Crítica literaria: Piel de lobo + Nueva temporada del blog

crítica literaria

¡Hola, bonitos!

Después de un mes de desconexión digital vuelvo al blog cargada de ideas y sobre todo, de determinación. Este año me voy a entregar en cuerpo y alma a los libros, las historias de vida en positivo, la escritura creativa… en definitiva, a darle el cariño que este rincón se merece y que últimamente no recibía.

En el último post que publiqué antes de marcharme, hablé sobre una situación muy dura que me tocó vivir, el monstruo de la depresión. Creo que con ninguna otra publicación me he expuesto tanto pero de corazón siento que ha merecido la pena.

Primero porque mi cuerpo me pedía que diera el paso de verbalizarlo públicamente y segundo, porque creo que es necesaria la transparencia en el mundo digital también de las situaciones dolorosas. Afortunadamente no somos perfectos y mucho menos la vida que pintan las redes sociales.

Un ola de respuestas y no de crítica

Cuando escribí el post lo hice sin pensar en cómo se recibiría. Solo quería sacar todo lo que llevaba dentro. Y claro, cuando recibí tal cantidad de mensajes, me quedé perpleja.

El buzón privado de Instagram y mi correo se llenaron en pocas horas. Un torbellino de emociones me recorrió entera al leer las historias de otras personas. Ni una crítica ni mensajes malintencionados. Llegué a pensar que al abrir tanto la herida cualquiera podía hurgar en ella pero fue todo lo contrario.

Hubo una frase que me sorprendió y se repitió en cada mensaje “eres muy valiente por publicar algo así”.

No me siento más valiente que nadie por hablar de un tema delicado y personal. Creo firmemente que la gracia de las redes sociales es compartir contenido que ayude no que hunda a los demás. Pero después de este mes de desconexión observando mucho más atentamente mi alrededor, he comprendido la esencia de esas palabras.

He visto gente completamente aburrida y en algunos casos enfadada, sonreír para la foto y seguir haciendo turismo con la cara mustia. ¿Hola?

Parece que no gusta o no vende la cruda realidad y quizás de ahí surgiera esa reflexión de ser valiente por publicar mi verdad. No es ni mejor ni peor, es mía 🙂

He seguido formándome en el mundo literario

¡Me pirra aprender! Y si es de temas literarios, más todavía 🙂 Este verano he hecho otro curso con Escuela Cursiva, el de crítica literaria.

Ya de entrada tenía muchísima ilusión puesta por dos razones: el tema y el profesor, Alberto Acerete.

Había sido mi profe en el curso de lectora editorial y me encanta su forma de enseñar y de ver las letras. ¡Por cierto! Hace poquito ha publicado el libro Todos volvemos.

Es mi lectura actual y solo voy a adelantar que tiene esos toques de ironía que me encantan. En cuanto lo tenga listo será desgranado en el blog 🙂

El curso de crítica ha sido todo un descubrimiento y una reafirmación

Me ha fascinado comprobar cómo es el proceso que se realiza en una crítica literaria y todo el bagaje histórico que tiene. Tanto me ha impactado que mi biblioteca tiene un nuevo tomo para estudiar, Historia de la crítica literaria.

Encontrar una razón lógica a ese ronroneo interior de “me cuadra el libro o no a pesar de que no sea mi género favorito”. Me parece muy muy interesante desarrollar la capacidad de ver los libros como un conjunto independientemente de si a título personal nos cautivan.

La experiencia del curso y la retroalimentación que me ha dado Alberto, han sido una reafirmación de que no es ninguna idea absurda poner el foco en el mundo editorial.

Alberto, gracias de corazón 🙂

Mi trabajo final fue una crítica al libro Piel de lobo. Ha sido un placer poder introducirme de esta forma entre las líneas de la historia de Rita y Sofía.

Cuando vi el 10 en la puntuación se me saltaron las lágrimas. Me había esforzado tanto que aunque es simplemente un dígito me  hizo sentirme muy orgullosa. Igual es una chorrada pero para mí significó mucho.

Una de las observaciones que me hizo Alberto en la corrección era que publicase mi crítica en el blog o en algún medio cultural porque merecía mucho la pena. Aquí la dejo 🙂

Crítica literaria de Piel de lobo

crítica literaria del libro piel de lobo

La aparente normalidad

En todas las casas se cuecen habas, dice el refrán. En la casa de Rita y Sofía, protagonistas de Piel de lobo, las cuecen de todos los colores. Lara Moreno, editora y escritora con una amplia trayectoria en narrativa breve y galardonada con su primera novela en 2013, consigue destacar su madurez narrativa en esta última publicación. Dos hermanas, dos historias diferentes y una estructura poco convencional para destapar el horror que se encierra en las paredes de una apacible casa junto al mar. Una aparente normalidad que se catapulta en mil pedazos en una novela que no deja indiferente.

