Mi planta de naranja lima: Una lluvia emocional

Mi planta de naranja lima libro emocional

–Totoca, ¿un niño es un jubilado?

–¿Cómo?

–El tío Edmundo no hace nada y gana dinero. No trabaja y en la alcaldía le pagan todos los meses.

–¿Y qué?

–Los niños no hacen nada, comen, duermen y reciben dinero de los padres.

Mi planta de naranja lima

Autor: José Mauro de Vasconcelos

Traductor: Carlos Manzano

Género: Narrativa extranjera

Puntuación: ✩✩✩✩✩

Zezé solo tiene cinco años pero posee una sensibilidad exquisita. Ver la vida a través de sus sentidos es un regalo, a veces una pesadilla. No ve el mundo como lo percibe el resto. La intensidad de sus emociones, de sus vivencias están perfectamente trasladadas en las páginas de Mi planta de naranja lima.

Este pequeño brasileño sufre y vive como pocos. En su casa recibe palizas tremendas y lo consideran un hijo del demonio. Para su maestra, un ángel con corazón de oro.

Se aferra a las pequeñas cosas y sueña con ser poeta con corbata de lazo. Un día Zezé tendrá que crecer de golpe y entenderá que el dolor físico es mínimo comparado con el dolor del alma. Ese dolor que te deja sin respiración, sin vida.

Un torrente emocional

Toda la historia de Zezé está narrada en primera persona y desde el punto de vista de su protagonista, sí, desde la visión de sus cinco años.

El pequeño fragmento que comparto al principio es solo una breve muestra de esa inocencia infantil. Zezé tiene que soportar situaciones terribles: maltrato infantil, paro familiar, pobreza. Todo lo que un niño nunca tendría que experimentar.

Duele.

Duele mucho cada palabra.

Duele cada lágrima de Zezé.

Duele saber que esto no es pura fantasía, sino parte de los recuerdos de infancia del autor.

Es un libro de apenas 200 páginas que esconde un riquísimo mundo emocional. Una joya.

Según mi opinión personal, solo un PAS –quiero hablar de este tema con mucha calma en próximos post– es capaz de experimentar ese nivel emocional.

Además, para mí este libro tiene un sabor más especial de lo que ya es. ¿Por qué? Porque transcurre en Brasil. Cuando tuve la enorme suerte de estudiar el último año de mi licenciatura de Traducción e Interpretación en Braga, Portugal, me relacioné muchísimo con brasileños.

La pasión y el amor que tienen por su cultura me lo transmitieron y desde entonces, tengo clavada una espina de saudades en mi corazón.

Un libro 100% recomendado

En este libro no vas a encontrar grandes descripciones de lugar o tiempo. Solo las justas pero muy precisas. Si no eres capaz de apreciar el valor emocional y buscas una historia llena de acción, no lo leas.

Las frases son cortas, como las haría un niño. Me encanta que el traductor haya dejado los nombres cariñosos en portugués. Quizás porque a mí el portugués me remueve, pero creo que esos pequeños detalles hacen que el lector pueda introducirse más en la historia y comprender el ambiente sin recurrir a grandes explicaciones.

Lo recomiendo 100% a aquellas personas que saben ver más allá. Que no se quedan en la forma de las letras sino que llegan al fondo. A ese lugar privilegiado donde todo se vive de una manera más intensa.

Aunque no tiene grandes descripciones, tampoco es un libro con un ritmo frenético ni demasiado enrevesado. La sonoridad que muestra es como si te acunara mientras te sumerges en las páginas.

Zezé es un niño muy curioso y tiene un ansia de conocimiento fuera de lo normal. Las preguntas que lanza a los adultos, al mundo y a Dios te encogen el corazón.

Más cosas sobre Mi planta de naranja lima

La primera vez que esta belleza literaria vio la luz fue en 1968 y se ha convertido en uno de los libros más leídos de la nueva literatura brasileña.

Ha sido traducido a 32 idiomas. Ejemplo de su gran valor literario y emocional. De verdad, no te pierdas este libro y lee con el corazón.

Este autor brasileño, nacido en 1920, tiene varias obras más que estoy deseando descubrir como Banana Branca –su debut literario– o Rosinha mi canoa.

Y a ti, ¿te gustan este tipo de libros?

Por cierto, el último libro que comenté en el blog es Promise 593, ¿eres tú a quien busco? ¿Qué te ha parecido?

Gracias por dejarme besarte con letras.

firma


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II carrera del circuito, Albolote, y un sol de justicia

carrera de Albolote

Llueve. Mientras escribo llueve. Ayer sin embargo lucía el sol. Un sol que en algún que otro momento me hizo sufrir. No me gusta el calor. Mucho menos aún para correr.

La carrera de ayer era de 10km, como la mayoría del Circuito Diputación de Granada salvo Baza y Guadix que son media maratón y la de mi pueblo que son 18,5km.

Justo este año la de mi pueblo cae en mi cumpleaños pero no adelantemos acontecimientos 🙂

A la carrera de Albolote llegaba cansada. Una semana solo de diferencia con la media de Barcelona. Poco tiempo. Tengo todavía los isquios muy cargados y cuando empecé a trotar para calentar me avisaron.

Además, la noche de antes habíamos estado en el carnaval. Lo que viene siendo el mejor plan el día previo a correr. Tampoco nos jugamos nada así que… En menos de ocho horas pasamos de minnies a runners.

