de un profesor que piensan que dar clase es montar un circo y disfrutar de eternas vacaciones. Y por supuesto, para todo aquel que piense formar parte del club con la montaña rusa emocional más grande del mundo, el de los opositores.

Gracias por dejarme besarte con letras.

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Sobre la educación de Emilio Lledó

Sobre la educación de Emilio Lledó

«Ser conformista supongo que debe querer decir algo así como conformarse con lo que hay e, incluso, aceptar que no hay quién dé más».

El veneno llamado conformismo

El ensayo Sobre la educación de Emilio Lledó me parece una joya que desgranar con los sentidos bien abiertos. Los cambios en educación llegan en su mayoría en oleadas sin sentidos ni puerto conocido. Filosofía es una de las afectadas y no parece que vaya a tener un final feliz.

Emilio Lledó explica por qué esa asignatura que muchos creen sin valor debería ser clave en la formación del carácter de cualquier persona. Ser críticos, cuestionarnos hasta nuestros cimientos más arraigados nos hace libres. Libres de poder cambiar. Nos capacita a no tragar sin saborear primero qué es lo que nos intenta colar. Sin embargo, el veneno llamado conformismo se cuela y parece que lo aceptamos como que la pizza tropical lleva piña.

Desde que doy clase siento que tengo un peso mayor con lo que digo a mis alumnos. No son meras palabras, dan forma igual que un día a mí me afectaron las que me dirigían mis profesores. Por eso en mi academia quiero llevar los idiomas a otro nivel. Un espacio en el que aprender inglés o francés vaya más allá de memorizar listas de verbos como si se fueran diccionarios con corazón.

El poder de la lectura en la educación

Esta obra hace un recorrido exhaustivo del sistema educativo llegando hasta la etapa universitaria. Cada vez nos inclinan más a escoger materias, aficiones, idiomas que tengan un resultado laboral. Se quedan en un segundo plano la realización personal, el crecimiento y el pensamiento crítico.

Quizás cuanto más pegados nos encontremos de una pantalla y más alejados de los libros podrán encerrarnos. Jaulas de luces led que merman nuestras capacidades si no comprendemos que necesitamos cuestionarnos por qué tomamos una decisión u otra. No hay nada malo en esencia sino en su aplicación.

«La literatura no es sólo principio y origen de libertad intelectual, sino que ella misma es un universo de idealidad libre, un territorio de la infinita posibilidad. Los libros son puertas que nadie podría cerrarnos jamás, a pesar de todas las censuras».

Te invito a que cruces todas las puertas, a que mantengas tu mente nutrida. Porque aunque te arrebataran la libertad de tu parte física no podrían traspasar el umbral de tu ser. Tenemos la tremenda suerte de que otras mentes se plantearon las mismas cuestiones y su sabiduría la esconden páginas que esperan ser leídas.

Como muy bien señala Emilio Lledó en Sobre la educación «La lectura, los libros, son el más asombroso principio de libertad y fraternidad».

Gracias por dejarme besarte con letras.

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El club de los idiomas, ¡mi propia academia!

Academia el club de los idiomas

El viernes fue uno de esos días que se subrayan en fluorescente y con purpurina en el calendario. ¡Por fin inauguramos El club de los idiomas! Después de muchos meses trabajando duro y visualizando fuerte este espacio, se había convertido en realidad.

Una reforma integral del local

La academia no puede tener mejores raíces. Esta era la casa de mis abuelos paternos, el hogar del amor de mi vida, mi abuelo Fernando. Te puedes imaginar que las vibraciones que hay en estas paredes rezuman amor y positividad. Por mucho que hubiera buscado no habría encontrado un local mejor que este.

La reforma se me hizo eterna. Hemos añadido otro baño al que ya teníamos para personas con movilidad reducida. El suelo, las paredes y las puertas lucen nuevas. A mí me encanta el equilibrio que hemos conseguido con los colores: gris, blanco, rosa palo y amarillo. Además, de unos toques de verde gracias a las plantas que hay salpicadas por distintos rincones.

Antes de la reforma
Después de la obra

Es entrar aquí y me siento muy cómoda trabajando. Las ganas se multiplican y la concentración se potencia y eso lo necesitaba. Los últimos meses me he ido arrastrando por cualquier esquina y aunque disponía de mucho tiempo para continuar con el blog, la novela y demás encargos, no tenía energía.

