Mujeres con esencia: Entrevista a Isabel Ara

Entrevista a la periodista y copywriter Isabel Ara

 

En mayo lancé una nueva sección en el canal, Mujeres con esencia. En este rinconcito, como me gusta llamarlo cariñosamente, entrevisto a mujeres que me inspiran en mi día a día.

Esta es la tercera entrevista que ve la luz y he recibido algún comentario preguntándome por qué le doy voz en mi canal a personas que no tienen miles de seguidores. ¡Qué poco me conocen!

La calidad humana y la esencia personal no se mide en seguidores ni me gustas. Me apetecía muchísimo poder tener charlas como si con una taza de café en la mano se tratase, con personas que tienen algo que decir al mundo.

Mujeres maravillosas que consiguen hacer la vida de los demás más bonita.

Ojalá poco a poco pueda ir creciendo este pequeño rincón. Todo se andará pero como dice Isa, mi invitada de hoy, que no nos falte la determinación, el humor y la ternura.

En próximas publicaciones mostraré a Violeta Luján e Irene Milián con calma. De momento si pinchas sobre sus nombres irás directamente a las entrevistas en YouTube.

Entrevista a Isabel Ara

Isa es un dulce en sí misma. Nos conocimos en un evento de copywriting que se celebró el año pasado en Madrid. El no poder comer gluten nos unió y solo necesitamos dos risas para conectar.

Ella es periodista y copy, a nivel profesional, porque personalmente es mucho más. Una persona curiosa y detallista de las que gusta tener cerca y no soltar.

Como adelanto te diré que en nuestro café virtual hablamos de creatividad, miedos, PNL y lenguaje de signos. ¿Quieres conocerla más?

Visita su web www.isabelaralopez.com o sus redes sociales @isabelaralopez. Yo desde que la conozco ya no veo turquesa, veo la magia que ella crea.

El vídeo completo lo tienes en este cajoncito. Disfrútalo con calma 😉

Recuerda que puedes conocer más historias de vida en positivo aquí.

A ti y a ti, gracias por dejarme besarte con letras.

firma


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Crítica literaria: Piel de lobo + Nueva temporada del blog

crítica literaria

¡Hola, bonitos!

Después de un mes de desconexión digital vuelvo al blog cargada de ideas y sobre todo, de determinación. Este año me voy a entregar en cuerpo y alma a los libros, las historias de vida en positivo, la escritura creativa… en definitiva, a darle el cariño que este rincón se merece y que últimamente no recibía.

En el último post que publiqué antes de marcharme, hablé sobre una situación muy dura que me tocó vivir, el monstruo de la depresión. Creo que con ninguna otra publicación me he expuesto tanto pero de corazón siento que ha merecido la pena.

Primero porque mi cuerpo me pedía que diera el paso de verbalizarlo públicamente y segundo, porque creo que es necesaria la transparencia en el mundo digital también de las situaciones dolorosas. Afortunadamente no somos perfectos y mucho menos la vida que pintan las redes sociales.

Un ola de respuestas y no de crítica

Cuando escribí el post lo hice sin pensar en cómo se recibiría. Solo quería sacar todo lo que llevaba dentro. Y claro, cuando recibí tal cantidad de mensajes, me quedé perpleja.

El buzón privado de Instagram y mi correo se llenaron en pocas horas. Un torbellino de emociones me recorrió entera al leer las historias de otras personas. Ni una crítica ni mensajes malintencionados. Llegué a pensar que al abrir tanto la herida cualquiera podía hurgar en ella pero fue todo lo contrario.

Hubo una frase que me sorprendió y se repitió en cada mensaje “eres muy valiente por publicar algo así”.

No me siento más valiente que nadie por hablar de un tema delicado y personal. Creo firmemente que la gracia de las redes sociales es compartir contenido que ayude no que hunda a los demás. Pero después de este mes de desconexión observando mucho más atentamente mi alrededor, he comprendido la esencia de esas palabras.

