Depresión: Mi aventura con el monstruo invisible

Pasea todas las mañanas por El Retiro

Desde abril no había vuelto a escribir en el blog, cosa que no significa que no haya escrito cada día. Escribir para mí es terapia, es vida, es arte. Lo es todo. Sin embargo he estado metida en otras aventuras, como mi primer encargo como lectora editorial.

Una de mis referentes en el mundo de la comunicación y como persona es Cristina Mitre, periodista, escritora y una mujer con gancho. Espero que pronto pueda tener el honor de entrevistarla para la sección de mi canal Mujeres con esencia 😉

Al poco de empezar a correr, Cris llegó a mi vida en forma de libros, blog y redes sociales. Desde entonces no la he soltado. Me inspira, mucho. El año pasado tuve el placer de conocerla en un evento de belleza en las Malas Madres House. Indescriptible.

Cristina Mitre

Ella es un ejemplo a seguir

Cuando me acerqué a ella para que me firmase sus libros y mis tesoros, no pude parar de llorar. Llevaba meses luchando contra el monstruo invisible de la depresión en silencio y para mí ella es un chute de vitalidad. Por eso cuando sentí su energía desbordante tan cerca no fui capaz de expresarle todo lo que mi cabeza y mi corazón querían mostrar. Eso sí, siempre nos quedará la anécdota de la durabilidad del waterproof.

Antes de marcharse volvió y no dejó de repetirme una frase mirándome a los ojos mientras me tocaba suavemente el hombro «cuídate mucho». 

El tiempo y el amor propio sanan

Casualmente, un año después me he vuelto a encontrar con ella en otro evento. Esta vez sobre el melanoma y la importancia de la protección solar. Su calidez y memoria al verme me hicieron sentir en casa. Esta vez el nudo de mi garganta solo mostraba una sonrisa y no lágrimas.

He estado luchando durante un año y pico contra la depresión y hoy quería contar mi historia.

¿Por qué ahora?

Si has seguido mis redes y mis relatos, probablemente hayas podido intuir algo. Al igual que para mí la naturalidad de Cris, su esfuerzo y ejemplos de su historia personal, como cuando dejó su trabajo como directora en Women’s Health, han sido gasolina de motivación y me han ayudado a seguir dándole a las zapatillas, quiero lanzar a mi monstruo a la red.

Las letras tienen un poder inigualable. Y compartir es ayudar.

Cómo surgió mi depresión

He comenzado esta vuelta al blog por mi actividad más reciente. Mi encuentro con Cris y la sensación de confianza y fuerza que me dejó, pero hasta llegar a ese momento de alegría he tenido que batallar muy fuerte con mi monstruo «depresión» y su compañero de equipo «ansiedad».

En marzo del año pasado dejé mi trabajo indefinido después de un ataque de ansiedad que casi me hace perder la consciencia y un diagnóstico del neurólogo muy claro. Tenía un estrés emocional tan brutal que no conseguía hacer saltar mis reflejos.

El TAC en la cabeza, las analíticas y demás pruebas llegaron cuando mi cuerpo empezó a exteriorizar lo que mi cabeza llevaba meses gritando. Perdía visión y audición en algunos momentos del día, me mareaba y los dolores de cabeza eran cada vez más insoportables. Tenía pesadillas todos los días y mi almohada siempre estaba húmeda por el reguero de lágrimas que afloraban cada noche.

Yo sabía lo que me pasaba, era de manual, pero no lo quería reconocer. Solo quería huir aunque no sabía muy bien a dónde.

El pecado que provocó la guerra

Me enamoré perdidamente de mi compañero de aventuras. Nunca he imaginado que se puede amar tanto a una persona y tener una conexión así de hermosa. Mi compañero de aventuras y yo éramos compañeros de trabajo y nuestra relación abrió la caja de los truenos.

Tuve un martillo picador diario por parte de gente que no supo ver mi rol como profesional y mi rol personal. Ese zumbido constante y mi vulnerabilidad al haber bajado todas las barreras al creerme en casa, acabaron destruyendo mi jardín interior, mi autoestima.

Los meses pasaron y salvo mi compañero de aventuras nadie sabía de mi huracán. Podían intuir que algo pasaba por comentarios fuera de lugar que recibía en el trabajo pero creo que nadie imaginó la magnitud de la ola. Hasta que no pude más y acepté que no quería seguir luchando esa guerra.

