La rosa que asesinó a mi madre

la simplicidad de una rosa

A mi madre la asesinó una rosa. Cuando llamaron al timbre me ordenó que me encerrara en mi habitación. No le gustaba recibir visitas en mi presencia, decía que los niños copan toda la atención y ella necesitaba las tertulias de las cuatro para olvidarse de que vivíamos en un minúsculo pueblo del interior.

Estaba releyendo uno de mis libros favoritos antes de que el ruido estridente del timbre me hiciera levantar la vista. La luz que acariciaba la antigua butaca de la abuela me acunaba, sin embargo, no podía negarme a la sutil petición de mi madre. Sabía lo que ocurriría si la desobedecía.

Cuando cerré con cuidado la puerta de mi cuarto percibí una voz que no era familiar. Una voz gruesa, con un aplomo que incluso irradiaba miedo al que tenía la suerte de recibir sus palabras afiladas. También escuché a mamá. Parecía nerviosa, se diluían las palabras al final de la frase. Solo alcancé a distinguir un par de ellas: aquí tienes la rosa.

Después de dos horas de silencio me decidí a salir. Llamé a mi madre pero no me respondió. Otras veces me había dejado sin merendar pero esta vez no conseguía adivinar la razón. Me había encerrado y poco más tarde de escuchar las primeras sílabas de esa conversación de mayores, había puesto mis cascos a máxima potencia. Había sido un niño ejemplar esa tarde.

Recorrí la cocina y el salón pero fue al acercarme a la entrada de casa cuando vi un zapato de mamá. Me pareció raro porque ella es muy ordenada. Dice que se pone nerviosa si los objetos no están en su sitio. Me acerqué unos centímetros más y descubrí el cuerpo desparramado con una gran mancha roja decorando la solería. No grité ni salí corriendo, no podía dejar de mirar la rosa blanca que tenía clavada en el pecho.

Puedes encontrar otros relatos aquí.

Si te perdiste la reflexión del viernes sobre lo que aprendí en el evento de escritores Molpecon, échale un vistazo.

Gracias por dejarme besarte con letras.

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Lo que aprendí en el evento de escritores Molpecon

Evento de escritores molpecon

Acudir al evento de escritores Molpecon fue una necesidad. Llevo años escribiendo pero nunca me lo había llegado a tomar en serio como profesión hasta hace unos meses. Simplemente era una vía de escape y pasión. De hecho, estaba escribiendo mi primera novela de autoficción en la sombra. No quería verbalizarlo porque para mí escribir es algo tan íntimo que me aterraba que fuera pisoteado sin piedad.

Molpecon me cambió la perspectiva

Aunque no lo parezca, a veces soy muy tímida. Llegué a Molpecon sin hacer ruido. Ocupé un sitio y no fui capaz de hablar con la chica que había a mi lado hasta pasadas unas horas. ¡Y eso que teníamos ya la pasión por la escritura en común!

La energía que cautivó la sala desde el minuto uno fue contagiosa. Una lluvia continua de emociones que aseguraba mis cimientos y me decía: sí, estás haciendo lo correcto.

Durante el evento aprendí aspectos muy interesantes e importantes en el mundo de la escritura como elaborar con destreza una carta de presentación para una editorial, la maquetación de los libros, cómo formar comunidad lectora con un blog, etc. Pero lo que quiero compartir es lo que aprendí a través del corazón.

Qué aprendí en Molpecon

  1. Todos tenemos miedo al fracaso y a la crítica destructiva incluso aunque llevemos una mochila de publicaciones ya puesta.
  2. Si no abre a la primera ni a la segunda ni a la décima, hay otra alternativa recalculando el camino.
  3. Una buena historia puede surgir de cualquier momento siempre que se cuente con corazón.
  4. Tratar a la escritura y a los lectores como si fueran las personas más importantes de nuestra vida.
  5. Escuchar atentamente no solo lo que nos dicen en los feedbacks sino también a nuestra intuición.
  6. No dejar de escribir aunque las emociones colapsen y no haya cientos de lectores detrás.
  7. Conocer y valorar las obras de los demás de forma sincera, no somos los reyes del castillo.
  8. Querernos con amor sano. Valorar nuestro trabajo y el esfuerzo que hay detrás.
  9. Pedir ayuda y consejo a otros que han conseguido alcanzar las mismas etapas no es caridad.
  10. Disfrutar del camino y mantener la mente abierta para no dejar de aprender jamás.

Las personas marcan la diferencia

Cuando terminó el evento, flotaba. Sentía que tenía que confiar en lo que estaban gritando mis entrañas y dejar de balbucear cuando me preguntan a qué me dedico. Pero todo este aprendizaje en el Molpecon no lo viví únicamente de la mano de los ponentes, sino de cada una de las personas con las que tuve el placer de charlar.

El amor con el que transmitían su camino y los consejos sin segundas intenciones fueron la guinda. Para mí fue clave sentir que nadie iba con aires de superioridad ni proyectando arrogancia. Todo lo contrario. Molpecon fue un ejemplo de compañerismo y ganas de que todos creciésemos sin mirar en el punto del recorrido en el que nos encontrásemos.