He visto gente completamente aburrida y en algunos casos enfadada, sonreír para la foto y seguir haciendo turismo con la cara mustia. ¿Hola?

Parece que no gusta o no vende la cruda realidad y quizás de ahí surgiera esa reflexión de ser valiente por publicar mi verdad. No es ni mejor ni peor, es mía 🙂

He seguido formándome en el mundo literario

¡Me pirra aprender! Y si es de temas literarios, más todavía 🙂 Este verano he hecho otro curso con Escuela Cursiva, el de crítica literaria.

Ya de entrada tenía muchísima ilusión puesta por dos razones: el tema y el profesor, Alberto Acerete.

Había sido mi profe en el curso de lectora editorial y me encanta su forma de enseñar y de ver las letras. ¡Por cierto! Hace poquito ha publicado el libro Todos volvemos.

Es mi lectura actual y solo voy a adelantar que tiene esos toques de ironía que me encantan. En cuanto lo tenga listo será desgranado en el blog 🙂

El curso de crítica ha sido todo un descubrimiento y una reafirmación

Me ha fascinado comprobar cómo es el proceso que se realiza en una crítica literaria y todo el bagaje histórico que tiene. Tanto me ha impactado que mi biblioteca tiene un nuevo tomo para estudiar, Historia de la crítica literaria.

Encontrar una razón lógica a ese ronroneo interior de “me cuadra el libro o no a pesar de que no sea mi género favorito”. Me parece muy muy interesante desarrollar la capacidad de ver los libros como un conjunto independientemente de si a título personal nos cautivan.

La experiencia del curso y la retroalimentación que me ha dado Alberto, han sido una reafirmación de que no es ninguna idea absurda poner el foco en el mundo editorial.

Alberto, gracias de corazón 🙂

Mi trabajo final fue una crítica al libro Piel de lobo. Ha sido un placer poder introducirme de esta forma entre las líneas de la historia de Rita y Sofía.

Cuando vi el 10 en la puntuación se me saltaron las lágrimas. Me había esforzado tanto que aunque es simplemente un dígito me  hizo sentirme muy orgullosa. Igual es una chorrada pero para mí significó mucho.

Una de las observaciones que me hizo Alberto en la corrección era que publicase mi crítica en el blog o en algún medio cultural porque merecía mucho la pena. Aquí la dejo 🙂

Crítica literaria de Piel de lobo

crítica literaria del libro piel de lobo

La aparente normalidad

En todas las casas se cuecen habas, dice el refrán. En la casa de Rita y Sofía, protagonistas de Piel de lobo, las cuecen de todos los colores. Lara Moreno, editora y escritora con una amplia trayectoria en narrativa breve y galardonada con su primera novela en 2013, consigue destacar su madurez narrativa en esta última publicación. Dos hermanas, dos historias diferentes y una estructura poco convencional para destapar el horror que se encierra en las paredes de una apacible casa junto al mar. Una aparente normalidad que se catapulta en mil pedazos en una novela que no deja indiferente.

El terror familiar tiene más de una arista y el diálogo oculto es otro de sus protagonistas. Piel de lobo expone los horrores familiares de Sofía y Rita entrelazándolos en una estructura narrativa que se sale del molde. Dos tramas, pasado y presente, y dos tipos de narradores, consiguen retorcer la historia hasta que todas sus aristas son visibles “Sofía y Rita trabajan con esmero y con impaciencia” y “Era su primer día de colegio. ¿Quién cuidó de mi hermana en sus primeros años, cuando mis padres estaban trabajando y yo en el colegio?”. El pasado narrado con la voz de Sofía, da luz directa a los detalles clave del presente. Arma el esqueleto de las profundas heridas que arrastran ambas desde la infancia y que vuelven a brotar el día que ponen un pie en la casa del padre muerto para desmontarla. La relación fría y distante que viven en la actualidad Sofía y Rita se le muestra al lector a través de un narrador externo brindándole la oportunidad de observar y sacar sus propias conclusiones. Una lluvia de emociones inunda toda la novela hasta tal punto que los diálogos tampoco son los convencionales. Como ocurre con el horror que se encierra en esa familia, están camuflados entre las descripciones de una casa aparentemente sana “El ruido de los barco balanceándose. Los crujidos. ¿Dónde vamos a comer, mamá? ¿Quieres comer pescado?”. Lara ha dado en el clavo, ¿por qué contar el poder del miedo desde un único punto de vista si hay más de un ojo mirando?