Ahora puedo volver a retomar la rutina y todos esos proyectos que tuve que dejar a un lado.

El club de los idiomas, aprende divirtiéndote

Ese es el lema de esta academia y el mío propio. En este proyecto yo soy la voz cantante pero Loren es otra pieza importante. Él me va a ayudar con la web y el blog porque en un futuro no muy lejano quiero poder compartir recursos, técnicas y consejos para que aprender sea una fiesta.

De ahí que las clases sean pequeñas, no más de cuatro alumnos, y muy dinámicas. No creo en la educación de «con sangre la letra entra». Las emociones son la clave y quiero que los alumnos, ya sean adultos o niños, tengan ganas de seguir fomentando su curiosidad.

Una celebración por todo lo alto

Como te contaba al principio de este post, el viernes abrimos las puertas. Me sentí muy orgullosa y emocionada de poder compartir con el resto de personas este pequeño templo. Sentí fuerte cada abrazo, cada palabra e incluso cada mensaje de aquellos que no pudieron estar piel con piel.

Cuando me preguntaron si estaba nerviosa solo pude decir que no. Que lo que estaba es realmente feliz. Emprender es tremendamente difícil pero me siento arropada en esta aventura y eso insufla todavía más coraje.

El fin de semana seguimos con la fiesta a nivel familiar y de amigos. Muchos de ellos recorrieron cientos de kilómetros por estar con nosotros en esta fecha. Vinieron de Madrid, Almería, Murcia… ¡Cómo no iba a estar contenta si mi tribu estaba allí!

la tribu de el club de los idiomas

Queda mucho trabajo por delante y me siento preparada para enfrentarme a ello.

Gracias por acompañarme también en este nueva andadura.

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Milla urbana de Ugíjar y 10K trail en una tarde

milla Ugíjar, vistas desde el monte Corazón

Hace un par de semanas comenzó la primera liga de milla urbana de la provincia de Granada. El pistoletazo de salida se celebró en mi pueblo y solo por eso me animé a participar. Quién me diría que días después acabaría disputando otra milla y un trail de 10K en la misma tarde.

Si queremos que, especialmente en los pueblos, se realicen actividades los habitantes debemos involucrarnos. Por eso, a pesar de que la velocidad de la milla no es lo mío, me calcé las zapatillas sin dudarlo.

Puse mi cuerpo al límite con la milla

Los 1.609 metros de la milla pusieron mi cuerpo al límite y eso me encantó. Ugíjar, pueblo de La Alpujarra baja en el que disputaba la segunda prueba, nos pilla bastante cerca. Además, la misma tarde que la milla se celebraba otra carrera de trail.

Nos lanzamos de cabeza.

La milla de Órgiva era más planita pero la de Ugíjar tenía una cuesta prolongada al final de cada vuelta. Los nervios se tornaron una bola que se movía sin control por mi estómago. Sentía como las nauseas me doblaban en el arco de salida.

Es algo que no puedo controlar. Los nervios al colocarme un dorsal se aceleran pero en la milla se disparan sin control. Es probable que no tenga sentido. No soy atleta profesional ni pretendo serlo. Sin embargo, soy competitiva. Creo que la competitividad me ayuda a mejorar, a no conformarme y por eso no me avergüenzo de ello. 

3, 2, 1… arranca la milla de Ugíjar

Éramos cinco chicas en la categoría senior. En cuanto la pistola rugió salieron con fuerza. Soy una persona muy observadora y me había fijado en que los atletas que ganaban no eran los que iban en la posición dominante durante la primera vuelta.

Quería adelantarlas pero también sabía que si empezaba a apretar ya no llegaría ni a completar dos vueltas. Me pegué a ellas y en la última vuelta aceleré.

Iba la segunda y podía escuchar sus respiraciones como si estuvieran justo en mi nuca. Solo pensaba en no bajar el ritmo, solo quedaba la temida cuesta y podría descansar.

A falta de escasos 100 metros me pareció escucharlas más cerca. Sentía que la boca me sabía a sangre y mis pulmones estaban ardiendo. No iba a parar. 

Todavía no sé de dónde saqué la fuerza. Imagino que esa vena competitiva fue la culpable. En la última curva apreté todo lo que pude, no pensaba dejarme ganar por tan poco.