Compañeros, me distéis mucha fuerza ese día, espero haber conseguido que os llegara la mía. 

A ti, gracias por dejarme besarte con letras.

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Libro en papel o eBook, ¿cuál es tu formato?

ebook o libro en papel

–Amor, ¿compramos ese libro?

–¿Otro más? Pero si tienes un montón pendientes en la estantería.

–Lo sé, pero necesito ese libro.

–¿Y si lo compramos en eBook que sale más económico y también lo puedes subrayar?

Seguro que esa conversación la has tenido alguna vez con tu pareja, madre o amigos. Incluso me atrevería a decir que contigo mismo. Una encarnizada lucha entre tu parte amante de los libros y tu parte ahorradora.

Leer siempre es beneficioso independientemente del formato en el que se haga. Lo realmente importante es leer porque sí, hay un libro para cada persona, solo hay que saber encontrarlo.

El libro en papel tiene muchos más adeptos. En España se venden más libros en papel que en formato digital. Los editores están de enhorabuena al conseguir encadenar en el pasado 2016 su tercer año de subida con 2.317 millones, el 2,7 % más que en 2015. Los libros en formato eBook también están al alza con un incremento del 1,5 %.

Beneficios del libro en papel

  1. Se puede coleccionar. Para los amantes de los libros la posibilidad de poder crear su propia biblioteca en casa, mostrarla y volver a disfrutar de releer antiguos libros es todo un placer. Una sensación disfrutona se dispara en el momento de ver los libros y recordar los momentos vividos con ellos, cómo llegaron a tus manos, etc.
  2. Una experiencia más personal. Su olor, el tacto de pasar las páginas, usar marcapáginas o doblar la esquina, escribir en los márgenes o subrayar citas. Son manías o costumbres que hacen que la relación con el libro entre una persona y otra sea completamente diferente.
  3. Su funcionamiento es sencillo. No hay que ser un erudito en informática o tecnología. Solo necesitas abrir el libro y comenzar a leer. Es ideal sobre todo para personas mayores que no saben desenvolverse con los nuevos gadgets.
  4. Se recuerda mejor en papel. Hay estudios que demuestran que para nuestro cerebro es más fácil retener y procesar la información que lee a través del papel que por un medio digital.
  5. Nunca se acaba la batería. Con los libros en papel está la tranquilidad de poder leer en cualquier momento y lugar sin tener que estar preocupados de cuánta batería le queda. Son inagotables.
  6. Se puede prestar. No solo puedes disfrutar tú mismo del libro sino que se lo puedes prestar a un amigo o familiar para que descubra esa historia que te han impactado tanto. Con los libros digitales al compartirlos hay veces que se llega a incumplir la legalidad y probablemente sin tener conocimiento de ello.
  7. El placer de descubrir nuevos libros. Sumergirse en una librería o biblioteca, ojear los títulos incluso leer alguna parte de libro, dejarte aconsejar… son detalles que hacen que comprar un libro sea algo más intenso que el simple hecho de la compra, es todo un descubrimiento potencialmente emocional.

Beneficios del eBook

  1. No ocupa espacio. Se acaba el problema de buscar espacio en casa o reorganizar las estanterías para guardar las libros. El eBook utiliza un almacenamiento en MB, no de forma física.
  2. Cómodo para transportar. Puedes llevar cientos de libros en un mismo aparato sin acarrear con su peso. No ocupa casi volumen así que es muy fácil guardarlo en cualquier bolso o mochila y tenerlo siempre a mano.
  3. Es inmediato. No es necesario esperar a que abra la librería y desplazarse hasta ella. En el mismo momento que quieres el libro lo puedes comprar y empezar a leer.
  4. Es más barato. Normalmente es más barato que el libro en papel, ronda los 9,5€ de media. Hay que tener en cuenta que algunos dispositivos sí que son muchísimo más caros que muchos libros en papel. Echa cuentas y decide 🙂
  5. Puedes leer el mismo libro en diferentes dispositivos. Gracias a la sincronización con la nube puedes leer un mismo libro en cualquier dispositivo. Es decir, si te has dejado el eBook en casa pero lo tienes sincronizado con el móvil puedes seguir disfrutando de él.
  6. Conoce tus gustos. Las plataformas de venta de libros electrónicos te sugieren libros según tus lecturas. Es más, Amazon revela que la lista de libros más vendidos no concuerda con la de los más leídos y por eso usan esa información para sugerir otros títulos.
  7. Algunos tienen su propio aporte de luz. Se acabó estar con la linterna o la lamparita encendida ya que muchos de los soportes digitales tienen su propia luz.
  8. Es adaptable. Se puede cambiar la tipografía, la intensidad de la luz y además muchos traen referencias o vídeos incrustados que se pueden consultar para completar la lectura.

Mi opinión personal

¡Me voy a mojar! Mi perdición son los libros. Siento mucho más intensa la historia si la leo en un libro en papel. El olor, el tacto potencian las emociones. Además, me fascina subrayar frases que me hayan hecho vibrar y dejar alguna nota para volver a leerla por azar.