El terror familiar tiene más de una arista y el diálogo oculto es otro de sus protagonistas. Piel de lobo expone los horrores familiares de Sofía y Rita entrelazándolos en una estructura narrativa que se sale del molde. Dos tramas, pasado y presente, y dos tipos de narradores, consiguen retorcer la historia hasta que todas sus aristas son visibles “Sofía y Rita trabajan con esmero y con impaciencia” y “Era su primer día de colegio. ¿Quién cuidó de mi hermana en sus primeros años, cuando mis padres estaban trabajando y yo en el colegio?”. El pasado narrado con la voz de Sofía, da luz directa a los detalles clave del presente. Arma el esqueleto de las profundas heridas que arrastran ambas desde la infancia y que vuelven a brotar el día que ponen un pie en la casa del padre muerto para desmontarla. La relación fría y distante que viven en la actualidad Sofía y Rita se le muestra al lector a través de un narrador externo brindándole la oportunidad de observar y sacar sus propias conclusiones. Una lluvia de emociones inunda toda la novela hasta tal punto que los diálogos tampoco son los convencionales. Como ocurre con el horror que se encierra en esa familia, están camuflados entre las descripciones de una casa aparentemente sana “El ruido de los barco balanceándose. Los crujidos. ¿Dónde vamos a comer, mamá? ¿Quieres comer pescado?”. Lara ha dado en el clavo, ¿por qué contar el poder del miedo desde un único punto de vista si hay más de un ojo mirando?

La reflexión del lector entra en juego con las preguntas retóricas a la vez que observa el universo de la historia mediante comparaciones animales. La protagonista principal, Sofía, lanza a lo largo de la novela una cantidad considerable de preguntas retóricas en las que vierte sus pensamientos más turbios y con el paso de las líneas acentúa su sentimiento de culpabilidad “¿Por qué no hice lo mismo?”, “¿Cuánto duró? Clara que la besaba, y la tocaba, ¿y cuándo?, ¿cuándo la tocaba”. Son preguntas que no siempre tienen una respuesta directa o clara. Con ellas se abre la puerta a las divagaciones y a la reflexión. El lector puede llegar a sus propias conclusiones, no hay nada cerrado. Otro de los aspectos clave de este universo psicológico son las comparaciones animales. “Ella había pasado por encima, con suavidad, con destreza como un pez volador salta una pértiga imaginaria en medio de un mar en calma, sin enfrentarse siquiera a la autoridad”. El mundo animal, salvaje ayuda a marcar la atmósfera destacando los seres marinos, el epicentro de la historia ocurre en la casa de la playa de la familia. Con las comparaciones y las preguntas se hace ver que todo tiene un precio. ¿Quién dice que las acciones más insignificantes o los animales más pequeños no pueden llegar a provocar consecuencias devastadoras?

El amor ciego de una familia que no quiere ver el horror del abuso, el amor truncado de una pareja que intercambia sexo, el amor propio que se diluye. Lara abarca un amplio abanico de temas en Piel de lobo, todos ellos con dos nexos comunes, el amor y la superioridad. Cuando Rita sufre abuso sexual por parte de su primo, la familia intenta solucionarlo de una forma rápida, como si no hubiera manchado el núcleo. No indagan ni profundizan en la solución. Tapan rápido creyendo no dejar rastro “Con qué lisura convierte el verdugo a la víctima en cómplice”. Sofía busca avivar la chispa de un matrimonio monótono después del nacimiento de su primer hijo, con intercambio de sexo entre otras parejas. La provocación, el riesgo y el morbo catapultan al desastre su relación “Él no me rechazaba, no. Pero algo tan lejos. Es que en realidad yo tenía pánico a que nunca más”. Y por último, el amor propio, la autoestima. La dependencia emocional que se crea en una relación y que acaba condicionando el futuro de las protagonistas “Apagué la hoguera, me aferré a Julio, intenté olvidarlo, lo conseguí”.

Lara riega todo este contundente caldo con sentimientos de culpa, rabia, incomprensión pero también algunos focos de luz, de alegría con los que poder seguir tragando la mentira. Un ejemplo de cómo en pocas páginas y usando un estilo fuera de lo normal se puede desgranar un universo complejo en el que nada es lo que parece. Todo es una aparente normalidad.

 

A ti y a ti, gracias por dejarme besarte con letras.

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Mujeres que compran flores, un libro para quererte

mujeres que compran flores

Autora: Vanessa Montfort

Género: Literatura contemporánea

Editorial: Plaza & Janés

Puntuación: ✩✩✩✩

¿Sabes esos libros que parecen que leen tu mente?