No era mi reto.

La incomprensión también lució su traje

Solo he mostrado una parte de lo que ocurrió a la gente más cercana. Por parte de algunos de ellos he recibido comentarios de incomprensión. Nadie entiende que puedas sufrir depresión cuando tienes un trabajo indefinido, eres feliz en el amor y viajas todo lo que deseas.

Vivimos en una sociedad en la que el dinero lo compra todo y ciega el hecho de que cuando alguien te hace la vida imposible en el trabajo, por muy bien que estén las cosas alrededor, todo cae.

Piénsalo, ¿cuántas horas diarias pasas en una oficina? ¿Cómo es de intensa tu profesión? Multiplica eso por 1.000 cuando tu pareja está allí y la usan como chantaje emocional.

Huir de la depresión no es la solución

Nunca he buscado ayuda médica en este proceso. Quizás lo debería haber hecho pero no he dado el paso. He bebido libros y libros, he aprendido a meditar, a escucharme. Que yo no lo haya hecho no significa que todo el mundo tenga que seguir el mismo trayecto.

He sacado toda la rabia fuera, el dolor y la incomprensión. Cada zancada que he dado me ha servido para encontrar el equilibrio. He aprendido a prestar atención a las señales, a bajar el ritmo y volver al arco de salida. No quiero caer de nuevo en el laberinto del monstruo. Ahora soy un eneagrama 4 centrado y feliz 😉

El running ha sido otro de esos factores claves. Si podía superar carreras como la Behobia, podía conseguir vencer en otras batallas.

En este camino de sembrar de nuevo mi jardín interior, regarlo y mimarlo he alejado de mi vida a todas esas personas que me quitaban la energía. Esas mismas que se alegraban de mis lágrimas y no dejaban de criticarme. «Viaja mucho», «Quién se cree que es para comprarse un coche nuevo»…

He dejado hueco a nuevas energías y lo más importante, he puesto fe ciega en mi valor. Como me dijo Cris, me he cuidado mucho. 

El ansia por huir se ha convertido en prueba y error

Mi compañero de aventuras ha sido un gran capitán en este barco. Me alentaba a que no dejase de probar cosas hasta que diese con la tecla qué me hiciera feliz. He intentado de todo, he llamado a muchas puertas y cada una me he devuelto un aprendizaje.

Soy de sacar el lado positivo a las situaciones, analizarlas desde distintos puntos. Y después de toda la tormenta creo que gracias a este periplo he vuelto a sacar mi esencia.

Ahora tengo más claro que nunca cuáles son mis valores, qué huella quiero dejar en el mundo. He dado el paso de compatibilizar la enseñanza con la divulgación literaria.

He tomado la responsabilidad de mis acciones y de cómo me afectan las de los demás. Tengas o no el control, no dejes de remar y de probar hasta dar con un camino que tenga corazón.

Cris, gracias por tu «cuídate mucho».

Gracias por dejarme besarte con letras.


Seguir leyendo

Feminismo: Morder la manzana

¿Te consideras feminista? ¿Sabes lo que realmente es el feminismo?

Todavía un amplio porcentaje de la población considera que ser feminista es que las mujeres sean superiores a los hombres. Error. El feminismo aboga por la igualdad real entre personas.

El pasado 8 de marzo fue un día muy importante. Las mujeres nos echamos a la calle para pedir algo justo, que nos traten igual que si tuviéramos pene. El feminismo es un tema que me interesa mucho y quizás desde que entré en el mundo laboral todavía más que antes.

Siempre me he considerado feminista y he creído de corazón que no me merecía menos ni quería tratos de favor en algunas situaciones por ser mujer.

Todos somos igualmente capaces y aunque físicamente tengamos nuestras diferencias, no tienen por qué marcar cada paso que damos.

El feminismo es necesario

El libro Morder la manzana de Leticia Dolera es un libro que trata el feminismo, los micromachismos, el patriarcado, etc. Este libro ni siquiera lo compré yo me lo regaló mi compañero de aventuras, una persona con la que considero que he formado un equipo real e igualitario.

Los datos que se lanzan en el libro me parecen aterradores. Que el 25% de las niñas adolescentes consideren que el amor es que sus parejas controlen cómo se visten, cuándo salen, con quién y tengan las claves de sus redes sociales me da vértigo.