Reconozco que he empezado a usar el eBook para temas profesionales o de desarrollo personal. Son libros que siempre llevo encima y aprovecho cualquier hueco para seguir aprendiendo.

A nivel profesional cuando hago una crítica o reseña literaria, sigo prefiriendo el papel. Todas las dudas que me surgen en la lectura, ideas que se desprende, anotaciones… las hago en el libro. También les añado post-it que me ayudan a ordenar y encontrar los elementos clave.

Te puedes imaginar que los libros con los que trabajo acaban como un arcoíris 🙂

Y a ti, ¿en qué formato te gusta leer?

Gracias por dejarme besarte con letras.

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Mis ocho trucos para redactar bien y con cariño

trucos para redactar bien

El año pasado lancé un proyecto de copywring. Unos meses después lo cerré para poder poner mi foco solo en la literatura y la enseñanza. Algunas de las publicaciones que hice respecto a la escritura o la creatividad, me apetece mucho que estén aquí 🙂

Redactar es un arte y un camino que destapa la caja de la creatividad. Estoy segura de que este post te va a venir genial tanto si escribes como afición o si forma parte de tu carrera profesional.

Redactar con buen gusto, teniendo un estilo propio y por supuesto sin faltas de ortografía, no es algo que se consiga en dos minutos. Requiere de tiempo y mucha práctica.

Algunos escritores o redactores prefieren escribir en momentos de gran inspiración o en los que la creatividad fluye sin mesura. Sin embargo, la gran mayoría tiene un sistema casi mecánico para que sus textos sean potentes.

Cuando empecé a escribir también pensaba que tenía que esperar a que las musas hicieran su aparición mágica y comenzar a teclear como si no hubiera un mañana. Vamos, como si estuviera poseída. Un gran error.

Los siguientes trucos son parte de mi forma de trabajar, lo que a mí personalmente me funciona. De corazón espero que te ayuden a crear tu propia estrategia.

¿Preparado?

Mis ocho trucos para redactar bien

Escribe cada día

Si quieres hacer un maratón entrenas unas cinco veces en semana, pues si quieres redactar bien también debes practicar. Es más, no solo unos días a la semana sino todos. Escribir todos los días hace que tu mente interiorice esa acción y la convierta en hábito.

Los comienzos siempre son duros. Para que no reine la pereza ni el caos, te aconsejo que fijes un horario y un lugar para escribir. Por ejemplo, puedes empezar el primer mes escribiendo 30 minutos al día mientras te tomas un café.

Recuerda, se necesitan 66 días para crear un hábito, no 21. No desesperes y sigue practicando. Llegará un día que por inercia te sientes a redactar y no te suponga ningún esfuerzo extraterrestre.

Al escribir cada día consigues que tu estilo madure, batallas con la hoja en blanco y desarrollas estrategias para fomentar la creatividad.

Lee todo lo que caiga en tus manos

Leer a otros autores, sean del género que sean, te ayudará a mejorar tu forma de redactar. Comprobarás los recursos que utilizaron para enfatizar un pensamiento, cómo han tratado ciertos temas…

Leer despierta la mente y hace que veas una misma situación desde distintas perspectivas. Además, si tienes problemas con tu estilo, leer otros textos te permitirá identificar aquellas fórmulas con las que te sientes cómodo escribiendo.

Otra de las ventajas de leer tanto es que el repertorio de temas sobre los que escribir se multiplica. Conseguirás profundizar en los ámbitos en los que te has especializado y comenzar a ver luz en los desconocidos. Todo esto hace que la hoja en blanco se convierta en un mito.

Sé directo y claro

¿Te acuerdas en el cole cuando llenabas una pregunta de paja porque no sabías la respuesta? Ese “por si cuela” no te hace ningún favor. Todo lo contrario.

Ser directo, claro y ordenado con las ideas permite que el lector comprenda mejor la información que le estás mostrando. También denota seguridad, sabes de lo que hablas y por eso no necesitas relleno.

La gran mayoría de lectores escanean los textos que consumen en Internet. Al mostrar las ideas por puntos, subtítulos y con imágenes se obtiene un texto visualmente más ágil y atractivo. No te cortes en meterle la tijera a tus redacciones.

Ponle un pizca de cariño

Este punto es muy personal. Hay quienes prefieren los textos fríos que no importa quien es el redactor porque todos suenan igual. A mí me pirran los artículos que tienen emociones y mucho corazón. Y ya no digamos los textos literarios.

Los textos que marcan la diferencia te pellizcan el estómago o te hacen contestarle a quien los redactó. Me ha pasado muchísimas veces escribir un email a alguien que me ha emocionado, para bien o para mal, con sus palabras. Incluso ocasiones en las que no tenía muy claro qué decirle pero algo en el texto me pedía que lo hiciese.

Todo lo que haces con el corazón y no pensando en la cartera, conecta más.

trucos para redactar

Mima el tono al redactar

Para que no cambies de tono varias veces en un mismo texto es muy importante que sepas a quién te diriges. Lo mismo ocurre cuando traducimos. Exacto, tener presente al público objetivo.

