Similitudes entre una emprendedora y la protagonista de un libro

Ser emprendedora es una actitud ante la vida. No tienes que tener un negocio como tal para sentir ese ímpetu de innovar, crear y curiosear. Tampoco es un mundo de luz y color en el que la fiesta no cesa. Hay sombras, piedras y montañas que a veces parecen insalvables. Historias que se asemejan a las que vive la protagonista de un libro.

Lanzarse al vacío de emprender puede ser muy excitante y a la vez aterrador. A mí me cansan las marcas o cuentas en redes en las que proclaman el emprendimiento como lo mejor que te va a pasar en la vida. Como si trabajar para otra persona fuese el peor de los fracasos.

Vamos a parar el carro con este subidón de azúcar del emprendimiento bonito y fácil.

Si fuera sencillo, a todas nos lloverían los millones y oye, si tú has encontrado la fórmula cuéntamela que estoy deseando dejarlo todo para irme a Ubud a escribir mis novelas sin ninguna prisa.

Sin embargo, creo que para llegar a nuestro paraíso personal debemos cruzar por muchos frentes, igual que la protagonista de un libro. ¿O hay historias sin retos que superar?

El periplo como emprendedora se asemeja mucho a los libros. Te cuento cómo 🙂

Cinco similitudes entre una emprendedora y la protagonista de un libro

Conflicto que resolver

Ambas tienen un objetivo claro y ponen toda su energía para resolverlo.

La protagonista de La viajera del tiempo de Lorena Franco, necesita descubrir qué pasó con su hermano. Leah en Todo lo que nunca fuimos de Alice Kellen, salir a flote después de la muerte de sus padres y volver a vivir intensamente. Manuela en Las mujeres de la familia Medina de María Fornet, reconciliarse con sus raíces y con la familia que dejó de lado.

Tú como emprendedora quieres que tu negocio funcione, no ir justa a final de mes, vivir en mitad del campo o en el centro de una gran ciudad. Cualquiera puede ser tu objetivo e al igual que esas protagonistas, necesitarás poner toda tu energía y esfuerzo en el camino que te acerque a él.

En esos libros, no se van por las ramas. No se desvían de ese objetivo porque hacerlo sería aniquilar sus sueños. Si te lanzas a emprender, necesitas conocer muy bien qué historia quieres contar o de lo contrario, puede que termines siendo la protagonista de una novela en la que no deseas participar.

Superación de retos

La batalla no suele ganarse a la primera pero ni las emprendedoras ni las protagonistas de los libros se dan por vencidas. Luchan por lo que desean hasta el final.

Quien te haya contando la milonga de que emprender es lanzar un producto y ver los ceros crecer en tu cuenta; te ha engañado. Los gurús consiguen esas cifras precisamente por jugar con la ilusión que le depositan los demás, ¿si no por qué no emplean esas fórmulas mágicas en su vida y se retiran a tomar cocos fresquitos?

Una novela no se soluciona en dos capítulos igual que una trayectoria profesional no se nutre en dos meses. Seguramente pasen años de pico y palo, de dudas, de caídas y pérdidas. Pero también de superación, de cumplir retos y pasar a la siguiente partida con una mochila más ligera.

A veces una protagonista necesita varios libros para cumplir su misión, no decaigas en tu empeño como emprendedora. Siempre hay motivos para seguir intentando subir de escalón.

El mal acecha

Haters, competencia desleal o clientes complicados son algunos de los antagonistas pero las emprendedoras y las protagonistas pueden aprender de ellos y salir fortalecidas. 

Cuando tenemos un libro entre manos, además de encontrarnos con un conflicto a resolver, hay un malo que quiere impedir que la protagonista salga victoriosa. En el mundo del emprendimiento también suceden esas escenas tan poco idílicas.

Sacar la espada, la varita mágica o la mejor de las resiliencias; es un ejercicio de fortaleza física y mental. De no dejar que esa sombra oscura que quiere sacarte del camino, cumpla con sus intenciones.

Las experiencias negativas no son un drama eterno, también pasan. Y una vez que esa tormenta se calma, podemos comprobar qué hemos aprendido y cuáles han sido las destrezas que nos han ayudado a permanecer con el foco puesto.

Del mal se aprende y así cuando el lobo vuelva a asomar las orejas, Caperucita sabrá qué táctica usar.

Hacen equipo

Las emprendedoras y las protagonistas se rodean de otras personas que les ayudan a recorrer el camino. A levantarse en los momentos duros. Porque se puede viajar sola pero acompañadas es mucho más divertido.

Las protagonistas de un libro suelen contar con otros personajes que les hacen de muleta cuando van a desfallecer. Tener una red segura como emprendedora permite saltar sin estar aterrada. Da la confianza de que esas personas celebrarán lo bueno pero también te guiarán en lo malo.

Para mí Emprenderadas es una red preciosa. Tanto Pilar, Mara, Judith, Mar como el resto de compañeras me han llenado el corazoncito de amor cuando conté que soy finalista de los Premios 20 Blogs como cuando los ánimos han estado más bajos.

Ahí reside la magia.

Ni las emprendedoras ni las protagonistas precisan de estar solas durante esas aventuras inesperadas.

Final ¿feliz?

Es cierto que no todas las historias tienen un final feliz, pero sí concluyen con un aprendizaje que les ayudará en el próximo reto o libro. La primera vez que me lancé a emprender fue como copywriter.

Pensaba que ese amor tan intenso que siento por tejer letras podía trasladarlo a ese ámbito profesional. Sin embargo, me equivoqué. El negocio iba bien, poco a poco tenía clientes pero a mí no me llenaba.

Me gusta escribir mis propias historias; no las webs de otras personas.

Me apasiona hablar de libros o de trucos sobre creatividad y escritura; no vender a puerta fría.

Me pirra ser una intensa de las letras y fomentar tanto la lectura como el amor propio; no buscar las mejores estrategias de SEO y marketing.

Así que decidí que esa aventura terminaba para mí. Al principio fue un final amargo, me sentía una fracasada y encima perdida. Sin embargo, he sacado tantos aprendizajes de esa etapa que ahora me siento muy orgullosa de haberlos vivido porque me están ayudando en este nuevo viaje literario.

Eso sí, otros finales son toda una fiesta.

Y tanto si el libro termina con risa o lágrimas como si nuestra experiencia como emprendedoras no resulta tan maravillosa como esperábamos; nadie nos podrá robar el conocimiento y la sabiduría que huir de la comodidad del sofá nos ha dado.

¿Si fueras la protagonista de un libro, cuál serías?

Te leo en comentarios.

Amor y luz 💛

 

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