La reflexión del lector entra en juego con las preguntas retóricas a la vez que observa el universo de la historia mediante comparaciones animales. La protagonista principal, Sofía, lanza a lo largo de la novela una cantidad considerable de preguntas retóricas en las que vierte sus pensamientos más turbios y con el paso de las líneas acentúa su sentimiento de culpabilidad “¿Por qué no hice lo mismo?”, “¿Cuánto duró? Clara que la besaba, y la tocaba, ¿y cuándo?, ¿cuándo la tocaba”. Son preguntas que no siempre tienen una respuesta directa o clara. Con ellas se abre la puerta a las divagaciones y a la reflexión. El lector puede llegar a sus propias conclusiones, no hay nada cerrado. Otro de los aspectos clave de este universo psicológico son las comparaciones animales. “Ella había pasado por encima, con suavidad, con destreza como un pez volador salta una pértiga imaginaria en medio de un mar en calma, sin enfrentarse siquiera a la autoridad”. El mundo animal, salvaje ayuda a marcar la atmósfera destacando los seres marinos, el epicentro de la historia ocurre en la casa de la playa de la familia. Con las comparaciones y las preguntas se hace ver que todo tiene un precio. ¿Quién dice que las acciones más insignificantes o los animales más pequeños no pueden llegar a provocar consecuencias devastadoras?

El amor ciego de una familia que no quiere ver el horror del abuso, el amor truncado de una pareja que intercambia sexo, el amor propio que se diluye. Lara abarca un amplio abanico de temas en Piel de lobo, todos ellos con dos nexos comunes, el amor y la superioridad. Cuando Rita sufre abuso sexual por parte de su primo, la familia intenta solucionarlo de una forma rápida, como si no hubiera manchado el núcleo. No indagan ni profundizan en la solución. Tapan rápido creyendo no dejar rastro “Con qué lisura convierte el verdugo a la víctima en cómplice”. Sofía busca avivar la chispa de un matrimonio monótono después del nacimiento de su primer hijo, con intercambio de sexo entre otras parejas. La provocación, el riesgo y el morbo catapultan al desastre su relación “Él no me rechazaba, no. Pero algo tan lejos. Es que en realidad yo tenía pánico a que nunca más”. Y por último, el amor propio, la autoestima. La dependencia emocional que se crea en una relación y que acaba condicionando el futuro de las protagonistas “Apagué la hoguera, me aferré a Julio, intenté olvidarlo, lo conseguí”.

Lara riega todo este contundente caldo con sentimientos de culpa, rabia, incomprensión pero también algunos focos de luz, de alegría con los que poder seguir tragando la mentira. Un ejemplo de cómo en pocas páginas y usando un estilo fuera de lo normal se puede desgranar un universo complejo en el que nada es lo que parece. Todo es una aparente normalidad.

 

A ti y a ti, gracias por dejarme besarte con letras.

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Depresión: Mi aventura con el monstruo invisible

¿Qué sientes cuando escuchas la palabra “depresión”?

Desde abril no había vuelto a escribir en el blog, cosa que no significa que no haya escrito cada día. Escribir para mí es terapia, es vida, es arte. Lo es todo. Sin embargo he estado metida en otras aventuras, como mi primer encargo como lectora editorial, que te contaré otro día con calma y café.

Una de mis referentes en el mundo de la comunicación y como persona es Cristina Mitre, periodista, escritora y una mujer con gancho. Espero que pronto pueda tener el honor de entrevistarla para la sección de mi canal Mujeres con esencia 😉

Al poco de empezar a correr, Cris llegó a mi vida en forma de libros, blog y redes sociales. Desde entonces no la he soltado. Me inspira, mucho. El año pasado tuve el placer de conocerla en un evento de belleza en las Malas Madres House. Indescriptible.