No le cuentas una misma historia a un niño de cinco años que a un adulto. Igual que tampoco te comunicas de la misma forma con alguien que está familiarizado con la materia como con otra persona que le supone desconocida.

Visualiza a tu público objetivo como una única persona y todas sus aristas. Qué le motiva, cuáles son sus problemas, cómo es su día a día… y verás como las palabras fluyen sin desentonar.

También es clave que si tienes una manera especial de contar las experiencias o productos, la mantengas. Es tu sello más personal y lo que diferencia tus textos de otro escritor o redactor.

Tan importante es lo que dices cómo la forma en la que lo haces.

Introduce un broche de oro

Hay dos partes en cualquier artículo, libro o redacción que hacen que el lector quiera saber más o directamente lo deseche. Sí, el principio y el final.

Un principio regulero se puede sobrellevar pero una conclusión que no recoja las ideas principales y cale en el lector, deja un texto cojo. No tiene ese rollo que consigue que estés todo el día dándole vueltas a lo que has leído.

Cuando comienzo a redactar pienso primero en la conclusión. Es decir, pongo el foco en las ideas que quiero que el lector entienda y se quede con ellas. Una vez tengo el objetivo claro de para qué estoy haciendo ese texto, desarrollo el resto.

Revisión y retroalimentación

Igual que los buenos quesos y vinos necesitan un tiempo de maceración antes de degustarlos, lo mismo ocurre con las letras.

Una vez has terminado de escribir o traducir, deja varios días sin tocar el texto. En el momento que hagas la revisión tu mente estará fresca y será más crítica porque no estará pegada a él.

Invierte tiempo en revisar y sí, sé que cuesta mucho pero marca una diferencia brutal.

Otro punto que tienes que tener en cuenta es la retroalimentación que te dan los lectores. No te lo tomes como algo personal, todo lo contrario. Es una oportunidad de mejorar y exprimir tus habilidades.

Todos tenemos vicios a la hora de redactar y a veces no somos conscientes de ellos. Por eso es genial que otra persona te los indique.

Apaga el móvil

Esto es el fondo de armario de cualquier actividad. Si quieres tener el foco puesto en tu escritura apaga el móvil o por lo menos desconecta los datos y el wifi. Cualquier distracción va a hacer que pierdas el hilo y los minutos que has elegido para dedicar en esta actividad creativa. Incluso te diría que cuando estés aburrido no cojas el móvil.

Es alucinante la cantidad de ideas que surgen cuando estamos aburridos y el poco caso que le hacemos por estar con la vista pegada a una pantalla. Y si no me crees comprueba lo que viví estando 31 días desconectada de Instagram y otras redes sociales.

En conclusión…

Si quieres escribir cada día mejor tienes que tener paciencia, constancia y mucha actitud. Ponle corazón a todo lo que hagas, es tu sello. Prueba diferentes técnicas y crea tu propia estrategia. El éxito no llega en un día ni en dos, todo necesita un proceso. Y sobre todo, disfruta de lo que escribes. Tienes la gran suerte de plasmar con letras todas las ideas que atropellan tu mente.

A ti y a ti, gracias por dejarme besarte con letras.

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Por qué dije que no a escribir un libro de relatos

publicar un libro

Escribo relatos desde que soy pequeña. Recuerdo mi infancia como una niña muy curiosa e inquieta que siempre tenía una historia entre manos. A veces me gustaba escribir, otras leer sobre mundos imaginarios.

Con estos antecedentes te puedes imaginar que uno de mis sueños es escribir un libro y el siguiente publicarlo. Y cuando digo que el primer sueño es escribirlo es porque cada vez que me siento a hacerlo me tiembla todo, se me nubla la mente y todas esas ideas que rondan mi cabeza se disipan. El miedo a que el relato, el cuento o la historia en general sea un desastre me acorrala.

¡Estoy trabajando en ello!

Porque definitivamente no puedo alargar más esta lucha paralizante. Tengo que saltar al vacío.

El verano pasado contacté con una editorial –me reservo su nombre– para contarles mi historia y ver si podíamos hacer algo juntos. En su respuesta me decían habían visto mi blog y les había gustado mi forma de contar historias.

Me propusieron escribir un libro de relatos y yo acabé diciendo que no.

¿Por qué me negué a dar ese paso tan importante?

Me dio mala espina desde el principio

Con el tiempo y las experiencias he aprendido a hacerle caso a mi intuición. Sí, esa sensación que cuando no está condicionada por el miedo te afirma con claridad que estás en tu camino correcto. Cuando recibí el correo de vuelta me pareció rarísimo que con solo leer un relato –me confirmaron que no habían leído ninguno más– quisieran lanzarse a la aventura de publicar un libro con lo saturado que está ahora mismo el mercado editorial.