Mujeres que compran flores ha sido algo así para mí. Un café que te tomas con una buena amiga mientras desgranas el mundo que te rodea, con el que sueñas y el que te aterra.

La historia de cinco mujeres que se unen en un lugar común, una floristería con mucho corazón. Esas flores que consiguen unirlas en un primer momento no son para ellas mismas. Una las usa para pintarlas, otra para su amante, una tercera para su despacho y la cuarta para un muerto.

¿Y la quinta? Ella es la que pone voz a esta historia.

Cada una de las mujeres que aparecen en la novela va a vivir su propia transformación cual crisálida para descubrir no solo quiénes son sino qué mujeres quieren ser.

Un lema reina entre las páginas del libro: Vivir es un tema urgente.

Mujeres de carne y hueso

Una de las virtudes de este libro es que es muy fácil introducirte en él. Cada historia la puedes identificar con alguna mujer de tu círculo, incluso puede que seas tú misma.

¿Te has preguntado alguna vez quién eres y cuál es tu camino? No sé tú, amiga, pero para mí es una pregunta a la que recurro en muchas ocasiones.

Marina es una mujer que se ha dejado llevar. Sufre el síndrome copiloto, es decir, nunca se ha preocupado de sí misma ni de lo que quiere. Depende de que alguien lleve el timón, en su caso, su marido.

Casandra tiene la enfermedad de superwoman. Esa mujer independiente y adicta al trabajo que se olvida de su propia vida personal.

Gala es la viva imagen del síndrome de Galatea. Cree en sus derechos y capacidades salvo en la de envejecer. Es una seductora nata.

Aurora es la bella sufriente. Una autoestima derruida le impide ver su potencial y piensa que el amor cuanto más sufrido más querido.

Victoria, la mujer omnipotente. Es la mejor madre, esposa, trabajadora y para conseguir el imposible de llegar a todo se queda diluida en el camino.

¿Empiezas a reconocer ya algún rasgo?

Un libro que te devuelve las ganas de vivir

Una de las tradiciones que suelo cumplir cuando viajo es comprarme un libro en la ciudad en la que esté. Cuando fuimos a la media maratón de Barcelona, iba buscando otras novelas pero la casualidad o no quiso que me topara con Mujeres que compran flores.

La hermana de uno de mis mejores amigos me había hablado de él. A ella le había ayudado a plantearse ciertas cosas. La curiosidad me picó también a mí. Además, qué bonito me parece el hecho de comprar flores.

De nuevo casualidad o no, la autora de esta joya es de Barcelona, ciudad en la que me encontraba en ese momento. Estaba deseando descubrir qué escondían estas páginas llenas de amor, sí, del bueno.

Solo te digo una cosa, no me pude quitar la sonrisa en casi todos los capítulos del libro. También consiguió que echara todavía más de menos a mis chicas favoritas. Qué jodido es tener a tus amigas a cientos de kilómetros…

Volví a recorrer mi barrio

No te voy a contar en qué barrio transcurre, quiero que lo descubras. Solo una pista, es uno de los lugares en los que he vivido durante poco tiempo pero de forma muy intensa. Un lugar mágico con infinidad de historias y anécdotas para recordar.

Conocer la mayoría de los lugares por los que pisaban las protagonistas me hizo introducirme mucho más en la historia. Veía y me maravillaba con lo que sus ojos percibían. Fue muy especial.

En el vuelo a casa me comí medio libro. No podía soltarlo. Te atrapa desde la primera página con su lenguaje fresco y cuidado. La intensidad sube como la espuma. ¡Quieres más y más!

Las tramas que se tejen quedan perfectamente resueltas y con un brillo de fuerza y energía positiva brutal. Podemos ser quienes queramos ser cuando dejamos el miedo en la puerta y nos convenzamos de que somos libres de elegir.

Las personalidades de las protagonistas están maravillosamente creadas y además me gusta que se reflejan mujeres con diferentes realidades pero con un nexo común.

Si lo lees me encantaría que me contases con qué aspectos te sientes identificada 🙂

Más cositas sobre Mujeres que compran flores

Te prometo que vas a vibrar con estas cinco mujeres, con sus historias, sus miedos, sus ilusiones… ahora mismo se encuentra en su 17ª edición, ¡telita!

Si conoces el mundo editorial sabes que esas cifras son sueños alcanzables para muy pocos ya que el volumen de libros que hay disponibles al público es inmenso.

Vanessa Montfort tiene una pluma privilegiada. Escritora y dramaturga cuenta con diversas obras, algunas de ellas premiadas. Su poder literario no se queda únicamente en nuestras fronteras sino que varias de sus novelas han sido traducidas y aparecen en estudios críticos. ¡Brutal!

Si te apetece un libro femenino, guerrero y envolvente, Mujeres que compran flores se merece un hueco en tu estantería.