Cristina Mitre

Cuando me acerqué a ella para que me firmase sus libros y mis tesoros, no pude parar de llorar. Llevaba meses luchando contra el monstruo invisible de la depresión en silencio y para mí ella es un chute de vitalidad. Por eso cuando sentí su energía desbordante tan cerca no fui capaz de expresarle todo lo que mi cabeza y mi corazón querían mostrar. Eso sí, siempre nos quedará la anécdota de la durabilidad del waterproof.

Antes de marcharse volvió y no dejó de repetirme una frase mirándome a los ojos mientras me tocaba suavemente el hombro “cuídate mucho”. 

Casualmente, un año después me he vuelto a encontrar con ella en otro evento. Esta vez sobre el melanoma y la importancia de la protección solar. Su calidez y memoria al verme me hicieron sentir en casa. Esta vez el nudo de mi garganta solo mostraba una sonrisa y no lágrimas.

He estado luchando durante un año y pico contra la depresión y hoy quería contar mi historia. ¿Por qué ahora? Si has seguido mis redes y mis relatos, probablemente hayas podido intuir algo. Al igual que para mí la naturalidad de Cris, su esfuerzo y ejemplos de su historia personal, como cuando dejó su trabajo como directora en Women’s Health, han sido gasolina de motivación y me han ayudado a seguir dándole a las zapatillas, quiero lanzar a mi monstruo a la red. Las letras tienen un poder inigualable. Y compartir es ayudar.

Volvamos al principio de la historia

He comenzado esta vuelta al blog por mi actividad más reciente. Mi encuentro con Cris y la sensación de confianza y fuerza que me dejó, pero hasta llegar a ese momento de alegría he tenido que batallar muy fuerte con mi monstruo “depresión” y su compañero de equipo “ansiedad”.

En marzo del año pasado dejé mi trabajo indefinido después de un ataque de ansiedad que casi me hace perder la consciencia y un diagnóstico del neurólogo muy claro. Tenía un estrés emocional tan brutal que no conseguía hacer saltar mis reflejos.

El TAC en la cabeza, las analíticas y demás pruebas llegaron cuando mi cuerpo empezó a exteriorizar lo que mi cabeza llevaba meses gritando. Perdía visión y audición en algunos momentos del día, me mareaba y los dolores de cabeza eran cada vez más insoportables. Tenía pesadillas todos los días y mi almohada siempre estaba húmeda por el reguero de lágrimas que afloraban cada noche.

Yo sabía lo que me pasaba, era de manual, pero no lo quería reconocer. Solo quería huir aunque no sabía muy bien a dónde.

Me enamoré perdidamente de mi compañero de aventuras. Nunca he imaginado que se puede amar tanto a una persona y tener una conexión así de brutal. Mi compañero de aventuras y yo éramos compañeros de trabajo y nuestra relación abrió la caja de los truenos.

Tuve un martillo picador diario por parte de gente que no supo ver mi rol como profesional y mi rol personal. Ese zumbido constante, mi vulnerabilidad al haber bajado todas las barreras al creerme en casa acabaron destruyendo mi jardín interior, mi autoestima.

Los meses pasaron y salvo mi compañero de aventuras nadie sabía de mi huracán. Podían intuir que algo pasaba por comentarios fuera de lugar que recibía en el trabajo pero creo que nadie imaginó la magnitud de la ola. Hasta que no pude más y acepté que no quería seguir luchando esa guerra. No era mi reto.

Solo he mostrado una parte de lo que ocurrió a la gente más cercana. Por parte de algunos de ellos he recibido comentarios de incomprensión. Nadie entiende que puedas sufrir depresión cuando tienes un trabajo indefinido, eres feliz en el amor y viajas todo lo que deseas. Vivimos en una sociedad en la que el dinero lo compra todo y ciega el hecho de que cuando alguien te hace la vida imposible en el trabajo, por muy bien que estén las cosas alrededor, todo cae.