Lo que realmente me preocupaba no era el cansancio ni los isquios, era mi estómago. Tranquila, no era resaca. No bebo. Pero algo debí comer que no mi cuerpo no toleró bien.

Eso sí, contaba con una ventaja, conocía el terreno. Había participado en esa misma carrera dos años antes así que sabía los puntos en los que tendríamos cuesta y en los que la sombra brillaría por su ausencia.

Hasta la carrera que menos te remueve, te enseña algo

Arrancamos la carrera al final del pelotón.

Prefiero ir de menos a más y evitar algún que otro empujón de propina. Mis piernas a pesar de estar pesadas respondían, mi tripa no parecía dar problemas y mi cabeza estaba despejada.

Apretamos un poquito.

Intentamos mantener un ritmo por debajo de 6 min/km. Podíamos haber tirado un poquito más pero esta vez no quería arriesgar. No era el momento.

Tener el estómago tocado y que haga calor es para mí la peor combinación. Lo sufrí muchísimo en Valencia, la peor de mis carreras, y aunque es cierto que esto era un 10K y no una media, podía acabar igual de jodida.

No disfruté tanto como en Barcelona o Armilla. Hubo momentos que fue como un mero trámite. De nuevo el calor. Me agobia, me agota y solo consigue que tenga la cabeza puesta en acabar no en disfrutar.

Sí hubo un momento que me encantó. La parte en la que la carrera sale del pueblo y va por la vega. Más espacio, más aire.

Es mi momento

Hay carreras en las que me invaden las emociones, me llevaban en volandas y me hacen explotar al llegar a meta. En Albolote no pasó. Sí sentí muchísima satisfacción de volver a correr 10K en menos de una hora, concretamente en 58:43. A menos de 40 segundos de mi MMP.

De esta carrera me quedo con dos sentimientos que este último mes están muy presentes: mi cabeza tira mucho más y tengo unas ganas inmensas de mejorar.

Noto muchísimo que mi cabeza está relajada, que los tiempos tormentosos pasaron y puedo correr sin estar rumiando vivencias ajenas a la carrera que me rajaban. Puede parecer una tontería, pero cuando tu cabeza está serena puede cambiar el mensaje. Sí, ese “ya no puedo más” por “voy a apretar un poquito más”.

Desde que empecé a correr tenía ganas de correr más kilómetros, de correr más rápido pero no era el momento. No estaba preparada para ese desgaste mental, ya tenía otro.

Ahora sí. Me apetece tentarme, salir de la zona de confort y ponerme a prueba. Conseguir estos pequeños retos me ayuda a trasladarlos a mi día a día.

Recordar que hace cuatro años no era capaz de correr 10 minutos seguidos y que ahora aguanto más de dos horas me parece increíble. Me siento libre.

La próxima carrera será en Loja el 4 de marzo. ¡Qué casualidades tiene la vida! Fue la primera carrera a la que Loren y yo acudimos como pareja y justo en esta edición celebraremos dos años de toda una vida 🙂

De corazón te digo “confía en ti y date tiempo”.

Gracias por dejarme besarte con letras.

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Promise 593, ¿eres tú a quien busco?

libro con corazón

Caminos con corazón

La Tierra se va a acabar en tres días, ¿qué harías? Y si además, eres la única que puedes salvarte, ¿te salvarías o te dejarías llevar hacia el abismo sin poner freno ni ganas?

Promise 593 es un libro que engaña. Me explico. Cuando lo tocas por primera vez y ves el tipo de letra y el número de páginas crees que lo devoraras. Error. Hay que saborearlo, sacar el jugo y captar el juego de palabras.

Es un libro de prosa poética con mucho corazón. No es el típico texto de amor, es una búsqueda encarnizada de la verdad, tu propia verdad de quién eres. Y en este caso, de quién es realmente Promise.

Todos los sentimientos y emociones se personifican.

Me parece súper interesante ver el cuerpo físico que les ha dado Ángel, su autor. Estoy convencida de que cada persona podría personificar a las emociones de forma diferente. Para algunos, la envidia tendrá forma de mujer para otros de hombre.

Y para ti, ¿cómo te imaginas a las emociones si fuesen tangibles?

Poder de reflexión

Como te contaba, este libro no es para que lo leas en una tarde. O por lo menos no te lo recomiendo. Invita a leer con calma, a sentir las palabras, a imaginar la situación y por qué no a plantearte cosas.

Uno de los aspectos que más me convencen de esta obra es su poder versátil. Cada lector lo puede interpretar de una forma diferente. Cada capítulo suscita una reflexión, ¿cuál será la tuya?

Llámalo destino, casualidad o las cosas pasan por algo pero tengo este libro desde hace más de un año y no lo he leído hasta hace unos días.

Es un libro muy emocional. Quizás el viaje tan intenso que hace Promise, las batallas que tiene que librar y el mar de preguntas que lo rodea hacía que no fuera el momento de leerlo entonces y sí ahora.

En el momento que Ángel me habló de su libro, tengo la enorme suerte de conocer al autor, me fascinó. Sin embargo no fui capaz de abrirlo.

Todo tiene su momento, los libros también.

Capítulos bien marcados

Una de las preguntas clave del libro es si tu camino tiene corazón. Es decir, si te hace vibrar. Cuando tienes un propósito en la vida más allá del dinero, un propósito que te lleva a hacer las cosas desde el corazón y el amor, todo fluye.