La satisfacción al cruzar el arco de meta fue doble. Por una parte no había perdido el control y aunque me cabeza me gritaba que parase, que no podía seguir más, no le hice caso. Creí en mí.

Y por último, había conseguido bajar casi un minuto con respecto a la prueba de Órgiva. Puede parecer algo irrelevante pero en una prueba tan corta es todo un mundo.

milla Ugíjar

Me reafirmé, me apasiona la montaña

Dos horas después volvíamos a ponernos el dorsal. Todavía podía sentir el esfuerzo de la milla en el pecho junto con algún que otro pito del asma. Los 10km que teníamos por delante pensaba tomármelos con mucha calma. 

Habíamos visto el perfil de la carrera, ¡qué ingenuos! No teníamos ni idea de lo que nos esperaba. Para mi compañero de aventuras era su primera prueba de trail y para mí, la segunda. Entrenamos habitualmente por caminos, cuestas pero no con ese perfil.

Cruzamos varias veces un río, incluso durante un trocito estuvimos corriendo río arriba. Las subidas eran muy pronunciadas y las bajadas tampoco se quedaban atrás. Estaba siendo una prueba durísima y a la vez emocionante.

Fue la confirmación de que me resulta mucho más interesante correr por montaña que por asfalto. Los sentimientos y vivencias que experimento mientras me adentro en los senderos y cuestas son potentes. Tanto que a pesar de la fatiga no puedo dejar de sonreír. Y si hablamos del regalo de las vistas a la palabra hermoso le faltan matices.

El trail me fascina pero a la vez me resulta bastante más complicado entrenarlo. Me aterra adentrarme sola por la montaña, no porque me suceda un accidente sino por quién me pueda encontrar allí. Por eso el asfalto sigue siendo el epicentro de mi mundo runner. 

Deseo tanto poder encontrar la forma de adentrarme todavía más en la montaña… 

Dos premios más allá del metal

premio de la milla urbana de Ugíjar

En la prueba de trail acabamos los últimos de la clasificación general pero obtuve el tercer puesto de mi categoría. El orgullo de estas pruebas no es el metal que ahora brilla en las estanterías del salón, sino el no haber tirado la toalla.

Durante la prueba de montaña no faltaron los instantes, sobre todo cuando volvíamos a entrar al pueblo en el kilómetro 6, de abandonar. Me molestaba la rodilla derecha, estaba cansada y tenía muchísimo calor. Los pensamientos recurrentes diciéndome «teníamos que haber hecho la de 5km» también hicieron su presentación.

Ninguno de ellos pudo tumbarme esta vez y ese es el gran premio.

Mi cabeza me ha jugado demasiadas malas pasadas en otras carreras. Una situación personal complicada se colaba sin invitación en carreras con las que llevaba soñando meses. Ahora me siento más fuerte y aunque Ugíjar no estaba dentro de mis objetivos deportivos, ha sido una sorpresa de lo más placentera.

Solo puedo decirte una cosa, tu cabeza no lleva siempre la razón.

Descubre otras aventuras en zapatillas. Y si lo que buscas es inspiración para estas vacaciones no te pierdas la sección de libros 🙂

Gracias por dejarme besarte con letras.

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El corrillo de la sabiduría, un lugar con pasado

píldoras de sabiduría

Cuando entro a un espacio me fascina imaginar su historia, la sabiduría que rezuman sus paredes. Reconozco que al igual que a Phoebe Buffay me hace feliz tocar y tener objetos que posean una vida anterior. Es como si las vibraciones de esas experiencias del pasado traspasasen lo material y consiguiesen cambiar la energía del lugar.

Desde que era pequeña mi imaginación estaba en otro Universo pero desde que el hombre de mi vida, mi abuelo, se marchó esa sensación de agarrarme a esa sabiduría extrapolada me ancla. Un peso clave fue uno de nuestros últimos momentos juntos en el que me dijo que había visto algo que me quería regalar, algo para que siempre me acordase de él. Nunca supe ni sabré de qué se trataba. Quizás algún día encuentre ese objeto que él vio y también quizás consiga sentir la chispa de que se trata de ese y no de otro elemento.

Sin embargo, no sé si él fue consciente de que la semilla de contar historias la plantó y regó él con todas aquellas aventuras sobre la guerra, su infancia y el campo que me narraba cada tarde en ese columpio amarillo que me regaló.

