Por qué dije que no a escribir un libro de relatos

publicar un libro

Escribo relatos desde que soy pequeña. Recuerdo mi infancia como una niña muy curiosa e inquieta que siempre tenía una historia entre manos. A veces me gustaba escribir, otras leer sobre mundos imaginarios.

Con estos antecedentes te puedes imaginar que uno de mis sueños es escribir un libro y el siguiente publicarlo. Y cuando digo que el primer sueño es escribirlo es porque cada vez que me siento a hacerlo me tiembla todo, se me nubla la mente y todas esas ideas que rondan mi cabeza se disipan. El miedo a que el relato, el cuento o la historia en general sea un desastre me acorrala.

¡Estoy trabajando en ello!

Porque definitivamente no puedo alargar más esta lucha paralizante. Tengo que saltar al vacío.

El verano pasado contacté con una editorial –me reservo su nombre– para contarles mi historia y ver si podíamos hacer algo juntos. En su respuesta me decían habían visto mi blog y les había gustado mi forma de contar historias.

Me propusieron escribir un libro de relatos y yo acabé diciendo que no.

¿Por qué me negué a dar ese paso tan importante?

Me dio mala espina desde el principio

Con el tiempo y las experiencias he aprendido a hacerle caso a mi intuición. Sí, esa sensación que cuando no está condicionada por el miedo te afirma con claridad que estás en tu camino correcto. Cuando recibí el correo de vuelta me pareció rarísimo que con solo leer un relato –me confirmaron que no habían leído ninguno más– quisieran lanzarse a la aventura de publicar un libro con lo saturado que está ahora mismo el mercado editorial.

Tenían demasiada prisa

Las prisas nunca son buenas o por lo menos a mí no me gustan. Querían dejarlo todo cerrado cuanto antes, que me pusiera a escribir ya… Creo que los proyectos que tienen corazón necesitan cierto tiempo, no son de hoy para ayer. Además, si acabas de saber quién soy, ¿cómo quieres que todo sean tan excesivamente rápido sin ni siquiera verme en persona o conocer en profundidad cómo escribo?

publicar un libro

El medio de comunicación no me pareció el ideal

El primer contacto fue por correo pero el resto de conversaciones por whatsapp. Como siempre digo “soy moderna para unas cosas y muy antigua para otras”.

No me pareció profesional hablar sobre un contracto, un futuro libro y demás detalles por un medio como ese. Creo que un proyecto tan importante debe hablarse con calma, aclarando cada punto y si es posible en una reunión en persona o como mínimo por skype.

Su catálogo editorial no contenía relatos

De primeras vi que su editorial estaba centrada en los idiomas. Soy traductora así que contacté con ellos por si necesitaban de mis servicios. En el momento que me comentaron lo del libro volví a revisar su catálogo editorial. ¿Y qué encontré? Ni rastro de libros de relatos o de cualquier otro tipo que no fuese aprender idiomas.

Si ya todo me estaba resultando bastante incómodo y sospechoso, el catálogo me lo estaba diciendo a gritos “aquí huele raro”. No es normal que una editorial que tiene un catálogo concreto como puede ser libros de divulgación, de espiritualidad, de ficción, infantiles… se lance a otro género completamente de golpe y con un autor que nadie conoce.

Consulté las cláusulas con un experto

Después de reunir toda la información, le pregunté a un experto en el sector editorial cuáles son las cláusulas ideales. Su respuesta “no cedas tus derechos para más de uno o dos años. Es preferible hacer concesiones posteriores y así comprobar si te compensa seguir trabajando con una editorial o no”.

También es cierto que hay autores que ceden sus derechos unos 10 años para libros en papel con editoriales potentes. No era el caso. Me pedían 10 años de derechos para una publicación digital, ni siquiera lo iba a poder tener en mis manos o regalárselo a mi abuela… Además, el porcentaje que percibiría por libro era del 10 %.

¿Tú qué hubieras hecho?

Me siento orgullosa de haber seguido a mi intuición. Hay que luchar por los sueños pero no llegar a ellos a cualquier precio o por la vía rápida.

Al ser un formato digital, existe la opción de autopublicarme. El precio del libro puede ser inferior pero mi porcentaje muchísimo más elevado. O seguir batallando para que algún día mi nombre esté en la portada de un libro físico.

La semana pasada hablé de otro sueño cumplido, ¿ya lo has descubierto?

Gracias por dejarme besarte con letras.

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Budapest, la media maratón que parece lo que no es

media maratón de Budapest

Hace unos meses decidimos pasar unos días en Budapest. Después de coger los billetes de avión me dio por decirle a mi compañero de aventuras que mirase si por casualidad había alguna carrera en esos días. Digo si había, ¡la media maratón!

La inscripción a la carrera no fue precisamente barata. Creo que es la carrera más cara a la que nos hemos inscrito, pero ya que íbamos a estar allí… Era la oportunidad perfecta para hacer nuestra primera media maratón internacional.

Ha sido la carrera para la que más he entrenado. Tenía un chute de motivación brutal y a pesar de que nos han pillado los entrenamientos en mitad del verano, los hemos sacado adelante.

Soñaba con cruzar la meta de Budapest y se ha hecho realidad, aunque no como pensaba.

Problemas antes de empezar

La media de Budapest no ha sido la carrera con la que soñaba en cada entrenamiento. Nos hemos encontrado varias piedras en el camino antes y durante la carrera. Incluso he vivido momentos de mucha frustración…

Antes de comenzar el viaje, un pequeño imprevisto personal hizo que tuviéramos que modificarlo por completo. Pasamos de estar una semana en Budapest a tan solo el fin de semana. Incluso llegué a penar que no podríamos ir y un agobio inmenso me sobrecogió.

Había entrenado tanto que necesitaba descargar todas esas horas de pasar calor, de apretar los dientes para bajar el ritmo. No me podía quedar sin correr.

Tuvimos suerte de que hubiese un vuelo el domingo por la tarde. De lo contrario, el sueño de recorrer Budapest dándole a las zapatillas se hubiera quedado en eso, en un sueño.

Cansancio acumulado

El que al final solo estuviéramos sábado y domingo en la ciudad provocaba que nos pegásemos una paliza de viaje descomunal. 5 horas de autobús hasta Madrid + 3 horas de vuelo al aeropuerto de Budapest + casi otra hora de autobús hasta llegar a la ciudad.