Llegar hasta ese punto a veces requiere de mucho dolor. Promise lo sabe y espero que lo descubras.

Los capítulos están muy bien marcados. Si eres una lectora como yo a la que le gusta dejar el libro cuando ha terminado un capítulo y no a medias, sabrás el valor que tiene.

camino con corazón
De derecha a izquierda: Ángel (autor), Mery, Loren y yo.

Más cositas sobre Promise 593

Como te decía, tengo el placer de conocer personalmente a Ángel. Promise 593 es su primer libro pero estoy convencida de que no será el último.

Este pasado fin de semana, con motivo de la Media Maratón de Barcelona, pudimos charlar tranquilamente sobre la experiencia de publicar tu propio libro y los misterios que esconden sus páginas.

No quiero desvelarte nada para que lo puedas descubrir por tu misma pero Ángel me confirmó que cada palabra está escogida por una razón, no valía un sinónimo.

Al igual que Promise, él busca caminos con corazón y desde luego se nota que se ha dejado parte del suyo en estas letras. Te dejo también el vídeo de la presentación por si te apetece conocer un poquito más de esta historia tan emocional.

Y tú, ¿has pensado ya si tu camino tiene corazón?

Gracias por dejarme besarte con letras.

firma

 


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Superación: Media Maratón Barcelona

Media maratón Barcelona superación

Superación: Vencer obstáculos o dificultades.

Cierro los ojos y me vuelvo a situar en el arco de salida. Un nudo se adueña de mi garganta y el corazón se acelera. Las lágrimas no tardan en aparecer pero no salen, solo riegan mis ojos.

Esa misma emoción de felicidad tan intensa irrumpe cada vez que mis zapatillas se plantan delante de un arco de salida. Es como si mi cuerpo se apoderase de todas las emociones positivas que desprenden los corazones que me rodean con ganas de rock and roll.

Comienzo una carrera al borde de las lágrimas y la termino de la misma forma, Barcelona no iba a ser menos. Además, tenía otra razón de peso, había conseguido mi MMP en 21K, justo una semana después de conseguir mi MMP en 10K.

Apagar las expectativas

Estoy haciendo un trabajo enorme cada día intentando no crear expectativas de las situaciones. No montarme películas ni ilusiones porque quiero vivir cada experiencia sin que se empañe. En Barcelona lo conseguí.

No esperaba nada de la carrera, solo sabía que iba a disfrutar porque era prácticamente llana. Las sensaciones del 10K de Armilla el domingo anterior me habían dado mucha seguridad. Era cuestión de confiar en mí, de buscar mi propia superación.

La antesala a la carrera fue gloriosa. Un reencuentro con amigos que inspiran y le dan alas a los sueños. Esos que están tan locos como tú para huir continuamente de lo cómodo y siempre viven con dos premisa. “¿Cuál es la última vez que has hecho algo por primera vez? y ¿Cuándo ha sido la última vez que has sorprendido a alguien por tus decisiones?”.

Mery, Ángel, no sabéis el chute de energía que me distéis en apenas 6 horas.

superación

Soñar en rosa

Después de un sábado lleno de emociones, sueños y superación llegaba el momento de calzarse las zapatillas. No era mi objetivo mejorar mi marca, solo quería disfrutar de una ciudad sin coches y llena de vibraciones.

Comenzamos a correr y me sentía muy fuerte, tanto de piernas como mentalmente. Me iba fijando en cada sonrisa, en cada gesto, en cada edificio. No estaba concentrada en el ritmo ni la respiración, estaba absorbiendo la energía de alrededor.

Estuvimos detrás de una pareja en concreto más de la mitad de la carrera. Ella era ciega y él su guía. Te juro que el cariño con la que la iba guiando, los pequeños gestos, los susurros nos dejaron sin palabras. Un ejemplo de fuerza y determinación que en algún que otro punto me encogieron el corazón.

En ese momento me acordé de lo que había leído en Nacidos para correr, por cierto, tengo un post pendiente sobre él. Uno de los secretos de los tarahumaras es correr con el corazón y una sonrisa. Ser feliz y agradecido por el simple hecho de dar zancada tras zancada.

Es pensarlo y es imposible que no te sientas poderoso corriendo. Da igual el ritmo y la distancia, estás corriendo y aunque parezca una obviedad no todo el mundo tiene la oportunidad de hacerlo.

Cada paso con voz propia

Cuando pasamos por el arco de los 10K tenía claro que iba a conseguir bajar de las 2:20. Parece mentira pero no me acuerdo si mi mejor tiempo en media maratón era 2:17 o 2:20, el caso que por ahí anda. Sí, es el paso de una tortuga pero no me preocupa y soy consciente que en los últimos años no he entrenado con la regularidad que debería.

Iba muy fresca, mi cuerpo respondía y mi mente aún más. Alguna que otra vez tenía que frenar mis ganas de superación o me iba a estampar en la siguiente mitad de carrera.

En el km 16 empezaron los problemas. Llevaba un rato sintiendo que mi planta del pie izquierdo no iba como debía. Se me había formado una ampolla, una de las peores cosas que te puede suceder en carrera.

El dolor hay que aceptarlo

A partir de ese kilómetro cada zancada era un golpe de dolor. Sentía como si cien agujas se me estuvieran clavando en la almohadilla del pie. Apreté los dientes, una ampolla es como otra piedra más en el campo. Hay que sacar fuerza y ganas para seguir adelante y no caer en el camino fácil.