Tengo la sensación de que en algunos aspectos hemos retrocedido y esa situación hay que cambiarla. Los mensajes continuos que recibimos y ciertas situaciones que ya hemos normalizado son parte de las piedras que hay que quitar de nuestros caminos.

Vídeo sobre Morder la manzana

No quiero enrollarme en este post, me apetece que veas el vídeo sobre el feminismo y el libro de Leticia Dolera y compartas tu opinión.

Las cifras no mienten, necesitamos una revolución feminista ya.

Gracias por dejarme besarte con letras.

*Este post contiene enlaces de afiliado a Amazon.

firma


Seguir leyendo

Amor sin fin: Bienvenidos a la coñocracia

amor sin fin
Quiérete mucho y bien.

Amor sin fin, qué bonito propósito, ¿verdad? El sábado tuve el placer de disfrutar de la obra de teatro musical Abandónate mucho: Bienvenidos a la coñocracia protagonizada por Las XL en el teatro municipal de mi pueblo, Órgiva. Me entusiasma ver que cada día se organizan más actividades culturales y deportivas en el lugar que crecí, ¡querido pueblo, que el ritmo no pare! Porque vivir en un pueblo no significa no hacer nada, aunque de eso ya hablaré otro día.

Quiero poner todo mi foco en esta obra feminista. Un mensaje claro: amor sin fin, pero del bueno. Casi todas nosotras hemos crecido con la idea del príncipe azul, de tener que ser preciosas, delgadas y perfectas para gustar y que nos quieran. Porque, amiga, como te salieses del camino, ¿quién te iba a querer? En algún punto hemos llegado a perder la identidad para arrastrarnos por la moda de turno, por ser «modernas» y nos hemos olvidado de algo básico: a la persona que tienes que querer más es a ti misma.

Ironía con un trasfondo profundo

Las XL hicieron vibrar a un teatro abarrotado con un mensaje transmitido con ironía y mucha gracia. Estuvieron sembradas. Acciones de este tipo no se tienen que quedar ahí, tienen que traspasar las capas más gruesas y calar hondo. «¡Dejemos de justificarnos!» gritaban y eso me hizo recordar muchísimas situaciones que seguro que has vivido alguna vez.

    1. Meter tripa hasta la saciedad porque estás hinchada o porque has engordado y ese vaquero ya no cierra igual.
    2. Achacar a la regla, enfermedad o cualquier otro malestar el estar con mala cara, de mal humor o con un grano gruñón.
    3. Poner excusas porque simplemente no te apetece salir y punto.
    4. O no salir directamente porque no te has depilado.

No seas tu pesadilla, sino tu mejor sueño

Podría enumerar infinidad de situaciones. Es fascinante que somos las dueñas de nuestro propio camino y a la vez las únicas que parece que no lo vemos. Nos conformamos con lo cómodo, con lo establecido para no luchar y no dar explicaciones. ¿De verdad, tenemos que darlas?

Como decían Las XL, no tenemos que hacer un sinfín de terapias, deportes o cambios de armario para cuidarnos y querernos. Hay que empezar por lo básico respetarnos y no fustigarnos. Amor sin fin, pero del bueno.

Y sí, sé de lo que hablo porque soy una experta con el látigo conmigo misma. Soy muy exigente y ahora que estoy sumergida en el mundo freelance muchísimo más. Lo que hace el resto me parece razonable y suficiente pero yo por muchas horas que trabaje, objetivos cumplidos y demás historias siempre me parece poco. Ese rum rum constante «no soy suficientemente buena», «tenía que haber hecho mejor aquella cosa», «tengo que trabajar más horas»… es un daño mental que no lleva a ningún sitio. Estoy convencida de que, lamentablemente, demasiadas mujeres también lo hacen.

Es triste que cuidarse a sí misma se considere egoísmo, pero aún así, seamos egoístas. Cada una de nosotras somos maravillosas y no necesitamos 20 títulos, 1 Ferrari, 7 baños en la casa y 1 mayordomo en la puerta para ver que somos alguien espectacular. Te invito a que reflexiones y mires desde fuera cómo te hablas, qué piensas de ti. No seas tu peor pesadilla, sino tu mejor sueño 😉

Y recuerda: amor sin fin, pero del bueno.

Gracias por dejarme besarte con letras.

firma


Seguir leyendo