Era la primera vez que íbamos a la ciudad y solo teníamos el sábado para hacer turismo. ¿Qué harías tú? Pues eso, acabamos con más de 20km en las piernas. Sé que no es lo más indicado antes de una media pero no nos quedaba otra que adaptarnos o perdernos una ciudad a la que no sabemos si volveremos ni cuándo.

Señales y más señales

A parte de los cambios en el itinerario del viaje, me estaban llegando otras señales avisándome de que la media de Budapest no iba a ser como yo había estado imaginando.

Tenía todas las cosas para el viaje preparadas, soy extremadamente organizada, pero no encontraba mi polar. Supuse que como mi compañero de aventuras salía de viaje a Madrid antes que yo y llevaba las maletas, lo había guardado él. Error.

Sigo sin saber dónde está el reloj y eso es rarísimo. El caso que me tocaba correr sin referencias de tiempo. Sí, llevo la app de Strava pero el móvil va colocado en una funda en el brazo por lo que no es factible mirarlo de forma regular. Te puede parecer un detalle muy tonto, y oye, seguramente lo sea. Sin embargo, a mí me generó estrés.

Quería aprovechar que Budapest es una ciudad llanita y que había entrenado mucho para conseguir bajar de las dos horas. O por lo menos, para bajar de 2:09:33 que es el tiempo que hice en Barcelona consiguiendo MMP.

Budapest tiene un recorrido trampa

Es cierto que los 21km de la media son prácticamente planos, de hecho, solo tuvimos 200m+. Con lo que no contamos es que a la vez que se disputaba la media maratón se hacía otra por relevos.

Todos estábamos mezclados y daba igual en el cajón que estuvieses, la verdad… A todo esto hay que sumarle que gran parte del trazado es muy estrecho y tiene algunas curvas súper cerradas.

¿Consecuencias? Teníamos que estar continuamente acelerando, frenando. Había momentos en los que adelantar era imposible. Demasiada gente y demasiada diversidad de tiempos. Era una mierda tener que estar pendiente de no tropezarte con otra persona o de buscar el hueco para poder avanzar.

La peor parte llegaba en los puntos en los que los relevos se turnaban. La gente se despistaba o de repente frenaban en seco para buscar a su compañero. Para mí, este fue uno de los peores punto de la carrera.

media maratón de Budapest

Avituallamiento en vaso

Otra de las cosas que me complicaron la vida y esta sí fue culpa mía, fue que todos los avituallamientos eran en vaso y no en botella. Había visto que teníamos como 6 o 7 avituallamientos con agua, isotónica y plátanos. Me parecía la caña. Pero no me fijé en la letra pequeña, la bebida era en vaso.

No sé beber en vaso. Tengo que pararme y beber poco a poco. Esto hizo que perdiésemos unos 10-12 minutos en total. Paramos en todos los avituallamientos porque llegaba sedienta.

No tenía forma de beber sorbitos durante la carrera, tenía que esperar al punto de hidratación. Ya no es solo la pérdida de tiempo tan grande, sino que de nuevo para y vuelve a empezar a correr. Para las piernas es una bomba terrible.

Un calor infernal

Cuando nos inscribimos a la media de Budapest soñaba con un tiempo fresquito. No pedía un frío polar pero sí temperaturas suaves. Pues bien, mientras en España se estaba viviendo una gota fría destructiva, en Budapest teníamos 30 grados.

¡30 grados!

Como sabéis, correr con calor me debilita muchísimo. No dejo de sudar y mi cabeza empieza a rumiar pensamientos negativos. Comenzamos la carrera a las 8 de la mañana, pero el calor ya estaba más que campando a sus anchas.

Es increíble el cambio que sufro cuando corro con frío. Lo pudiste ver en la Behobia, la carrera que más he disfrutado con diferencia.

Sudé tanto que las pestañas no me recogían más y me picaban los ojos. Los pies los llevaba empapados y desde el kilómetro 9 tuve una ampolla en la planta del pie derecho que me hizo sufrir de lo lindo. Era como pisar cristales rotos durante 12 kilómetros seguidos. No hagas la prueba.

El poder de la mente

Hasta aquí te puede parecer que la carrera fue una puta mierda. No es el caso, pero sí muy dura. Lo que más me hizo sufrir de todo esto no son los acontecimientos en sí, sino las expectativas que me había creado.

Una vez pasamos el kilómetro 10 con un tiempo de 1:03 ya tuve la confirmación de que iba a hacer un tiempo superior al esperado. Me frustré mucho, sobre todo al principio.

Nada estaba saliendo aparentemente bien. Pero no sé cómo, supongo que llevar ya nueve carreras de más de 18K a las espaldas, hizo que cambiar mi pensamiento.

Sí, no iba a conseguir mi objetivo con el crono.

Sí, hacía un calor asqueroso.

Sí, había demasiados embotellamientos.

Pero tenía la suerte de poder estar corriendo y hacerlo en otro país. Lo que tenía que estar es agradecida y no frustrada.

Unas vistas preciosas

El circuito es por los bordes del río y un par de kilómetros cruzando una pequeña isla. Las vistas del Parlamento, el Castillo de Buda, los puentes o el bosquecillo de la isla te regalaban unas vistas maravillosas.

Cambié el chip e intenté aspirar todo lo bueno que me estaba regalando esa mañana 🙂

A unos cuatro kilómetros de la meta, le dije a mi compañero de aventuras “llévame a la meta”. Necesitaba que tirase un poquito de mí porque mis piernas estaban cargadas con tanto cambio de ritmo y mi planta del pie… Te voy a ahorrar la foto.

Cuando su contestación fue “buf” sabía que algo iba mal. Él también iba jodido pero con la rodilla. Tuvimos unos minutos que nos faltó sentarnos los dos a llorar allí mismo. Sin embargo, en el siguiente avituallamiento  nos miramos y lo vimos claro.

Bajaríamos el ritmo y lo que hiciese falta pero la sonrisa y disfrutar de los últimos kilómetros que no nos lo quitara nadie.

2:17:48 es el tiempo que hicimos según la organización.

media maratón de Budapest

Una montaña rusa de emociones

A 100m de la meta empecé a llorar desconsolada.

Lloraba por lo muchísimo que me dolía el pie y todo lo que había aguantado sin quejarme.

Lloraba por la satisfacción de haber terminado mi primera media maratón internacional a pesar de los contratiempos.