En los últimos dos kilómetros el dolor ya era insoportable. En alguna que otra ocasión me salió un “joder” desde lo más profundo y la botella de agua que llevaba en la mano derecha era mi saco donde descargar. La apretaba con fuerza, como si eso hiciera que me doliese menos el pie.

En ese punto no me quedo otra que gritarle a Loren “tira de mí, no puedo más”. Y él sacó fuerza para los dos, para nuestro equipo.

Unos metros más, giramos a la derecha y nos encontramos de frente con la Sagrada Familia. ¡Menudo momento! Quedaba un kilómetro y fuera como fuera iba a mejorar mi tiempo así que solo tenía que soportar el dolor un poco más. Todo acabaría.

MMP en 21K

2:09:33 fue el momento en el que llegamos a meta. Había mejorado casi 10 minutos mis tiempos anteriores, incluso con un dolor imposible. Había creído en mí y no me había dejado vencer cuando las cosas salieron de la forma menos placentera.

Lloré. Una sacudida de energía recorrió mi cuerpo. Placer, dolor, alegría, cansancio, superación… Creo que no hay emociones negativas ni positivas por sí solas. Todas son necesarias y nos permiten estar alerta. Aceptarlas y saber sacar la enseñanza que nos quieren mostrar me parece vital.

El dolor de esa ampolla me recordó que aunque el camino se complique si crees en ti de verdad y en la razón por la que haces las cosas, vences.

MMP en 21K superación

Este domingo toca volver al arco de salida. 10K en Albolote. Vuelvo a plantearlos sin expectativas solo agradecida de poder ponerme una vez más las zapatillas.

Gracias por dejarme besarte con letras.


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Un abuelo que saltó por la ventana y se largó

Un abuelo que saltó por la ventana y se largó
Utiliza las gafas de lo absurdo para adentrarte en él

*Si te perdiste el libro de la semana pasada, No soy un monstruo, puedes leer la reseña aquí.

Uno de los cambios que quiero introducir y que debería haber hecho antes es nombrar a los traductores de los libros. Como traductora que soy, sé muy bien lo importante que es dar visibilidad a este trabajo que permanece todavía en la sombra y de alguna forma quería poner mi granito de arena.

La traductora de esta fantástico novela es Sofía Pascual Pape. Recuerda, amiga, sin el trabajo de los traductores la gran mayoría de contenidos no estarían al alcance de todos los públicos.

Un abuelo que saltó por la ventana y se largó

Imagina que has llegado a vivir la friolera cifra de 100 años. Imagina que has sobrevivido a todo tipo de conflictos, guerras y disputas. Además, tu cabeza funciona a la perfección teniendo en cuenta los años que llevas con ella puesta y siempre has sido un alma libre que de repente se ha visto inmersa en una aburrida residencia.

¿Cómo te gustaría celebrar tu 100 cumpleaños y el resto de tiempo del que dispongas?

La novela Un abuelo que saltó por la ventana y se largó de Jonas Jonasson arranca en el momento en el que Allan, el abuelo protagonista, decide que tiene mejores planes para celebrar sus 100 años que con las enfermeras de la residencia y el alcalde del pueblo.

Escapar de esa “cárcel” ya es toda un aventura pero la maleta con 50 millones de coronas suecas que encuentra en su huída desata una aventura todavía mayor.

Usa las gafas de la ironía y lo absurdo

Amiga, te vas a encontrar con dos tramas. Una, un repaso de los 100 años de vida de Allan a través de los hechos históricos más importantes. Entre otros, Allan conoció a Franco y Stallin. Agüita. La segunda trama versa sobre la actualidad de Allan y su huida con la maleta repletita de coronas suecas. ¿A dónde irá y qué hará con el dinero?

La ironía y lo absurdo son para mí la mayor virtud del libro. El repaso histórico que realiza desde un punto de vista tan simple hace que hasta aquel que odiaba la asignatura de Historia en el colegio le vaya a fascinar.

Me quedo con uno de los conceptos que se lanza: Si todos aquellos que han comenzado o secundado una guerra hubieran pensado que de todas formas iban a morir antes o después, no hubiesen perdido el tiempo en batallas sino en vivir la vida.

Las descripciones son escasas, tiene un mayor peso la acción. Esto permite que el ritmo del libro, sobre todo la trama actual, vaya como las balas. Describe a los personajes de forma simple pero poniendo el énfasis en esas cualidades vitales para entenderlos.

Si no tienes sentido del humor o te gustan las cosas más serias, no es tu libro. De lo contrario, ponte un copazo, un café o lo que que el cuerpo mande y disfruta.

Más noticias sobre El abuelo que saltó por una ventana y se largó

Este divertidísimo libro no solo lo puedes disfrutar perdiéndote entre sus letras, también ha dado el salto a la gran pantalla. Si eres abonado de Netflix puedes acceder a la película en lo que tardas en hacer unas palomitas 🙂

Aún no he visto la peli por eso de que vivimos en mitad del campo y lo de contratar Internet está un pelín complicado. Espero que antes de que llegue el verano -ejem ejem- haberla visto y poder comprobar si esos juegos irónicos y absurdos se mantienen.

¿Has leído el libro o visto la peli?