Tenían demasiada prisa

Las prisas nunca son buenas o por lo menos a mí no me gustan. Querían dejarlo todo cerrado cuanto antes, que me pusiera a escribir ya… Creo que los proyectos que tienen corazón necesitan cierto tiempo, no son de hoy para ayer. Además, si acabas de saber quién soy, ¿cómo quieres que todo sean tan excesivamente rápido sin ni siquiera verme en persona o conocer en profundidad cómo escribo?

publicar un libro

El medio de comunicación no me pareció el ideal

El primer contacto fue por correo pero el resto de conversaciones por whatsapp. Como siempre digo “soy moderna para unas cosas y muy antigua para otras”.

No me pareció profesional hablar sobre un contracto, un futuro libro y demás detalles por un medio como ese. Creo que un proyecto tan importante debe hablarse con calma, aclarando cada punto y si es posible en una reunión en persona o como mínimo por skype.

Su catálogo editorial no contenía relatos

De primeras vi que su editorial estaba centrada en los idiomas. Soy traductora así que contacté con ellos por si necesitaban de mis servicios. En el momento que me comentaron lo del libro volví a revisar su catálogo editorial. ¿Y qué encontré? Ni rastro de libros de relatos o de cualquier otro tipo que no fuese aprender idiomas.

Si ya todo me estaba resultando bastante incómodo y sospechoso, el catálogo me lo estaba diciendo a gritos “aquí huele raro”. No es normal que una editorial que tiene un catálogo concreto como puede ser libros de divulgación, de espiritualidad, de ficción, infantiles… se lance a otro género completamente de golpe y con un autor que nadie conoce.

Consulté las cláusulas con un experto

Después de reunir toda la información, le pregunté a un experto en el sector editorial cuáles son las cláusulas ideales. Su respuesta “no cedas tus derechos para más de uno o dos años. Es preferible hacer concesiones posteriores y así comprobar si te compensa seguir trabajando con una editorial o no”.

También es cierto que hay autores que ceden sus derechos unos 10 años para libros en papel con editoriales potentes. No era el caso. Me pedían 10 años de derechos para una publicación digital, ni siquiera lo iba a poder tener en mis manos o regalárselo a mi abuela… Además, el porcentaje que percibiría por libro era del 10 %.

¿Tú qué hubieras hecho?

Me siento orgullosa de haber seguido a mi intuición. Hay que luchar por los sueños pero no llegar a ellos a cualquier precio o por la vía rápida.

Al ser un formato digital, existe la opción de autopublicarme. El precio del libro puede ser inferior pero mi porcentaje muchísimo más elevado. O seguir batallando para que algún día mi nombre esté en la portada de un libro físico.

La semana pasada hablé de otro sueño cumplido, ¿ya lo has descubierto?

Gracias por dejarme besarte con letras.

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Mujeres con esencia: Entrevista a Beatriz Infanzón

entrevista a la escritora Beatriz Infanzón

Cada entrevista de Mujeres con esencia supone un reto. El primero que tuve que superar fue saber que estábamos grabando y que en la mayoría de casos ni hemos podido pasar de un abrazo virtual.

La entrevista de Isabel Ara ha sido la única en la que la conexión física llegó antes que la del módem. Pero en ningún caso esos nervios han evitado que la esencia de cada una de estas maravillosas mujeres quede mermada.

Las mujeres deberíamos cambiar la conversación. Dejarnos de analizarnos, criticarnos y excluirnos. Todas tenemos miedos y también sueños. A cumplir unos y vencer otros no tendría que sumarse la mochila de la crítica destructiva. Hagamos piña y la fiesta no tendrá fin.

Por eso me fascina este tipo de cafés virtuales. El objetivo es ayudarnos a sacar lo mejor de nosotras mismas. A brillar y bailar juntas. Porque la palabra sororidad tendría que subrayarse fuerte.

Entrevista a Beatriz Infanzón

Beatriz es escritora y experta en storytelling. Crea historias con alma que embriagan e invitan a reflexionar. Vamos, ese tipo de letras que se quedan rodando en la cabeza de quien las lee hasta que exprime todo su jugo.

En esta entrevista nos lanzamos de pleno a los miedos, la superación y el sabor de cumplir un sueño. Sí, ella lo ha conseguido y me alegro muchísimo. Se ha ganado esta meta a base de lucha y encuentros con ella misma.

Cuando grabamos era nuestro pequeño secreto pero ahora toca gritarlo al viento, ¡ha publicado su primer libro! 😉

No me quiero adelantar, prefiero que disfrutéis directamente con el vídeo.

Gracias, Beatriz, por este ratito y la charla que no se grabó. Seguro que este primer libro no va a ser el último.

¡Que sigan volando las historias con alma!

A ti y a ti, gracias por dejarme besarte con letras.

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Cuestión de tiempo

cuestión de tiempo

He estado unos días de desconexión total entre las hermosas montañas de mi pueblo. He intentando no pensar en nada y simplemente dejarme llevar, tengo demasiadas emociones aún que liberar.

Tal ha sido el punto de desconexión que en más de una ocasión me he encontrado completamente ausente y sin ser consciente de cuánto tiempo llevaba en ese estado casi meditativo.

Siempre que vuelvo a estas montañas tengo la sensación de que el tiempo se ha detenido y si no fuera porque su gente envejece parecería que mi simple sensación se torna realidad.