Lloraba por todas las horas de entrenamiento que me habían llevado hasta allí.

Lloraba por lo agradecida que estaba de poder correr.

Lloraba acordándome de todos los mensajes de cariño y ánimos que he recibido durante estos meses.

Recuerdo bastante una frase que me dijo un amigo en mi cumpleaños “tienes una capacidad de control y sufrimiento más grande de lo que crees”. 

Ayer pude dar fe de ello.

Budapest ha sido un gran aprendizaje

No quiero que te quedes con la sensación de que ha sido una experiencia negativa. Al revés, me ha enseñado todavía más.

A no crearme expectativas, cualquier cosa se puede salir del molde de nuestra cabeza.

A encontrar el lado dulce incluso en los momentos de sufrimiento.

A ser consciente de que soy más fuerte de lo que la mayoría de veces pienso.

A ser más agradecida con todas las experiencias.

A ti y a ti, gracias por dejarme besarte con letras.

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El Encanto, nueva reseña literaria

libro el encanto

Este verano he disfrutado muchísimo leyendo. Tenía unas ganas locas de devorar páginas, adentrarme en historias y sacar las alas imaginarias a tomar el sol.

No sé si os ha pasado alguna vez que hay libros que os rondan. De repente ves a alguien por la calle que lo lleva de la mano, pocos días después otra persona te habla de él. Y así como si de una pequeña hormiga se tratase, va abriendo camino en tu curiosidad.

Algo así me pasó con El encanto. –El vídeo está al final del post por si no te apetece seguir leyendo–.

La autora se había interesado por algunas de mis publicaciones en redes sociales. Más tarde vi el libro al entrar en una librería. Cuando entré en el grupo de lectura #lectorascotorras fue de los primeros libros que alguien me recomendó. Y así un montón de casualidades.

Soy de las que piensan que cuando algo te resuena tanto en un período muy corto de tiempo es porque le tienes que prestar atención. Sin pensarlo, lo compré.

Este libro de Susana López Rubio se ha colado directamente entre mis preferidos de este año. Y eso es mucho decir. Lo curioso es que no es precisamente mi género favorito pero he caído en las redes de El encanto con gusto y gloria.

Sinopsis de El encanto

Una ciudad donde todo lo imposible parece más cerca de hacerse realidad. La Habana a principios de los años 50 abre las puertas a Patricio, un asturiano cansado de pasar hambre. En esa ciudad va a encontrar la luz y la más profunda oscuridad. Todo en un mismo espacio cerrado, El encanto.

Un centro comercial convertido en icono de la ciudad cubana. Allí conocerá a Gloria, la peor mujer de la que se podría enamorar, y a su brutal marido, un gángster con el gatillo demasiado suelto.

Reseña de la novela

A mí me recordó a las novelas tradicionales en las que la historia de amor no se deja vencer a la primera. Se mantiene una lucha emocional a pesar de que lo fácil sería olvidar y seguir escalando puestos por otros lares.

En mi opinión, uno de los mejores aspectos de El Encanto es su narrativa. Maravillosa. Los detalles justos pero potentes para que el lector se pueda introducir en la historia sin problema ni sienta que hay excesos en las descripciones. Puedes llegar a imaginarte la vida de La Habana en esa época, incluso saborearla, sin notar que el ritmo se atranca.

Un aura de ternura envuelve a toda la novela. Guste más o menos las historias de amores imposibles, este libro es un regalo leerlo por la forma que tiene Susana de contarlo.

Me parece un acierto contar la historia desde la voz de cada uno de los protagonistas, Gloria y Patricio. Le da fuerza y credibilidad al poder tener acceso a aspectos psicológicos más profundos. Es más, me ocurrió que hubo situaciones que no llegué a comprender o que me inquietaban si conseguirían cuadrar con el hilo de la historia, hasta que llegué de nuevo a la voz del otro protagonista.

Cada capítulo comienza y acaba con un detalle que engancha. Así llega un punto que se convierte en un libro con el que es imposible parar de leer.

La historia de amor de Gloria y Patricio no solo está plagada de momentos románticos o frases para enmarcar. También hay muchísimos toques de humor que permiten combinar las lágrimas con la risa.

El final, un dulce. No es precisamente lo que se espera.

Sin duda es un libro que recomendaría a una mujer y no a cualquiera. Tiene que ser una persona que le gusten las novelas basadas en el amor y además, que disfrute con la narrativa.

Más cositas sobre la autora

Susana López Rubio (@SusanaEscritora) es escritora y guionista. Ha participado en un montón de series como Hospital Central o Física o Química. Uno de sus trabajos más recientes y que sigue en antena es Acacias 38.

El encanto es su primera novela y ¡menuda novela! Ella asegura que este libro solo le ha traído alegrías y no lo dudo. La crítica de los lectores es muy buena con una media de casi 4 en Goodreads.

En esta entrevista asegura que pronto habrá una segunda novela 🙂 Estoy deseando volver a sentir la ternura y el cariño que le pone Susana a las letras.

¡Dentro vídeo!

Y recuerda, puedes conocer otros libros que se han colado en este blog aquí.

A ti y a ti, gracias por dejarme besarte con letras.

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Mujeres con esencia: Entrevista a Beatriz Infanzón

entrevista a la escritora Beatriz Infanzón

Cada entrevista de Mujeres con esencia supone un reto. El primero que tuve que superar fue saber que estábamos grabando y que en la mayoría de casos ni hemos podido pasar de un abrazo virtual.

La entrevista de Isabel Ara ha sido la única en la que la conexión física llegó antes que la del módem. Pero en ningún caso esos nervios han evitado que la esencia de cada una de estas maravillosas mujeres quede mermada.

Las mujeres deberíamos cambiar la conversación. Dejarnos de analizarnos, criticarnos y excluirnos. Todas tenemos miedos y también sueños. A cumplir unos y vencer otros no tendría que sumarse la mochila de la crítica destructiva. Hagamos piña y la fiesta no tendrá fin.

Por eso me fascina este tipo de cafés virtuales. El objetivo es ayudarnos a sacar lo mejor de nosotras mismas. A brillar y bailar juntas. Porque la palabra sororidad tendría que subrayarse fuerte.

Entrevista a Beatriz Infanzón

Beatriz es escritora y experta en storytelling. Crea historias con alma que embriagan e invitan a reflexionar. Vamos, ese tipo de letras que se quedan rodando en la cabeza de quien las lee hasta que exprime todo su jugo.