Como siempre a ti, amiga, gracias por dejarme besarte con letras.

Por cierto, si te perdiste mi última reseña sobre Mi planta de naranja lima, una joya brasileña en la que se materializa una lluvia de emociones, te la dejo aquí.

Estoy deseando conocer tu opinión, ¿charlamos? Yo pongo el café 🙂

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Mi planta de naranja lima: Una lluvia emocional

Mi planta de naranja lima libro emocional

–Totoca, ¿un niño es un jubilado?

–¿Cómo?

–El tío Edmundo no hace nada y gana dinero. No trabaja y en la alcaldía le pagan todos los meses.

–¿Y qué?

–Los niños no hacen nada, comen, duermen y reciben dinero de los padres.

Mi planta de naranja lima

Autor: José Mauro de Vasconcelos

Traductor: Carlos Manzano

Género: Narrativa extranjera

Puntuación: ✩✩✩✩✩

Zezé solo tiene cinco años pero posee una sensibilidad exquisita. Ver la vida a través de sus sentidos es un regalo, a veces una pesadilla. No ve el mundo como lo percibe el resto. La intensidad de sus emociones, de sus vivencias están perfectamente trasladadas en las páginas de Mi planta de naranja lima.

Este pequeño brasileño sufre y vive como pocos. En su casa recibe palizas tremendas y lo consideran un hijo del demonio. Para su maestra, un ángel con corazón de oro.

Se aferra a las pequeñas cosas y sueña con ser poeta con corbata de lazo. Un día Zezé tendrá que crecer de golpe y entenderá que el dolor físico es mínimo comparado con el dolor del alma. Ese dolor que te deja sin respiración, sin vida.

Un torrente emocional

Toda la historia de Zezé está narrada en primera persona y desde el punto de vista de su protagonista, sí, desde la visión de sus cinco años.

El pequeño fragmento que comparto al principio es solo una breve muestra de esa inocencia infantil. Zezé tiene que soportar situaciones terribles: maltrato infantil, paro familiar, pobreza. Todo lo que un niño nunca tendría que experimentar.

Duele.

Duele mucho cada palabra.

Duele cada lágrima de Zezé.

Duele saber que esto no es pura fantasía, sino parte de los recuerdos de infancia del autor.

Es un libro de apenas 200 páginas que esconde un riquísimo mundo emocional. Una joya.

Según mi opinión personal, solo un PAS –quiero hablar de este tema con mucha calma en próximos post– es capaz de experimentar ese nivel emocional.

Además, para mí este libro tiene un sabor más especial de lo que ya es. ¿Por qué? Porque transcurre en Brasil. Cuando tuve la enorme suerte de estudiar el último año de mi licenciatura de Traducción e Interpretación en Braga, Portugal, me relacioné muchísimo con brasileños.

La pasión y el amor que tienen por su cultura me lo transmitieron y desde entonces, tengo clavada una espina de saudades en mi corazón.

Un libro 100% recomendado

En este libro no vas a encontrar grandes descripciones de lugar o tiempo. Solo las justas pero muy precisas. Si no eres capaz de apreciar el valor emocional y buscas una historia llena de acción, no lo leas.

Las frases son cortas, como las haría un niño. Me encanta que el traductor haya dejado los nombres cariñosos en portugués. Quizás porque a mí el portugués me remueve, pero creo que esos pequeños detalles hacen que el lector pueda introducirse más en la historia y comprender el ambiente sin recurrir a grandes explicaciones.

Lo recomiendo 100% a aquellas personas que saben ver más allá. Que no se quedan en la forma de las letras sino que llegan al fondo. A ese lugar privilegiado donde todo se vive de una manera más intensa.

Aunque no tiene grandes descripciones, tampoco es un libro con un ritmo frenético ni demasiado enrevesado. La sonoridad que muestra es como si te acunara mientras te sumerges en las páginas.

Zezé es un niño muy curioso y tiene un ansia de conocimiento fuera de lo normal. Las preguntas que lanza a los adultos, al mundo y a Dios te encogen el corazón.

Más cosas sobre Mi planta de naranja lima

La primera vez que esta belleza literaria vio la luz fue en 1968 y se ha convertido en uno de los libros más leídos de la nueva literatura brasileña.

Ha sido traducido a 32 idiomas. Ejemplo de su gran valor literario y emocional. De verdad, no te pierdas este libro y lee con el corazón.

Este autor brasileño, nacido en 1920, tiene varias obras más que estoy deseando descubrir como Banana Branca –su debut literario– o Rosinha mi canoa.

Y a ti, ¿te gustan este tipo de libros?

Por cierto, el último libro que comenté en el blog es Promise 593, ¿eres tú a quien busco? ¿Qué te ha parecido?

Gracias por dejarme besarte con letras.

firma


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