El poder del tiempo en las historias

En la clase de la semana pasada hablábamos del tiempo en las historias. Cómo pueden transcurrir 10 años y que no pase nada relevante mientras que en cinco minutos se puede desarrollar una acción que cambie todo el bagaje de su protagonista.

Todas estas pequeñas señales no dejan de colarse en mi cabeza.

Tiempo.

Todo necesita tiempo y es la verdadera moneda de cambio en lo que hacemos en el día a día. Al fin y al cabo para conseguir dinero quemamos nuestro tiempo, unas veces mejor valorado que otras. Reconozco que en muchas ocasiones me falta paciencia respecto al tiempo, sobre todo cuando pienso que podía haber hecho un montón de cosas más en los años que llevo pisando este mundo. O quiero que X pase ya y de nuevo el tiempo es el que marca el orden.

Siempre es cuestión de tiempo.

La única Villa del libro en España

uruña el pueblo de los libros y el tiempo se detiene

Dejando un poco al lado esta conversación «mística» que me entra conmigo misma, quería contarte que estoy ansiosa por visitar Urueña, un pueblo con 11 librerías y 200 habitantes.

¡No me digas que no es interesante! Es el único pueblo considerado Villa del Libro en España, además, al estar cerca de Valladolid lo tengo en bandeja ya que parte de la Semana Santa la voy a pasar allí.

Estoy deseando adentrarme en sus calles, investigar las librerías, hablar con la gente del pueblo. Buf, me parece un sitio hermosísimo. Espero que con la emoción no se me olvide grabar y así poderlo enseñar en el Canal Déjame besarte con letras.

Aún no tengo claro si daremos luz a los vídeos en Semana Santa o ya después, ahí estamos dándole alguna vuelta más. Te mantengo informada 😉

Cómo destrozar un relato

Hoy no va a haber un relato en sí. Me explico. Uno de los últimos retos que tuvimos en clase fue destrozar un párrafo con los patones más generalizados a la hora de escribir.

De entre ellos, yo elegí el ego del autor. Para este juego he usado el primer fragmento del libro La soledad del corredor de fondo de Alan Sillitoe, deseando estoy que se cuele en mi estantería.

¡Ahí va la prueba! 😉

Fragmento original

En cuanto llegue al Borstal (reformatorio basado en el deporte), me destinaron a corredor de fondo de cross-country. Supongo que pensarían que tenía la complexión adecuada para ello, porque era alto y flaco para mi edad (y lo sigo siendo), pero, fuese como fuere, a mí no me contrarió nada, si debo decirles la verdad, porque en mi familia siempre le hemos dado mucha importancia al correr, especialmente al correr huyendo de la policía. He sido siempre un buen corredor, a la vez rápido y de buena zancada, y el único incoveniente está en que por más que corrí (y, aunque lo diga yo mismo, lo cierto es que hice un esfuerzo más que regular) ello no me liberó de ser apresado por la bocina, después de la faena en la panadería aquella.

Versión «destrozo»

Era un chico alto y delgado, mucho, vamos sigo siendo un figurín. Tenía una complexión atlética que nada tenía que envidiar a la de Bolt. Mis potentes piernas con unos gemelos que daban miedo y ya no digamos de los cuádriceps, me permitían recorrer en una zancada lo que otros chicos de mi bario en tres. Era la envidia de todos cuando jugábamos al pilla-pilla, no se me escapaba ninguno, ilusos. Supongo que por eso me enviaron al reformatorio deportivo y no al vulgar donde acaban los que no tienen talento. En mi casa siempre se nos ha dado bien el arte de correr. Sobre todo con objetos prestados. Esa tarde se ve que no me esforcé lo suficiente o que me confié demasiado en darle ventaja al pobre gordito con porra, me dio pena.

Espero poder contarte muchas muchas novedades la semana que viene, ¡crucemos dedos!

Gracias por dejarme besarte con letras.

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Fuera de tiempo

comienzo del blog

Ayer te confesaba que en poco menos de un mes dejo mi empleo en la app de moda en la que ahora mismo trabajo. Y, ¿por qué ahora?

Hay límites que nunca deberíamos permitir que se crucen y, aunque me voy con una sensación agridulce, siento que toda esa tensión emocional y estrés acumulado en el último año me han hecho el favor de mi vida, tomar el control y empezar a crear mi camino.

La inspiración viene y otras veces hay que ir a buscarla que la tía se entretiene con cualquiera jejeje. El punto en el que se me ocurren más ideas y en el que mi mente tiene la imaginación desbocada es justo antes de dormir. Sí, a veces es una putada, no habrá momentos en el día… No me preguntes el porqué pero la lavadora empieza a funcionar y me he tenido que levantar un montón de veces para anotar un microcuento o una idea de la que me gustaría sacar un relato.

Por eso a partir de ahora una libreta y un boli son mis nuevos compañeros de mesita, no vaya a ser que al día siguiente esa bombilla se quede fundida. Sé que no es un hábito del todo bueno, que la hora de dormir es sagrada pero cuéntaselo a mi cabeza.