En esta entrevista nos lanzamos de pleno a los miedos, la superación y el sabor de cumplir un sueño. Sí, ella lo ha conseguido y me alegro muchísimo. Se ha ganado esta meta a base de lucha y encuentros con ella misma.

Cuando grabamos era nuestro pequeño secreto pero ahora toca gritarlo al viento, ¡ha publicado su primer libro! 😉

No me quiero adelantar, prefiero que disfrutéis directamente con el vídeo.

Gracias, Beatriz, por este ratito y la charla que no se grabó. Seguro que este primer libro no va a ser el último.

¡Que sigan volando las historias con alma!

A ti y a ti, gracias por dejarme besarte con letras.

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31 días sin Instagram, el motivo y sus consecuencias

31 día sin Instagram

El 26 de julio colgué en mi perfil de Instagram esta foto en la que anunciaba que dejaría las redes sociales hasta finales de agosto. Desinstalé Instagram, Facebook y Twitter. La memoria de mi móvil me sigue dando las gracias 🙂

Hace tiempo leí que es muy productivo concedernos islas de creatividad. Básicamente es apagar todo el ruido exterior para centrarnos en el presente. Y ahora mismo lo que más ruido genera es el mundo digital. Que sí, que las frases estarán más trilladas que los tapetes de la abuela pero nos siguen haciendo falta.

Disfruto muchísimo con las redes sociales y especialmente con Instagram. Cuando me abrí el perfil no imaginé la cantidad de gente maravillosa con la que podía conectar y compartir aficiones, historias, lugares…

En mi caso, temas como los libros y el running han crecido de la mano con esta app. En ese momento no tenía a mucha gente alrededor a la que les interesara. Es tan frustrante querer hablar con alguien sobre una carrera, un libro o un restaurante sin gluten y que no les importe el asunto…

Las experiencias de otros lectores y corredores me han ayudado a descubrir y sentirme comprendida. Cuando comencé a correr fue un chute de energía encontrar, entre otras, a Cristina Mitre y el grupo Guerreras running. Todas hablábamos el mismo idioma y tenemos los mismos miedos ante unas zapatillas.

Lo más bonito de todo ha sido poder desvirtualizar a muchas de esas mujeres. Anita @anittacastillo y sus chutes de motivación,  Ana @ana_running y su “vamos leñe”, Paloma @star_farma y el poder de las cremas, Natalia @nataliagg79 y su enseñanza sobre las montañas, Sofía @nictecilla y sus charlas sobre los PAS… Y muchas con las que todavía tengo un café pendiente 🙂

¿Por qué necesitaba una isla de creatividad?

Reconozco que intento estar bastante al día con el mundo editorial, las corrientes que se siguen en redes, las tendencias de las editoriales, concursos literarios, escritores, nuevas carreras… y claro, había veces en las que sentía que iba con la lengua fuera.

Además, toda esa cantidad de información sumada a los blogs y referencias que busco por Internet para saciar mi curiosidad, me provocaban la sensación de embotamiento mental. Como si mi mente fuera el cristal de unas gafas sucias.

Otra de las razones por las que me apetecía apagar Instagram u otras redes sociales, era hacer balance del año. Creo que si no cerramos todo y no nos paramos realmente a observar, no vamos a ser capaces de ver hasta dónde hemos llegado y si de verdad es el camino que queremos.

Así que dije “para el carro, morena”. Aproveché las vacaciones y el nuevo curso de crítica literaria que iba a hacer para levantar la vista del móvil.

desinstalar instagram

Consecuencias de desinstalar Instagram

  1. Más memoria en el móvil. Cuando le dije “hasta luego” a las redes, a mi móvil le faltó decir “gracias”. Se acabaron los mensajes acusadores de que no me quedaba memoria 😉
  2. Gestos automatizados. De esta experiencia sin duda lo que más me impactó fue comprobar lo automatizado que tenía el gesto de pulsar Instagram. Es decir, desbloqueaba el móvil para mirar otra cosa pero mi dedo se iba directamente al lugar que antes ocupaba la app.
  3. Batería más duradera. Además de recuperar memoria, la batería parecía eterna. Ha sido como volver a tener ese Nokia que nunca moría.
  4. Ratos muertos. Sí, también me he aburrido. Porque ahora cuando nos toca esperar lo primero que hacemos es pulsar Instagram, Twitter o Facebook. Suelo llevar un libro en el bolso pero en los momentos en los que se me ha olvidado también, no me ha quedado otra que observar. Esos momentos de aburrimiento mientras esperaba a alguien que no llegaba o íbamos de camino a otra ciudad, han sido una bomba de creatividad. Como si hubiese despertado algo que estaba mermado. Qué razón llevan los expertos cuando aseguran que los niños tienen que aburrirse.
  5. Relatividad del tiempo. El tiempo parecía haberse detenido. No había prisas ni sensación de no llegar a todo. Simplemente fluir.
  6. Desconectada del mundo. Una de las cosas que más pena me da es tener a mis amigos tan lejos. Las redes sociales me mantienen cerca de ellos incluso aunque haya días que no hablemos. Cuando suben una foto y cuentan una historia es como sentirlos un poquito más cerca. Así que este mes muchas de las noticias las he descubierto de golpe porque por mucho que quiera hablar con ellos casi a diario, a veces es misión imposible.

¿Volveré a desconectar del mundo digital?

Sin duda. Cuando sienta que todo gira muy deprisa, que no percibo mi intuición con claridad o cuando quiera disfrutar del día a día sin sentir que el móvil es otro miembro de mi cuerpo, lo haré. Por eso mis redes vuelven al cole con horario.

Para simplemente respirar.

De hecho, solo he vuelto a instalar Instagram porque es la única app (y si alguien sabe cómo se hace que no dude en escribirme) con la que no puedo subir las fotos desde el portátil. Me he dado cuenta que si publico alguna foto o artículo desde el ordenador, lo hago mucho más rápido y los textos tienen mayor calidad. Consecuencia, me despego más del móvil.

Como dice Vetusta Morla “cambiemos emoticonos por cara a caras más reales. Estamos vivos y somos fruto del amor… Estamos programados para dar y recibir amor”. Mientras, yo sigo esperando que se invente el teletransporte para poder achuchar a los que más quiero sin importar los kilómetros 🙂

A ti y a ti, gracias por dejarme besarte con letras.