Cuéntame cositas, me he puesto cómoda para nuestra conversación 🙂

Y como siempre, gracias por dejarme besarte con letras.


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Emociones a flor de piel, MMP en una carrera de 10K

¡Chute de energía!

Todavía estoy en una nube y las sensaciones tan intensas que viví ayer siguen dando coletazos. Como te venía contando por Instagram, me he vuelto a inscribir al Circuito Diputación de Granada.

calendario carreras

Son un total de 15 carreras que se disputan por la provincia de mi tierra a lo largo de todo el año. Una oportunidad de conocer pueblos que quizás nunca pisaría y a la vez ponerme las zapatillas.

En 2016 fue la primera vez que me inscribí pero solo pude ir a 3 carreras porque tuve la mala pata de que el resto de domingos me pilló trabajando. Este año quiero asistir a todas las que pueda 🙂

Arranca la carrera

Ayer se daba el pistoletazo de salida en Armilla. Habíamos dormido poco y no habíamos mirado el tiempo. En Órgiva hacía sol así que no nos imaginamos que en Armilla nos íbamos a dar un baño no solo de alegría.

Los primeros 5 kilómetros son por el pueblo. Recorrer calles y casas, nada especial. Lo interesante viene a partir del kilómetro 5. Correr dentro de la base de aviación de Armilla. Brutal.

carrera armilla

Pisamos las pistas por las que aterrizan y despegan los helicópteros y aviones militares, vimos algunos de ellos junto a nosotros. No teníamos ni idea de que entraba en esa zona restringida así que la sorpresa nos llevó a sacar los niños que llevamos dentro y recorrer algunos metros abriendo los brazos como si nosotros fuésemos un avión.

Llevaba la app de Nike cantándome los kilómetros y estaba viendo que iba mucho más rápido de lo habitual. Los kilómetros por la montaña parece que me están sentando muy pero que muy bien. Loren no sabía nada de que si seguíamos ese ritmo iba a conseguir mi MMP.

El tiraba cada vez más precisamente porque su app le estaba cantando mal los tiempos y no se podía creer que fuésemos tan lentos. “No entendía que me marcara el kilómetro a 6:30. Vale, no íbamos volando pero tampoco tan lentos” me decía. Y ya no me pude aguantar más.

Emoción en cada zancada de la carrera

Le grité con todas mis fuerzas y una sonrisa de oreja a oreja “voy a hacer mi MMP aprieta y te sigo”. Y así lo hizo. Aprovechamos que los últimos kilómetros de carrera eran un pelín cuesta abajo, lo justo para no hacerte daño pero sí para coger velocidad, y gritando como locos salimos de las pistas de despegue para encaminarnos a la meta.

Cuando nos faltaban a penas 500 metros vimos el coche con el tiempo, menos de 1 hora. Apretamos todavía más, nos quedaban fuerzas. No paraba de gritar “voy a conseguirlo, voy a conseguirlo”. Me daba igual todo el mundo que estaba allí. En ese momento me sentía sola con el crono y estaba vez sí gané.

Cruzamos el arco de meta con 58:47. Más tarde supe que mi tiempo neto había sido de 58:06. Para muchos puede ser el paso de una tortuga, para mí es la leche. Nunca había conseguido bajar de una hora y para mí ha sido un tesoro.

Carrera Armilla

Se me saltaron las lágrimas al ver que había conseguido uno de mis retos sin ni siquiera habérmelo planteado. La carrera no tenía un circuito duro pero el frío y la lluvia sí que pusieron su granito de arena.

Igual que me pasó en la Behobia, el frío hace que me crezca pero esta vez mis manos se resintieron. No llevaba guantes y cada dos por tres las tenía que mover porque estaban tan heladas que dejaba de sentirlas. Estoy convencida de que si no hubiera estado tan pendiente de mantener las manos “con vida” podría haber corrido un poquito más rápido, pero también así hubiese sido otra historia y no esta.

Solo quiero que te quedes con un mensaje

A veces esas pequeñas recompensas que solo son importante para ti tardan en llegar. Saborea tanto el camino que te lleva a ellas como la meta en cuestión. Te lo dice una que entre sus cualidades no está precisamente la paciencia.

Cuando entré en meta medio llorando la gente me miraba extrañada. Supongo que no es normal que alguien se emocione con un 10K… Lo importante fue lo que sentí, no lo que había alrededor.

Sea cual sea tu objetivo, te mando un chute de energía, amiga. El mío para el próximo fin de semana es acabar la Media Maratón de Barcelona.

Gracias por dejarme besarte con letras y compartir esta vida en positivo llena de experiencias maravillosas.


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No soy un monstruo y nueva temporada del blog

31 de enero. 31 días después de la lista de los buenos propósitos vuelvo a aparecer por aquí. ¡Hola, amiga! Un sin fin de historias para no dormir o anécdotas para recordar han provocado que mis teclas no tuvieran la vida que a mí me gusta.

¿Un 31 de enero también es buen momento para empezar, no? Y sino, como soy la reina de este cortijo, así lo decreto. Si te has perdido alguno de los libros de la temporada anterior te dejo el enlace aquí.

¡Comienza la nueva temporada en el blog!

no soy un monstruo

No soy un monstruo

¿Te imaginas cómo puede cambiar tu vida en 30 segundos? Sí, tan solo 30 segundos.

Hay libros con los que solo necesitas leer el primer capítulo para no volver a soltarlos hasta el final. No soy un monstruo de Carme Chaparro es un claro ejemplo de ello.