Hace poco entré en una farmacia antigua y mi mente se marchó lejos, como cuando me mecía en ese balancín. No sé si las raíces de aquel lugar con olor a neutro habían sido siempre las mismas. Mientras esperaba en la cola empecé a divagar sobre tiempos lejanos, mejunjes y pócimas mágicas. El resultado acabó siendo este microrrelato 🙂

El corrillo de la sabiduría

La farmacia apareció como un lugar de reunión en el que compartir remedios verbales más que curativos. A ese corrillo de la sabiduría se acercaba todo aquel que decía padecer un achaque, aunque realmente lo único que necesitaban combatir era su curiosidad. Con el tiempo, para no levantar sospechas ni quedar como cotillas, empezaron a mezclar plantas y esencias. A los que decían padecer mal de amores les hacían tragar unas gotas de anís fermentado en rosas. Los que se quejaban de la cabeza, infusión de tisana con hierbabuena. Aquello que surgió como una broma acabó siendo infalible. Solo había un mal que seguía sin cura, la oscuridad humana.

Descubre otros relatos y microcuentos desde este enlace.

¿A ti te apasionan los objetos o lugares con sabiduría?

Gracias por dejarme besarte con letras.

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Enamorada de mis canas. Mi revolución personal

Con mi compañero de aventuras 🙂

Tengo canas desde los 18 años y hasta noviembre del año pasado me teñía casi cada tres semanas. Lo que empezó siendo una gracia de poder ir a la peluquería y probar distintos tonos, acabó convirtiéndose en la peor de las pesadillas. Me sentía esclava de mi pelo, de mis canas.

Mi pelo crece a una velocidad increíble. Supongo que algo ideal para mantener una melena tan larga como Rapunzel. Sin embargo, un castigo si quieres mantener escondidas esas hebras plateadas y blancas que adorna la cabellera. Siempre he intentado tomármelo con humor.

Mis amigas todavía no tienen canas y mucho menos cuando estábamos acabando el bachillerato. Intenté pensar que ellas habían sufrido los granos en la pubertad y que mi penitencia llegaba con las canas. Una especie de equilibrio absurdo. Por más que intentara buscarle un lado positivo, se iban amontonando granitos de sentimientos no del todo brillantes. Hacía malabares para ocultar con flequillo y peinados distintos la verdad de mi pelo.

No quería ser diferente a las demás mujeres. Me he criado como tantas otras con la idea incrustada en el disco duro de que las canas son síntoma de mujeres viejas y descuidadas pero de hombres con un «yo que sé» de lo más erótico festivo.

Y me da mucha rabia.

Me ahogaba en un mar de incomprensión propia

El agobio al ver cómo mi pelo cambiaba cada vez más rápido y que la sensación asfixiante de no poder hacer nada por más tintes, mechas y productos que probase, me estaba consumiendo. Recuerdo pasear por Cracovia en septiembre del año pasado con una idea que buscaba materializarse en realidad.

Mi cabeza solo veía que de nuevo tenía las raíces blancas a pesar de que me había teñido antes de salir de vacaciones. Todos los vídeos que quería haber grabado allí para el canal no los llevé a término por las canas. ¡Cómo iba a salir así!

Empecé a obsesionarme analizando el pelo del resto de mujeres con las que me cruzaba mientras intentaba buscar una respuesta. Una afirmación que diera aire a esa angustia que me comía por dentro. 

Y la obtuve. Pero no llegó de fuera sino de dentro.

En uno de nuestros paseos por esa bellísima ciudad lo decidí. Después de casi 10 años de químicos, iba a desvelar quién era mi pelo real.

Cómo me dejé las canas

Me defino como una persona intensa y a veces no tengo término medio. Cuando tomé la determinación de ver mis canas libres por el mundo también aseguré que no sería un proceso lento.

Llegué a mi peluquera y le dije con toda la confianza del mundo «rápame la cabeza». Creo que es la primera vez que cuando acudo a una peluquería le temen a cortar demás. Es cierto que ya antes de irme de vacaciones había dado un primer paso, de media melena a corte de chico pero lo que pedía ahora era un rapado al dos.

Cedí en cuanto al número pero dos cortes de pelo después mi belleza real empezó a florecer.

Nunca me he sentido más fuerte y con el autoestima más segura. Ha supuesto la guinda a una revolución personal.