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Mujeres con esencia: Entrevista a Isabel Ara

Entrevista a la periodista y copywriter Isabel Ara

 

En mayo lancé una nueva sección en el canal, Mujeres con esencia. En este rinconcito, como me gusta llamarlo cariñosamente, entrevisto a mujeres que me inspiran en mi día a día.

Esta es la tercera entrevista que ve la luz y he recibido algún comentario preguntándome por qué le doy voz en mi canal a personas que no tienen miles de seguidores. ¡Qué poco me conocen!

La calidad humana y la esencia personal no se mide en seguidores ni me gustas. Me apetecía muchísimo poder tener charlas como si con una taza de café en la mano se tratase, con personas que tienen algo que decir al mundo.

Mujeres maravillosas que consiguen hacer la vida de los demás más bonita.

Ojalá poco a poco pueda ir creciendo este pequeño rincón. Todo se andará pero como dice Isa, mi invitada de hoy, que no nos falte la determinación, el humor y la ternura.

En próximas publicaciones mostraré a Violeta Luján e Irene Milián con calma. De momento si pinchas sobre sus nombres irás directamente a las entrevistas en YouTube.

Entrevista a Isabel Ara

Isa es un dulce en sí misma. Nos conocimos en un evento de copywriting que se celebró el año pasado en Madrid. El no poder comer gluten nos unió y solo necesitamos dos risas para conectar.

Ella es periodista y copy, a nivel profesional, porque personalmente es mucho más. Una persona curiosa y detallista de las que gusta tener cerca y no soltar.

Como adelanto te diré que en nuestro café virtual hablamos de creatividad, miedos, PNL y lenguaje de signos. ¿Quieres conocerla más?

Visita su web www.isabelaralopez.com o sus redes sociales @isabelaralopez. Yo desde que la conozco ya no veo turquesa, veo la magia que ella crea.

El vídeo completo lo tienes en este cajoncito. Disfrútalo con calma 😉

Recuerda que puedes conocer más historias de vida en positivo aquí.

A ti y a ti, gracias por dejarme besarte con letras.

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Crítica literaria: Piel de lobo + Nueva temporada del blog

crítica literaria

¡Hola, bonitos!

Después de un mes de desconexión digital vuelvo al blog cargada de ideas y sobre todo, de determinación. Este año me voy a entregar en cuerpo y alma a los libros, las historias de vida en positivo, la escritura creativa… en definitiva, a darle el cariño que este rincón se merece y que últimamente no recibía.

En el último post que publiqué antes de marcharme, hablé sobre una situación muy dura que me tocó vivir, el monstruo de la depresión. Creo que con ninguna otra publicación me he expuesto tanto pero de corazón siento que ha merecido la pena.

Primero porque mi cuerpo me pedía que diera el paso de verbalizarlo públicamente y segundo, porque creo que es necesaria la transparencia en el mundo digital también de las situaciones dolorosas. Afortunadamente no somos perfectos y mucho menos la vida que pintan las redes sociales.

Un ola de respuestas y no de crítica

Cuando escribí el post lo hice sin pensar en cómo se recibiría. Solo quería sacar todo lo que llevaba dentro. Y claro, cuando recibí tal cantidad de mensajes, me quedé perpleja.

El buzón privado de Instagram y mi correo se llenaron en pocas horas. Un torbellino de emociones me recorrió entera al leer las historias de otras personas. Ni una crítica ni mensajes malintencionados. Llegué a pensar que al abrir tanto la herida cualquiera podía hurgar en ella pero fue todo lo contrario.

Hubo una frase que me sorprendió y se repitió en cada mensaje “eres muy valiente por publicar algo así”.

No me siento más valiente que nadie por hablar de un tema delicado y personal. Creo firmemente que la gracia de las redes sociales es compartir contenido que ayude no que hunda a los demás. Pero después de este mes de desconexión observando mucho más atentamente mi alrededor, he comprendido la esencia de esas palabras.

He visto gente completamente aburrida y en algunos casos enfadada, sonreír para la foto y seguir haciendo turismo con la cara mustia. ¿Hola?

Parece que no gusta o no vende la cruda realidad y quizás de ahí surgiera esa reflexión de ser valiente por publicar mi verdad. No es ni mejor ni peor, es mía 🙂

He seguido formándome en el mundo literario

¡Me pirra aprender! Y si es de temas literarios, más todavía 🙂 Este verano he hecho otro curso con Escuela Cursiva, el de crítica literaria.

Ya de entrada tenía muchísima ilusión puesta por dos razones: el tema y el profesor, Alberto Acerete.

Había sido mi profe en el curso de lectora editorial y me encanta su forma de enseñar y de ver las letras. ¡Por cierto! Hace poquito ha publicado el libro Todos volvemos.

Es mi lectura actual y solo voy a adelantar que tiene esos toques de ironía que me encantan. En cuanto lo tenga listo será desgranado en el blog 🙂

El curso de crítica ha sido todo un descubrimiento y una reafirmación

Me ha fascinado comprobar cómo es el proceso que se realiza en una crítica literaria y todo el bagaje histórico que tiene. Tanto me ha impactado que mi biblioteca tiene un nuevo tomo para estudiar, Historia de la crítica literaria.

Encontrar una razón lógica a ese ronroneo interior de “me cuadra el libro o no a pesar de que no sea mi género favorito”. Me parece muy muy interesante desarrollar la capacidad de ver los libros como un conjunto independientemente de si a título personal nos cautivan.

La experiencia del curso y la retroalimentación que me ha dado Alberto, han sido una reafirmación de que no es ninguna idea absurda poner el foco en el mundo editorial.

Alberto, gracias de corazón 🙂

Mi trabajo final fue una crítica al libro Piel de lobo. Ha sido un placer poder introducirme de esta forma entre las líneas de la historia de Rita y Sofía.

Cuando vi el 10 en la puntuación se me saltaron las lágrimas. Me había esforzado tanto que aunque es simplemente un dígito me  hizo sentirme muy orgullosa. Igual es una chorrada pero para mí significó mucho.