El final te golpeará muy duro

La desaparición de un niño en un centro comercial de Madrid desata la locura y despierta de nuevo al monstruo. ¿Conocemos realmente a las personas que tenemos al lado? Las horas se vuelven días y con ellos la tensión y el ritmo del libro se dispara. El equipo policial que lleva a cabo la investigación se deja la piel por resolver uno de los enigmas que tiene con el corazón en un puño a todo el país. Un enigma que se ha vuelto a repetir.

Las emociones, los giros inesperados y la excelente forma de narrar los hechos convierten a No soy un monstruo en una novela que no te deja casi respirar. Solo te digo una cosa, es de los pocos libros que he leído últimamente que el final me ha dejado sin palabras. Brutal.

Cada capítulo cuenta la historia desde un punto de vista diferente

Si has leído Juego de Tronos te va a recordar a ese estilo y me parece que enriquece muchísimo la historia. Carme cuenta, para mi gusto, los detalles justos y necesarios para comprender cómo son los personajes y sus motivaciones.

Al no haber exceso de descripciones y tener una narrativa muy fluida el ritmo se vuelve frenético. Este libro no se lee, se devora.

Me lo llevé a mi viaje a Amsterdam y dos noches me duró -porque por el día no podía leer- y sus ojeras a la mañana siguiente. En mi casa ya nos lo hemos leído tres personas diferentes y ahora lo tiene mi abuela. Todos hemos llegado a la misma conclusión: aparentemente sencillo con un final muy potente.

A mí el punto que más me eriza la piel es que es una historia tan creíble y actual que podríamos verla mañana en cualquier telediario convertida en realidad.

Otra de las cosas con las que me quedo del  libro es la dedicatoria que nos dejó Carme a Loren y a mí, y la conversación tan agradable y cercana que tuvimos con ella.

Más noticias sobre No soy un monstruo

Es tan impactante la historia que no ha tardado en dar un paso más. Mediaset adaptará No soy un monstruo a la pantalla.

También he visto que Carme de nuevo está dándole a las teclas para crear una segunda parte. Puedes tener claro, amiga, que en cuanto lo publique formará parte de mi estantería.

Si has leído esta novela o lo vas a hacer, me encantaría saber tu opinión 🙂

Por cierto, estoy preparando cambios en el blog de diseño, logo y alguna cosilla más. Espero poder enseñártelo en breves.

Gracias por dejarme besarte con letras.

firma


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Black Friday: Libros con un toque especial

A estas alturas de noviembre seguro que estás saturada de escuchar y ver anuncios sobre el Black Friday. Pero, ¿sabes dónde surgió este viernes negro?

El Black Friday nació en Estados Unidos y con él se da el pistoletazo de salida a las compras navideñas. No se trata de un día cualquiera para los estadounidenses, sino el día después de Acción de Gracias.

Quizás ya has hecho tu lista de deseos para el Black Friday con ropa o tecnología pero, ¿qué pasa con la cultura?

Los libros, películas y demás material editorial también se suma a este viernes negro. Un ejemplo de ello son los descuentos que ha lanzado la Casa del Libro.

black friday casa del libro

En esta locura consumista te invito a reflexionar si lo que has añadido en tu lista de deseos lo necesitas y te aportará valor. Soy una persona bastante minimalista en cuanto a ropa, tecnología y cosas materiales en general.

Invertir en libros, viajes y experiencias me parece mucho más interesante. Nos ayudan a crecer y a cambiar nuestra perspectiva. Abrir nuestra mente a otros mundos, sentirlos. Por eso si quieres aprovechar los descuentos del Black Friday te invito a que lo hagas en cultura.

Cinco libros para el Black Friday

  1. Los pacientes del doctor García, de Almudena Grandes. Este libro cargado de historia es el cuarto de la serie Episodios de una guerra interminable. Es un libro que aúna ficción y realidad de forma asombrosa, maestría de la diestra pluma de Almudena Grandes. Este libro en concreto no me lo voy a quedar, sino que va a ser un regalo para una persona muy especial que adora saborear las historias de Almudena. Una mujer fuerte que con sus libros te hará reflexionar sobre el transcurso de la historia.
  2. Cuando abra el paracaídas, de Defreds. Tuve la oportunidad de escuchar a Defreds en un recital de poesía. Su timidez y calidez en las palabras me transmitieron muchísimo. Después de esa sensación no dudé en saber más de él. Cuando abra el paracaídas es un libro para leer con calma. Saborearlo y dejar que las emociones fluyan sin controlarlas. Me encanta abrir una página al azar y empaparme de esa historia en concreto. Solo os digo que a mí el prólogo ya me hizo llorar.
  3. Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes, de Elena Favilli y Francesca Cavallo. Un libro en el que brilla la inspiración y la determinación de las mujeres. En él se recoge la historia de 100 mujeres extraordinarias que tuvieron que luchar para conseguir un sueño cuando casi nadie las consideraba capaces o no estaba bien visto por ser mujeres. Es un libro juvenil con unas ilustraciones increíbles. Una auténtica joya visual. Está narrado para ojos de un niño pero los adultos pueden sacar infinidad de matices.
  4. El principitode Antoine de Saint-ExuperyProbablemente es uno de los libros más conocidos pero que no todo el mundo ha tenido la suerte de disfrutar. O quizás lo hizo en el momento inadecuado. No te dejes engañar por su estética sencilla. Es un libro cargado de crítica y que te hará reflexionar desde el principio al fin.
  5. Patria, de Fernando Aramburu. Es uno de los libros que más ganas tengo de tener esta temporada. Numerosas opiniones y muy dispares. Un tema que a nadie deja indiferente, el abandono de las armas de ETA y la convivencia de la víctima con los posibles culpables.