Tres elementos claves que me inspiran

*La música.

*Observar todo lo que me rodea y abrir bien las orejas.

*Mis propias experiencias.

La música hace que mi estado de ánimo cambie y muchas veces incluso lo provoco si quiero escribir de un tema en concreto y siento que el texto se está quedado frío. Tengo esta lista que es la bomba y saca la vena más tierna del propio hielo. O canciones que de por sí me trasladan a un momento especial, bueno o malo, y del que se puedo rascar mucho.

¡Me encanta observar a la gente! Lo reconozco, me pirra sentarme en una cafetería y ver a la gente pasar mientras me imagino su vida, por qué su lenguaje no verbal es así, etc. Me parece una fuente de ideas buenísima.

Y por último, mis propias experiencias.

Si una vivencia influye uno de mis textos lo hace por el tono no por lo que ocurre en sí. Con el relato de hoy sucede esto último. Mi abuelo Fernando, antes de convertirse en mi ángel de la guarda, me dijo una frase que me marcó «He visto una cosa que quiero regalarte para que no me olvides nunca».

No llegué a saber qué se refería y tampoco le hizo falta regalarme nada material para tenerlo presente cada día. Esa frase me ha rondado mucho imaginando qué podría ser lo que vio…

fuera de tiempo

Fuera de tiempo

El vuelo procedente de Bombay iba a aterrizar con dos horas de retraso. Maca había tenido la mirada perdida durante todo el trayecto como si en las nubes pudiera encontrar sentido a las últimas 24 horas. Maldito mensaje.

Intenté hacerla volver pero era inútil. Había plantado un muro que la dejaba inaccesible y a mí me faltaban revistas y uñas para que aquel agotador vuelo acabara cuanto antes. Llegamos al pueblo dos años después de marcharnos y parecía que el tiempo se hubiera congelado desde entonces. Las mismas vecinas en el tranco, el mismo olor a cabras y naranjos, y la misma sensación de que aquel no era nuestro hogar.

—Luca, pase lo que pase, no digas nada por favor —dijo Maca antes de tragarse el orgullo y cruzar la puerta de su señora madre.

No hubo alegría ni añoranza en la mirada que se cruzaron ambas, sino mucho rencor y rabia acumulada. Maca soltó todo el aire de golpe y entró quedándose junto al marco de la puerta. Yo hice lo mismo pero me situé detrás de Maca. No era bienvenido en esa casa y tampoco habíamos venido a reabrir ese debate.

—¿Por qué no me habéis avisado antes? —le requirió Maca.

—¿Y qué hubiera cambiado? —le reprochó su madre.

—¡Era mi abuelo! Y sabías perfectamente lo que él era para mí, no me has dejado despedirme —le gritó Maca.

—Cuando te fuiste lo hiciste con todas las consecuencias y despedidas. Agradece que la tonta de tu prima te haya mandado un dichoso mensaje porque si por el resto hubiera sido—.

Maca cerró los ojos un instante y pude sentir todo un torrente de ira en la fuerza con la que me apretó la mano. Sabíamos que algo iba mal cuando dejó de recibir las cartas que su abuelo le enviaba a escondidas. Pensó que quizás su madre lo hubiera descubierto pero nunca que las flores crecerían ahora sobre él.

—¿Y la pluma?—.

—Donde tiene que estar—.

—Mamá, no me he recorrido medio mundo para discutir contigo. Sabes que el abuelo quería que me quedase con su pluma. Por favor, ¿dónde está? —le dijo Maca con toda la tranquilidad que pudo reunir.

Su madre, que conocía muy bien lo terca que podía llegar a ser Maca, abrió la puerta de casa invitándonos a irnos y antes de cerrar dijo —la tiene tu tía—.

La visita a la casa de la tía de Maca fue aún peor. Los gritos y los reproches iban y venían mientras su prima pequeña y yo permanecíamos inmóviles en un rincón de la recargada casa. Me sentía muy impotente y continuamente tenía que morderme la lengua para no callar a esa víbora asquerosa que no dejaba de soltar veneno, pero hacía tiempo que me dejaron muy claro que en la guerra de los Vazquez tenía que ser un mero mueble. Bueno, quizás algún florero podía hacer más que yo si acababa estampado en la cara de esa bruja.

La situación se caldeó hasta tal punto que acudió medio pueblo a ver qué pasaba. Solo les faltaba sacarse las palomitas para disfrutar de una tarde de circo. Después de dos horas aguantando todo tipo de insultos y sandeces, cogí a Maca por el brazo con firmeza. Se había acabado por hoy la función. Maca no dejaba de llorar y casi sin hablarme ni mucho menos mirarme llegamos a la puerta del cementerio.

—Muchas gracias por sacarme de casa de mi tía —me soltó Maca con ironía.

Agaché la cabeza y seguimos sin hablar recorriendo el laberinto de lápidas y coronas marchitas hasta llegar a un cerezo en flor donde descansaba su abuelo. Maca se limpió las lágrimas y con una tímida sonrisa se sentó junto a la lápida.