Una de las observaciones que me hizo Alberto en la corrección era que publicase mi crítica en el blog o en algún medio cultural porque merecía mucho la pena. Aquí la dejo 🙂

Crítica literaria de Piel de lobo

crítica literaria del libro piel de lobo

La aparente normalidad

En todas las casas se cuecen habas, dice el refrán. En la casa de Rita y Sofía, protagonistas de Piel de lobo, las cuecen de todos los colores. Lara Moreno, editora y escritora con una amplia trayectoria en narrativa breve y galardonada con su primera novela en 2013, consigue destacar su madurez narrativa en esta última publicación. Dos hermanas, dos historias diferentes y una estructura poco convencional para destapar el horror que se encierra en las paredes de una apacible casa junto al mar. Una aparente normalidad que se catapulta en mil pedazos en una novela que no deja indiferente.

El terror familiar tiene más de una arista y el diálogo oculto es otro de sus protagonistas. Piel de lobo expone los horrores familiares de Sofía y Rita entrelazándolos en una estructura narrativa que se sale del molde. Dos tramas, pasado y presente, y dos tipos de narradores, consiguen retorcer la historia hasta que todas sus aristas son visibles “Sofía y Rita trabajan con esmero y con impaciencia” y “Era su primer día de colegio. ¿Quién cuidó de mi hermana en sus primeros años, cuando mis padres estaban trabajando y yo en el colegio?”. El pasado narrado con la voz de Sofía, da luz directa a los detalles clave del presente. Arma el esqueleto de las profundas heridas que arrastran ambas desde la infancia y que vuelven a brotar el día que ponen un pie en la casa del padre muerto para desmontarla. La relación fría y distante que viven en la actualidad Sofía y Rita se le muestra al lector a través de un narrador externo brindándole la oportunidad de observar y sacar sus propias conclusiones. Una lluvia de emociones inunda toda la novela hasta tal punto que los diálogos tampoco son los convencionales. Como ocurre con el horror que se encierra en esa familia, están camuflados entre las descripciones de una casa aparentemente sana “El ruido de los barco balanceándose. Los crujidos. ¿Dónde vamos a comer, mamá? ¿Quieres comer pescado?”. Lara ha dado en el clavo, ¿por qué contar el poder del miedo desde un único punto de vista si hay más de un ojo mirando?

La reflexión del lector entra en juego con las preguntas retóricas a la vez que observa el universo de la historia mediante comparaciones animales. La protagonista principal, Sofía, lanza a lo largo de la novela una cantidad considerable de preguntas retóricas en las que vierte sus pensamientos más turbios y con el paso de las líneas acentúa su sentimiento de culpabilidad “¿Por qué no hice lo mismo?”, “¿Cuánto duró? Clara que la besaba, y la tocaba, ¿y cuándo?, ¿cuándo la tocaba”. Son preguntas que no siempre tienen una respuesta directa o clara. Con ellas se abre la puerta a las divagaciones y a la reflexión. El lector puede llegar a sus propias conclusiones, no hay nada cerrado. Otro de los aspectos clave de este universo psicológico son las comparaciones animales. “Ella había pasado por encima, con suavidad, con destreza como un pez volador salta una pértiga imaginaria en medio de un mar en calma, sin enfrentarse siquiera a la autoridad”. El mundo animal, salvaje ayuda a marcar la atmósfera destacando los seres marinos, el epicentro de la historia ocurre en la casa de la playa de la familia. Con las comparaciones y las preguntas se hace ver que todo tiene un precio. ¿Quién dice que las acciones más insignificantes o los animales más pequeños no pueden llegar a provocar consecuencias devastadoras?

El amor ciego de una familia que no quiere ver el horror del abuso, el amor truncado de una pareja que intercambia sexo, el amor propio que se diluye. Lara abarca un amplio abanico de temas en Piel de lobo, todos ellos con dos nexos comunes, el amor y la superioridad. Cuando Rita sufre abuso sexual por parte de su primo, la familia intenta solucionarlo de una forma rápida, como si no hubiera manchado el núcleo. No indagan ni profundizan en la solución. Tapan rápido creyendo no dejar rastro “Con qué lisura convierte el verdugo a la víctima en cómplice”. Sofía busca avivar la chispa de un matrimonio monótono después del nacimiento de su primer hijo, con intercambio de sexo entre otras parejas. La provocación, el riesgo y el morbo catapultan al desastre su relación “Él no me rechazaba, no. Pero algo tan lejos. Es que en realidad yo tenía pánico a que nunca más”. Y por último, el amor propio, la autoestima. La dependencia emocional que se crea en una relación y que acaba condicionando el futuro de las protagonistas “Apagué la hoguera, me aferré a Julio, intenté olvidarlo, lo conseguí”.

Lara riega todo este contundente caldo con sentimientos de culpa, rabia, incomprensión pero también algunos focos de luz, de alegría con los que poder seguir tragando la mentira. Un ejemplo de cómo en pocas páginas y usando un estilo fuera de lo normal se puede desgranar un universo complejo en el que nada es lo que parece. Todo es una aparente normalidad.

 

A ti y a ti, gracias por dejarme besarte con letras.

firma


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Depresión: Mi aventura con el monstruo invisible

¿Qué sientes cuando escuchas la palabra “depresión”?

Desde abril no había vuelto a escribir en el blog, cosa que no significa que no haya escrito cada día. Escribir para mí es terapia, es vida, es arte. Lo es todo. Sin embargo he estado metida en otras aventuras, como mi primer encargo como lectora editorial, que te contaré otro día con calma y café.

Una de mis referentes en el mundo de la comunicación y como persona es Cristina Mitre, periodista, escritora y una mujer con gancho. Espero que pronto pueda tener el honor de entrevistarla para la sección de mi canal Mujeres con esencia 😉

Al poco de empezar a correr, Cris llegó a mi vida en forma de libros, blog y redes sociales. Desde entonces no la he soltado. Me inspira, mucho. El año pasado tuve el placer de conocerla en un evento de belleza en las Malas Madres House. Indescriptible.

Cristina Mitre

Cuando me acerqué a ella para que me firmase sus libros y mis tesoros, no pude parar de llorar. Llevaba meses luchando contra el monstruo invisible de la depresión en silencio y para mí ella es un chute de vitalidad. Por eso cuando sentí su energía desbordante tan cerca no fui capaz de expresarle todo lo que mi cabeza y mi corazón querían mostrar. Eso sí, siempre nos quedará la anécdota de la durabilidad del waterproof.

Antes de marcharse volvió y no dejó de repetirme una frase mirándome a los ojos mientras me tocaba suavemente el hombro “cuídate mucho”. 