Había pasado de tocar un fondo oscuro y doloroso a sentirme una mujer con ganas de comerse el mundo. Y todo comenzaba por aceptarme tal y como era.

Evento de escritores molpecon
Evento Molpecon

He sufrido críticas

Aunque me daba igual la opinión externa, me sorprendió muy gratamente cómo incluso mujeres con las que no he hablado en mi vida me paraban por la calle para preguntarme por mi pelo. Me aseguraban que estaba preciosa, que tenía una luz diferente y que para ellas, era toda una valiente.

No me he sentido valiente como tal pero sí que he tenido que enfrentarme a las barreras limitadoras. Todavía las mujeres vivimos como esclavas a lo que se refiere a nuestro cuerpo. Luchamos contra nuestra propia naturaleza por conseguir el cuerpo de una barbie desfasada. Y qué pena… porque nos perdemos en el camino.

De esa píldora que nos hacen tragar han surgido algunas críticas directas. Me quedé perpleja cuando una señora se acercó y me soltó en toda mi cara y sin remordimiento: «No entiendo cómo no te da nada dejarte las canas, vas a parecer más vieja. ¡Qué horror!»

Con toda la serenidad y convicción del mundo le mostré mis argumentos. El respeto ante todo, incluso cuando se atreven a cruzar el límite de lo privado. No llegó a responder. Me volvió a mirar y se fue.

Otro encontronazo lo tuve con un hombre, y más de lo mismo. Hay momentos en los que me duele que mi valía como mujer se vea condicionada simplemente por el color de mi pelo. No obstante, agradezco ser quien soy y el camino que me ha llevado a la fortaleza que ahora siento.

Decide con libertad el color de tu pelo

Yo defiendo mis canas y el hecho de poder decidir libremente. Me parece igual de maravilloso que una mujer se tiña como que le de rienda al plateado siempre que la decisión venga de la libertad. Nadie debería imponernos nada. Ni una talla, ni un color de pelo, ni un estilo de vida.

Nosotras somos las que tenemos que aprender a escuchar por qué tomamos una decisión y no otra. Qué nos pide el cuerpo en cada momento y recordar que igual que en este instante podemos pensar una cosa, en unos días, meses o años podemos cambiar a lo contrario.

Y todo sigue estando bien.

Porque siendo nosotras mismas es como conseguimos vivir sin remordimientos ni miedos absurdos. No soy la única que ha dado el paso, Ana, una chica maravillosa que encontré en Instagram también ha dado el paso y te lo cuenta en su blog.

Sí, hay una cosa que todavía tengo pendiente, actualizar mis fotos del blog luciendo orgullosa de mis canas 🙂

Gracias por dejarme besarte con letras.

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Sapiens, de animales a dioses, de Yuval Noah Hanari

sapiens, de animales a dioses

Sapiens, de animales a dioses, ha sido uno de los libros de no ficción con el que más he aprendido. Me dejó anonada desde las primeras páginas por la forma de aunar hechos y resultados científicos con reflexiones éticas y morales. Todo ello regado con una visión objetiva y clara.

Puede que tengas la impresión de que el autor piensa de determinada forma pero a la vuelta de la página, te lo desmonta por completo. Gracias a este pensamiento constructivo, el lector puede ser crítico con la información recibida. Vamos, no tragar sin más como los medicamentos que dicen saber a naranja y acaban siendo de todo menos sabor a fruta.

Uno de los datos que me llamó la atención fue la mención a que los bebés Sapiens nacen prematuros en comparación a otras especies.

Cuando pasamos a ser bípedos, las caderas de las mujeres se estrecharon provocando que los niños tengan que nacer antes. Esto da como resultado que los cachorros humanos sean de los únicos que por ejemplo, no son capaces de ponerse en pie tras su nacimiento.

¿A qué es curioso?

Una fuente de sabiduría condensada en 455 páginas

A lo largo de las páginas de Sapiens, de animales a dioses se concentra una cantidad abismal de información histórica, científica y moral. Si te adentras en este viaje en la historia de la humanidad, hazlo sin prisa y pensando cada afirmación.

Toda la narrativa no está centrada en el pasado de nuestra especie sino que no pierde de vista el futuro. Precisamente la esperanza de un futuro más próspero es lo que ayudó a que proliferara la revolución agrícola.