Saborea la cultura

Afortunadamente vivimos una época en la que la cultura es accesible para todos. Disfruta del placer de leer. Vuelve a conectar con la lectura y regálate experiencias que te hagan mejorar como persona.

Si te apetece descubrir más libros no te pierdas la sección Libros de mi blog o mi canal de Youtube que espero en breve volver a darle alegría 🙂

Gracias por dejarme besarte con letras.

firma


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Behobia: Cuando crees que no eres capaz

Creer en ti siempre es la mejor opción

Escribo desde la cama porque las agujetas de ayer en la Behobia no me dejan ni sentarme. Los 20 kilómetros de esta carrera son una vida misma. El torbellino de emociones, lágrimas y dudas quiero compartirlo porque si yo pude cumplir un reto vosotras también.

Cómo empezó la locura de mi Behobia

Hace unos años quise correr la Behobia pero me quedé sin dorsal. Ahora tengo claro que no era el momento. Este verano paseando por Madrid Río le dije a Loren “sería la caña correr la Behobia” y como a nosotros nos va la marcha y los impulsos, en ese mismo momento nos paramos a inscribirnos en la carrera. ¡Menuda carrera!

Volvimos a empezar a correr ya que habíamos perdido el hábito al pasar un mes en Indonesia y mudarnos nada más llegar a Madrid. El calor a mí me sienta fatal, tanto que a veces no soy capaz ni de hacer tres kilómetros seguidos. Me debilita muchísimo. Pero nosotros seguíamos intentándolo y justo tuvimos el placer de conocer a los Instarunners de Madrid. ¡Lujazo de grupo!

Con ellos no había excusas para saltarse el entrenamiento aunque fuera por no quedar mal 😉 Y así poco a poco volvimos a coger fondo hasta que llegó septiembre…

Septiembre fue la locura personificada en nuestras vidas. Por temas personales decidimos mudarnos de la noche a la mañana a mi pueblo en La Alpujarra. La cosa no quedaba ahí, había que reformar la casa donde vivimos y seguir subiendo dos veces a la semana a Madrid por trabajo. Al final había que sacar algo de la ecuación porque no podía más. Literalmente no tenía fuerzas y mi cuerpo lo estaba empezando a pagar así que, efectivamente, lo que eliminamos fue correr.

Cada día que pasaba sin correr me sentía culpable y veía como la fecha de la Behobia se acercaba. Es más, de ahí hasta la Behobia creo que habremos entrenado como 5 o 6 veces como mucho… Sí, una temeridad.

Miedo, mucho miedo

Después de no haber entrenado prácticamente nada estaba cagada de miedo pero tampoco quería no intentarlo. Ese propio miedo hizo que estudiara el perfil al completo de la carrera –cosa que nunca antes había hecho–, revisara el tiempo veinte veces y me aprendiera hasta los puntos donde se podía abandonar…

No dejaba de pensar que si había conseguido terminar tres medias maratones y dos carreras de 19 km en plena primavera con las cuestas que hay en mi pueblo podría acabar la Behobia. Cuando nos inscribimos la idea era hacerla en 2 horas. Cuando vimos el panorama que teníamos el objetivo fue más sencillo: modo disfrutón.

Para colmo la noche previa tuve una intoxicación involuntaria de gluten y se me adelantó la regla. ¿Qué más podía pedir? Me levanté encontrándome fatal y con el estómago muy revuelto. Miré a Loren y a los amigos que nos habían acompañado y dije “no les puedo fallar”. Me calcé las zapatillas y al tren que nos fuimos.

Behobia, la mejor carrera de mi vida

Quién me iba a decir a mí que teniéndolo todo en contra en un primer momento la Behobia iba a ser la mejor carrera de mi vida. Eso no lo sabía en el arco de salida y los nervios y las ganas de llorar de la emoción eran más que evidentes. El ambiente era una auténtica pasada. Miles de voces gritando bajo la tímida lluvia, brutal.

behobia

¡Arranca la carrera! Nosotros íbamos sin reloj porque nos lo habíamos olvidado en casa… pero sí que llevamos la app de Nike no por tener controlado el tiempo, sino por registrar la carrera.

Cuando empecé a correr todo ese miedo se convirtió en felicidad. Mi cuerpo respondía y no podía dejar de sonreír. No he corrido nunca sonriendo tanto. Fue mágico. Los aplausos de la gente desconocida, los niños con sus manos para chocar, la música y un paisaje increíble me dieron un subidón tremendo.

Loren iba callado, más de lo habitual. Yo no dejaba de cantarle, decirle que mirase el paisaje, la gente y le iba contando dónde estaban los puntos jodidos. Hubo un momento que ni él recuerda que me dijo que no le hablase. Iba tocado. Yo tenía energía por los dos así que por primera vez iba a ser yo quien tirase.

Pasaban los kilómetros, las cuestas y a mí no me pesaba nada. Íbamos a un ritmo muy cómodo, alrededor de 6:30, y me sentía pletórica, tan inmensamente feliz que en algún punto me costó no comenzar a llorar.