—Al final te has librado de coger el avión, viejito. ¿Y ahora quién va a pintar de amarillo el columpio en verano?—

Perdí la noción de las horas que Maca estuvo hablando con su abuelo, caí exhausto en la tumba de al lado. Volví a recordar el día que nos marchamos como dos fugitivos. Su abuelo y su prima eran los únicos que veían con buenos ojos nuestra locura y las ganas de ver mundo más allá del castaño del río.

El resto de los Vazquez me odiaban tanto que se les llenaba de espuma la boca solo con pronunciar mi nombre. Para ellos, yo era el culpable de que su recta hija fuera a acabar con su vida y razón no les faltaba. Ese día, Maca mandó a paseó sus vestidos caros y a su estirada familia pero no lo hizo por mí, sino por ella misma.

Cuando entreabrí los ojos para llamar a Maca y marcharnos ya de aquel seco pueblo, vi como su prima pequeña que siempre había adorado la valentía de Maca le daba algo más que un beso y desaparecía como un fantasma entre los cipreses.

Maca acarició la lápida de su abuelo, y se acercó a mí con un aura muy distinta a la que habíamos llegado.

—Es hora de irnos —.

Gracias por dejarme besarte con letras.

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La casa 29

la casa 29
La casa 29 vuela a mi mente mientras cierro los ojos y respiro profundamente.
El abuelo acaba de dar el último brochazo y la fachada reluce blanca como la espuma que hacen las olas al romper en la orilla. Los marcos de las ventanas y la puerta un azul intenso como el de sus ojos. Unas caracolas que cogimos el verano anterior dan la bienvenida al que cruza el umbral.
Me siento a salvo.
Despierto de la siesta y busco al abuelo pero no ya no está. No me hace falta ninguna nota para saber dónde se encuentra. Cojo la mochila y un par de trozos de pan y queso.
En las rocas más alejadas se dibuja la silueta de un hombre, es el abuelo. Su refugio y mi lugar de paz.
Sentados uno junto al otro comienza a narrar algunas de las historias que el mar esconde, las voces que ha intentado callar, los amores que susurran las caracolas mientras yo, como de costumbre, me quedo embobada con cada sílaba que pronuncia.
Tiene un don para convertir una tragedia en la más gloriosa de las historias. Para camuflar el dolor en alegría con la mejor de sus sonrisas pero yo sé que cuando mira al horizonte sigue buscando a María.
Continuamos con la pesca un ratito más, pero esta vez callados, concentrados en la puesta de sol que ese día nos está regalando. La brisa acaricia mi tez de forma sutil. Me echo sobre el hombro de mi abuelo y él me abraza con su alma, no necesitamos decir nada, solo dejar que las lagrimas se vuelvan sal y la sal, heridas cerradas.
La casa 29 observa nuestros movimientos. Almacén de todos los recuerdos. Totem de una familia.
Cuando abro los ojos me encuentro una realidad muy diferente. La brisa es un golpe de aire acondicionado demasiado bajo y la puesta de sol un fluorescente que cada día odio más. Suspiro y la nostalgia me invade. Este no es mi sitio.
Las carcajadas se han convertido en sonrisas forzadas, las largas conversaciones en saludos por compromiso. Y yo solo busco ese horizonte que me indique el camino para salir.
Otro golpe de frío hace que un escalofrío recorra mi cuerpo y mientras cojo la cazadora saco el móvil para llamarle.
–¿Quién es?
–Abuelo, soy Lucía. Necesito verte.
 Gracias por dejarme besarte con letras.
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Ama tu cuerpo

ama tu cuerpo

Ama tu cuerpo porque es el mejor regalo que te han podido brindar.
Ámalo por encima de sus defectos. Esas imperfecciones que nos empeñamos en tapar son las que nos hacen diferentes y especiales. Únicos, extraordinariamente únicos.
Ama la forma de moverte, de correr, de saltar, de bailar hasta no poder más.
Ama cada centímetro de tu piel. Es la culpable de convertir una caricia en algo eterno, un beso en el mayor de los volcanes.
Ama tu cuerpo cada día, no lo maltrates ni lo descuides. Recuerda que solo tienes uno y te va a acompañar durante todo el viaje. Llega con él destrozado hasta el final pero de placer, no de dolor.
Ama tu propia belleza, sin comparaciones ni reproches. Ámala y siéntala, es tuya completamente tuya.
Ama tus manos, tus pies, tu corazón, ama tu cuerpo entero porque te va a permitir llegar hasta lugares insospechados, vivir experiencias sublimes y engendrar el mayor de los amores.

Simplemente ama, ámate mucho

Para saber amar a los demás primero tenemos que empezar por nosotros. Sacar toda esa energía que nos consume y abrir nuestra alma para que evolucione cada día un poquito más.

No caigamos en las garras de aquellos que solo te consideran apto si cumples los cánones establecidos. Sintamos más bien pena de quien necesita empobrecer al resto para sentirse grande.

Recuerda que serás quien tú quieras ser.

Gracias por dejarme besarte con letras.

Encuentra más relatos aquí.

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