Piénsalo un segundo, ¿qué sentido tendría esforzarte ahora si no es porque crees que en un futuro vas a estar mejor?

Aunque algunas religiones y corrientes de pensamiento abogan por la búsqueda de vivir anclados en el presente, es inevitable que pongamos el foco en lo que vendrá. Estoy convencida que si no le diésemos valor al futuro no invertiríamos tanto esfuerzo en el día a día.

Si no hay futuro no tendríamos que trabajar duro, ni ahorrar, ni planificar. Solo contemplar qué pasa hoy. Por otra parte, también apela a que a pesar de tener este sentimiento de futuro no debemos olvidarnos de lo que hacemos en el momento presente.

La invención del tiempo y el dinero

Pasado, presente y futuro van de la mano del tiempo, pero el tiempo no se midió siempre igual. Hasta la creación del sistema horario, nuestros antepasados vivían según el ritmo del sol y las estaciones. Ahora es prácticamente imposible no ser consciente del paso del tiempo.

Tenemos la hora en casi todos los aparatos electrónicos además de los propios relojes. ¿Hemos dejado de escuchar a nuestro bioritmo? ¿Somos conscientes del paso de las estaciones y de lo que eso implica a nuestro alrededor?

Otro de los tantos aspectos que se tratan en Sapiens, de animales a dioses, es el dinero. El dinero como tal funciona porque todos hemos aceptado que sea así. Hemos pasado de pagar con especias a dinero ficticio y todo increíblemente se sostiene en nuestra capacidad para imaginar.

Hemos inventado sociedades, culturas y dinero. Eso nos permite sentirnos parte de un grupo incluso sin intimar. ¿A caso todos los habitantes de una nación se conocen?

Los Sapiens somos dioses insatisfechos

¿Hay algo más peligroso que unos dioses insatisfechos e irresponsables que no saben lo que quieren?

Esta pregunta con la que acaba el libro es vital pararse a reflexionarla por el bien de todas las especies. Hemos conseguido extinguir a cientos de animales y vamos camino de quedarnos solos en un mundo probablemente hostil. Es un pensamiento pesimista pero también basado en evidencias.

Nos creemos dioses y los resultados de los cambios que estamos instaurando en el planeta no podemos imaginarlos. Creo que este libro merece la pena ser leído para ser consciente de dónde venimos y hacia dónde vamos. Para manejar el poder de cambiar lo que tengamos entre manos.

Muchos pequeños cambios unidos son los que cambian el mundo. No esperes a que el político de turno vaya a hacerlo, empieza tú.

¿Cuál es tu opinión sobre la humanidad y nuestro futuro?

Puedes descubrir otros libros de no ficción en estas reseñas.

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Siete mañanas y cuatro hojas, un relato silvestre

Pasea todas las mañanas por El Retiro

Siete mañanas llevaba Greta paseando por los jardines de El Prado. Se detenía en cada árbol, hipnótica, sin prisa. Las flores danzaban a sus pasos, suspirando perfume y primavera. Sin aparente destino Greta llegaba al Retiro. Se adentraba sin orden por los caminos mientras se alejaba del estanque. Saboreaba las fuentes, jugaba con las ardillas hasta que de pronto se escondía entre los árboles enamorados, esos que parecen besarse todas las mañanas la mano.

Acurrucada y vigilando que nadie la hubiese seguido, sacaba a la luz su tesoro. Ese descubrimiento inesperado que la hacía recorrer absorta la ciudad. Un libro de cuatro hojas que le susurraba al oído los mayores secretos de su Madrid querido.

Mi piel aún sabe a ti mientras me visto espalda contra espalda. El Prado empieza a vislumbrarse por la ventana. Nos miramos sin nada que añadir. Un beso frío junto a un café por compromiso y con exceso de silencios. Un punto y final lleno de incógnitas que quedaron sin resolver entre las sábanas. Ese quiero y no puedo. Esas ganas contenidas. Esas preguntas con ansia de nuevas respuestas y saliva. Pero siempre hay un último intento, una ficha extra.

–¿Y si lo olvidamos todo y nos contamos los lunares a besos?  

Tarde, ella ya solo tenía como objetivo volver a ser flor en El Retiro.

Descubre más mañanas de letras

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Saborea las novelas de una forma diferente a través de estas reseñas.

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