Me acordé de muchísima gente mientras corría. Sentí su calor y sus ánimos. Esa era mi carrera. Estoy convencida de que hubo dos factores clave. Uno, que me daba igual el tiempo. No tenía expectativa alguna por la carrera porque llegaba con todo en contra así que hiciera lo que hiciera me valía. Y el segundo, el frío.

Cuando corro con frío tengo un chute de energía extra. Mi cuerpo se queda siempre a la misma temperatura, fresco. Apenas sudo y bebo agua para mantenerme bien no porque me sienta que no puedo con la vida. Esas sensaciones tan positivas me dan alas en la cabeza y cuando empiezan a doler las piernas mi cabeza tira con muchísima fuerza.

Solo la cuesta del kilómetro 16 al 17 se me hizo un poquito larga. Una vez superada una sonrisa todavía más grande. Solo había parado en los puestos de beber agua porque no sé beber en vaso y correr, para lo demás no me había hecho falta y mi cuerpo no lo quería.

Loren lo pasó realmente mal con la rodilla del 18 al 20. Lo vi sufrir como nunca y saqué fuerzas por los dos. No dejé de animarle en ninguno de esos metros. No me callaba y cuando él se paró y me dijo “sigue tú” mi respuesta fue clara “somos un equipo, llegamos juntos”.

Tiré con todas mis fuerzas de él como tantas veces él había hecho por mí. En la última curva empezamos a ver el mar, ¡qué momento! “Amor, mira, el mar”. Ya me he puesto a llorar otra vez… y eso que ahora solo lo estoy escribiendo. Han sido tantas emociones, tanta lucha.

Encaminamos la recta. La gente, al ver su dorsal, no dejaba de gritarle “Loren, vamos”. Yo iba con una sonrisa de oreja a oreja, nos quedaban 500 metros y la Behobia sería nuestra. A falta de 200 metros nos dimos la mano y no nos la soltamos. Juntos cruzamos la meta porque juntos somos más fuertes.

Correr la Behobia ha sido un regalo y me ha vuelto a recordar muchas cosas.

  1. Soy más fuerte de lo que a veces pienso
  2. En los peores momentos me crezco
  3. Amo correr y lo estaba olvidando
  4. El frío es mi gran aliado
  5. Correr en sí mismo es un regalo

Esta carrera se la dedico a todas las mujeres que luchan cada día con una sonrisa enorme por muy jodidas que sean sus circunstancias. Lo bonito de la vida no es no tener problemas, sino saber cómo sacar una sonrisa sincera cuando lo más fácil sería llorar. Esta carrera va por ti, Mónica.

Gracias por dejarme besarte con letras. Espero que a ti también te pirre la vida 😉

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Una tienda en París, Màxim Huerta

una tienda en París
Un abrazo en silencio que pellizca muy fuerte

Color. Teresa Espinosa desea dejar de lado el gris que ocupa su rutina desde que su madre y Laurent, el amor de su vida, la dejaron huérfana de amor. Lleva años a la sombra de su estricta tía viviendo la vida que su tía quiere. Madrid la asfixia pero es incapaz de arrancar la hoja y empezar de cero hasta que en uno de sus deambulantes paseos, siente la fulminante energía proveniente de un anticuario. El nombre de Alice Humbert sobre un cartel en francés de una tienda de París se va a convertir en la razón por la que romper con todo y buscar de nuevo el color. Impulsada por la fuerza de descubrir quién fue Alice Humbert, compra la tienda del cartel de París y comienza un viaje emocional en el que no solo va a reconstruir la tienda sino que también así misma. París de los años 20, París actual, siempre París.

Un abrazo en silencio que pellizca muy fuerte

La delicadeza con la que trata Màxim Huerta sus libros es soberbia. Las emociones, las inquietudes, el amor y el sufrimiento de la historia de estas dos mujeres que gira entorno a una tienda en París se convierte en realidad porque el lector es capaz de empatizar con ellas gracias a la diestra pluma de Màxim.

En Una tienda en París vas a encontrar unos personajes trabajados y llenos de aristas. Son personajes que tienen contradicciones y eso los hace todavía más reales, porque al igual que las personas de carne y hueso, hasta que no se ven ante una situación en concreto no saben cómo actuarán.

La estructura está bien marcada. Una de las partes versa sobre Alice Humbert y otra sobre Teresa Espinosa. Son dos épocas diferentes pero con sentimientos similares. Aunque los hechos suceden con una buena brecha de años, se entrelazan de forma perfecta en la obra. No sientes que tienes dos historias separadas sino que todo casa y tiene sentido.

El ritmo de Una tienda en París es ágil. Descripciones ligeras, palabras emocionales pero no cargantes hacen que el ritmo del libro sea como si se meciera al lector. Te invita a parar de leer en ciertas escenas no porque sea aburrido sino todo lo contrario, para saborear un poquito más las emociones que en él ha vertido Màxim Huerta.

Si tuviera que definir con una frase este libro sería la lucha para encontrar la luz del color.

¿Quieres conocer qué le ocurre a Teresa Espinosa y Alice Humbert en Una tienda en París? Pincha aquí.

Puedes descubrir otros libros de Màxim en este vídeo 😉 ¿has leído alguno ya?

Gracias por dejarme besarte con letras.

firma

 


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