Casualmente, un año después me he vuelto a encontrar con ella en otro evento. Esta vez sobre el melanoma y la importancia de la protección solar. Su calidez y memoria al verme me hicieron sentir en casa. Esta vez el nudo de mi garganta solo mostraba una sonrisa y no lágrimas.

He estado luchando durante un año y pico contra la depresión y hoy quería contar mi historia. ¿Por qué ahora? Si has seguido mis redes y mis relatos, probablemente hayas podido intuir algo. Al igual que para mí la naturalidad de Cris, su esfuerzo y ejemplos de su historia personal, como cuando dejó su trabajo como directora en Women’s Health, han sido gasolina de motivación y me han ayudado a seguir dándole a las zapatillas, quiero lanzar a mi monstruo a la red. Las letras tienen un poder inigualable. Y compartir es ayudar.

Volvamos al principio de la historia

He comenzado esta vuelta al blog por mi actividad más reciente. Mi encuentro con Cris y la sensación de confianza y fuerza que me dejó, pero hasta llegar a ese momento de alegría he tenido que batallar muy fuerte con mi monstruo “depresión” y su compañero de equipo “ansiedad”.

En marzo del año pasado dejé mi trabajo indefinido después de un ataque de ansiedad que casi me hace perder la consciencia y un diagnóstico del neurólogo muy claro. Tenía un estrés emocional tan brutal que no conseguía hacer saltar mis reflejos.

El TAC en la cabeza, las analíticas y demás pruebas llegaron cuando mi cuerpo empezó a exteriorizar lo que mi cabeza llevaba meses gritando. Perdía visión y audición en algunos momentos del día, me mareaba y los dolores de cabeza eran cada vez más insoportables. Tenía pesadillas todos los días y mi almohada siempre estaba húmeda por el reguero de lágrimas que afloraban cada noche.

Yo sabía lo que me pasaba, era de manual, pero no lo quería reconocer. Solo quería huir aunque no sabía muy bien a dónde.

Me enamoré perdidamente de mi compañero de aventuras. Nunca he imaginado que se puede amar tanto a una persona y tener una conexión así de brutal. Mi compañero de aventuras y yo éramos compañeros de trabajo y nuestra relación abrió la caja de los truenos.

Tuve un martillo picador diario por parte de gente que no supo ver mi rol como profesional y mi rol personal. Ese zumbido constante, mi vulnerabilidad al haber bajado todas las barreras al creerme en casa acabaron destruyendo mi jardín interior, mi autoestima.

Los meses pasaron y salvo mi compañero de aventuras nadie sabía de mi huracán. Podían intuir que algo pasaba por comentarios fuera de lugar que recibía en el trabajo pero creo que nadie imaginó la magnitud de la ola. Hasta que no pude más y acepté que no quería seguir luchando esa guerra. No era mi reto.

Solo he mostrado una parte de lo que ocurrió a la gente más cercana. Por parte de algunos de ellos he recibido comentarios de incomprensión. Nadie entiende que puedas sufrir depresión cuando tienes un trabajo indefinido, eres feliz en el amor y viajas todo lo que deseas. Vivimos en una sociedad en la que el dinero lo compra todo y ciega el hecho de que cuando alguien te hace la vida imposible en el trabajo, por muy bien que estén las cosas alrededor, todo cae.

Piénsalo, ¿cuántas horas diarias pasas en una oficina? ¿Cómo es de intensa tu profesión? Multiplica eso por 1.000 cuando tu pareja está allí y la usan como chantaje emocional.

Huir de la depresión no es la solución

Nunca he buscado ayuda médica en este proceso. Quizás lo debería haber hecho pero no he dado el paso. He bebido libros y libros, he aprendido a meditar, a escucharme.

He sacado toda la rabia fuera, el dolor y la incomprensión. Cada zancada que he dado me ha servido para encontrar el equilibrio que tengo ahora y del que me siento sumamente orgullosa. He aprendido a prestar atención a las señales, a bajar el ritmo y volver al arco de salida para no caer de nuevo en el laberinto del monstruo. Ahora soy un eneagrama 4 centrado y feliz 😉

El running ha sido otro de esos factores claves. Si podía superar carreras como la Behovia, podía conseguir vencer en otras batallas.

En este camino de sembrar de nuevo mi jardín interior, regarlo y mimarlo he alejado de mi vida a todas esas personas que me quitaban la energía, se alegraban de mis lágrimas y no dejaban de criticarme  con frases como “viaja mucho, tiene una vida muy fácil, se cree alguien…”

He dejado hueco a nuevas energías y lo más importante, he puesto fe ciega en mi valor. Como me dijo Cris, me he cuidado mucho. 

El ansia por huir se ha convertido en prueba y error

Mi compañero de aventuras ha sido un gran capitán en este barco. Me alentaba a que no dejase de probar cosas hasta que diese con la tecla de qué me hacía feliz. He intentado de todo, he llamado a muchas puertas y cada una me he devuelto un aprendizaje.

Soy de sacar el lado positivo a las situaciones, analizarlas desde distintos puntos. Y después de toda la tormenta creo que gracias a este periplo he vuelto a sacar mi esencia.

Ahora tengo más claro que nunca cuáles son mis valores, qué huella quiero dejar en el mundo. He dado el paso de compatibilizar la enseñanza con la comunicación y los libros. He tomado la responsabilidad de mis acciones y de cómo me afectan las de los demás. Tengas o no el control, no dejes de remar y de probar hasta dar con un camino que tenga corazón.

Cris, gracias por tu “cuídate mucho”.


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Feminismo: Morder la manzana

¿Te consideras feminista? ¿Sabes lo que realmente es el feminismo?

Todavía un amplio porcentaje de la población considera que ser feminista es que las mujeres sean superiores a los hombres. Error. El feminismo aboga por la igualdad real entre personas.

El pasado 8 de marzo fue un día muy importante. Las mujeres nos echamos a la calle para pedir algo justo, que nos traten igual que si tuviéramos pene. El feminismo es un tema que me interesa mucho y quizás desde que entré en el mundo laboral todavía más que antes.

Siempre me he considerado feminista y he creído de corazón que no me merecía menos ni quería tratos de favor en algunas situaciones por ser mujer. Todos somos igualmente capaces y aunque físicamente tengamos nuestras diferencias, no tienen por qué marcar cada paso que damos.

El feminismo es necesario

El libro Morder la manzana de Leticia Dolera es un libro que trata el feminismo, los micromachismos, el patriarcado, etc. Este libro ni siquiera lo compré yo me lo regaló mi chico, una persona con la que considero que he formado un equipo real e igualitario.

Los datos que se lanzan en el libro me parecen aterradores. Que el 25% de las niñas adolescentes consideren que el amor es que sus parejas controlen cómo se visten, cuándo salen, con quién y tengan las claves de sus redes sociales me da vértigo.

Tengo la sensación de que en algunos aspectos hemos retrocedido y esa situación hay que cambiarla. Los mensajes continuos que recibimos y ciertas situaciones que ya hemos normalizado son parte de las piedras que hay que quitar de nuestros caminos.

Vídeo sobre Morder la manzana

No quiero enrollarme en este post, me apetece que veas el vídeo sobre el feminismo y el libro de Leticia Dolera y compartas tu opinión.

Las cifras no mienten, necesitamos una revolución feminista ya.

Gracias por dejarme besarte con letras.

firma


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#14 Reto Literup: Una romería de modernos

Hace unas semanas contaba a través de mi newsletter que volvía a escribir pequeños relatos. Si todavía no te has suscrito es el momento 🙂 Así serás siempre la primera en enterarte de todas las novedades y cotilleos que rodean este rinconcito.

Llego al reto de escritura de 52 semanas de Literup un pelín tarde pero igualmente me apetece muchísimo.

Me faltan 13 relatos para ponerme al día. He escogido la opción de uno a la semana así que esos 13 que están pendientes los iré publicando a la vez que el resto hasta que el orden brille con fuerza.

¿Por qué he estado tanto tiempo sin escribir?

Si me sigues desde hace tiempo sabrás que me pirra escribir y a la vez me paraliza compartirlo. Al ser algo que me apasiona tanto me siento muy expuesta así que al final yo misma siempre acabo hablando de mis relatos como “mis mierdas”. Muy mal, lo sé. Me hablo fatal a mí misma con algunos temas…

Supongo que si lo veía así cuando alguien me dijese “menuda mierda has escrito” no me dolería tanto. El caso es que nadie me ha dicho ese frase nunca, ya soy yo mi peor crítica.

En fin, he decidido que se acabó. Que tengo que frenar esos bucles de flagelación y escribir por el simple hecho de que me gusta. Sí, me encanta escribir historias absurdas que invitan a reír. Tengo ese punto de payasa 🙂 También a veces suelto mi parte más emocional y me desangro con las líneas aunque tengo que reconocer que los textos que más feedback han tenido y además positivo, han sido los absurdos.

Supongo que tenemos mucha necesidad de reírnos de la vida y quitarle un poco de drama.

Reto de la semana 14

El reto que lanzaron en Literup para la semana 14 consiste en crear un relato que comience con la frase “si yo soy creyente, pero no he podido evitarlo” dicho a un policía.

Esta es mi aportación al reto de escritura. Por favor, ponte las gafas de lo absurdo 😉

reto literup
Imagen: Pixabay

Una romería de modernos

“Si yo soy creyente, pero no he podido evitarlo” le dijo Rosa al sargento Ramírez. El interrogatorio se estaba alargando más de lo debido y Ramírez estaba empezando a desesperarse. Si la sospechosa no confesaba en menos de una hora todo el pueblo se enteraría de que las fiestas patronales habían quedado suspendidas, quizás de por vida.

Los minutos taladraban. Ramírez hacía cinco cigarros que había perdido la paciencia y solo quería que Rosa dijese la verdad. Pero la única sospechosa se había afanado a la misma frase durante cinco horas “si yo soy creyente, pero no he podido evitarlo” mientras giraba sobre sí misma.

La banda de música había llegado al pueblo tocando la diana con la que el ánimo de la fiesta empezaba a desperezarse. Cada nota agujereaba al sargento. No podía volver a cagarla como con el caso de los pollos coloraos. Otra humillación pública y no podría volver a aparecer por esos montes.

Nadie en el cuartel entendía por qué la mujer más beata del pueblo había robado presuntamente a su patrón y mucho menos dónde lo escondía. A Ramírez ya le daba igual el móvil que había llevado a Rosa a cometer tal delito de fe, él solo quería que la romería regase al pueblo de vino y alegría.

–Rosa, te lo voy a preguntar por última vez. ¿Dónde está San Benito?

–Si yo soy creyente, pero no he podido evitarlo.

–¿Qué no has podido evitar, Rosa? ¿Robar sin fe alguna al patrón de tu pueblo? Parece que estás dispuesta a que no solo la mano de la Justicia caiga sobre tu espalda, sino la más temible…

Quedaban tan solo 20 minutos para que el pueblo se echara a las calles a llevar en volandas a San Benito hasta lo alto de la loma vecina. Ramírez se estaba quedado sin recursos y el Santo seguía haciendo voto de ocultismo.

De repente irrumpió en la sala uno de sus compañeros jadeando.

–Ramírez, hemos encontrado a San Benito pero hay un problema.

–¿Cómo que hay un problema? Si lo habéis encontrado llevadlo inmediatamente a la ermita. La romería todavía puede empezar sin que nadie se de cuenta de la excursión no autorizada del Santo.

–Es mejor que me acompañe.

Rosa frenó en seco sus giros y se puso a dar saltos de alegría. Ramírez no entendía nada y siguió a Prudencio acelerando el paso.

Llegaron al patio del cuartel en el que se encontraba una figura tapada con una lona. Cuando Prudencio la quitó sin vaselina ni anestesia, Ramírez quiso que se abriera allí mismo la tierra y lo escupiera a una maravillosa isla desierta.

San Benito había aparecido pero no era el mismo Santo de los últimos cinco siglos. Una especie de hipster de madera era lo que tenía ante sus ojos.

Echando fuego y derrapando como si fuera su última curva antes de enfilar la meta llegó de nuevo hasta Rosa.

–¿Se puede saber qué coño has hecho?

Esta vez la sospechosa reía y bailaba al son de la banda que enfilaba la calle de la ermita. Se subió a la mesa y levantando los brazos en forma de victoria gritó:

–Ahora sí que mi nieta no puede decir que las tradiciones son de catetos y viejos.

Si te apetecer conocer algún relato más, te dejo por aquí uno que habla del peligro de las apps para ligar.

Gracias por dejarme besarte con letras.

firma


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