Piénsalo, ¿cuántas horas diarias pasas en una oficina? ¿Cómo es de intensa tu profesión? Multiplica eso por 1.000 cuando tu pareja está allí y la usan como chantaje emocional.

Huir de la depresión no es la solución

Nunca he buscado ayuda médica en este proceso. Quizás lo debería haber hecho pero no he dado el paso. He bebido libros y libros, he aprendido a meditar, a escucharme.

He sacado toda la rabia fuera, el dolor y la incomprensión. Cada zancada que he dado me ha servido para encontrar el equilibrio que tengo ahora y del que me siento sumamente orgullosa. He aprendido a prestar atención a las señales, a bajar el ritmo y volver al arco de salida para no caer de nuevo en el laberinto del monstruo. Ahora soy un eneagrama 4 centrado y feliz 😉

El running ha sido otro de esos factores claves. Si podía superar carreras como la Behovia, podía conseguir vencer en otras batallas.

En este camino de sembrar de nuevo mi jardín interior, regarlo y mimarlo he alejado de mi vida a todas esas personas que me quitaban la energía, se alegraban de mis lágrimas y no dejaban de criticarme  con frases como “viaja mucho, tiene una vida muy fácil, se cree alguien…”

He dejado hueco a nuevas energías y lo más importante, he puesto fe ciega en mi valor. Como me dijo Cris, me he cuidado mucho. 

El ansia por huir se ha convertido en prueba y error

Mi compañero de aventuras ha sido un gran capitán en este barco. Me alentaba a que no dejase de probar cosas hasta que diese con la tecla de qué me hacía feliz. He intentado de todo, he llamado a muchas puertas y cada una me he devuelto un aprendizaje.

Soy de sacar el lado positivo a las situaciones, analizarlas desde distintos puntos. Y después de toda la tormenta creo que gracias a este periplo he vuelto a sacar mi esencia.

Ahora tengo más claro que nunca cuáles son mis valores, qué huella quiero dejar en el mundo. He dado el paso de compatibilizar la enseñanza con la comunicación y los libros. He tomado la responsabilidad de mis acciones y de cómo me afectan las de los demás. Tengas o no el control, no dejes de remar y de probar hasta dar con un camino que tenga corazón.

Cris, gracias por tu “cuídate mucho”.


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Feminismo: Morder la manzana

¿Te consideras feminista? ¿Sabes lo que realmente es el feminismo?

Todavía un amplio porcentaje de la población considera que ser feminista es que las mujeres sean superiores a los hombres. Error. El feminismo aboga por la igualdad real entre personas.

El pasado 8 de marzo fue un día muy importante. Las mujeres nos echamos a la calle para pedir algo justo, que nos traten igual que si tuviéramos pene. El feminismo es un tema que me interesa mucho y quizás desde que entré en el mundo laboral todavía más que antes.

Siempre me he considerado feminista y he creído de corazón que no me merecía menos ni quería tratos de favor en algunas situaciones por ser mujer. Todos somos igualmente capaces y aunque físicamente tengamos nuestras diferencias, no tienen por qué marcar cada paso que damos.

El feminismo es necesario

El libro Morder la manzana de Leticia Dolera es un libro que trata el feminismo, los micromachismos, el patriarcado, etc. Este libro ni siquiera lo compré yo me lo regaló mi chico, una persona con la que considero que he formado un equipo real e igualitario.

Los datos que se lanzan en el libro me parecen aterradores. Que el 25% de las niñas adolescentes consideren que el amor es que sus parejas controlen cómo se visten, cuándo salen, con quién y tengan las claves de sus redes sociales me da vértigo.

Tengo la sensación de que en algunos aspectos hemos retrocedido y esa situación hay que cambiarla. Los mensajes continuos que recibimos y ciertas situaciones que ya hemos normalizado son parte de las piedras que hay que quitar de nuestros caminos.

Vídeo sobre Morder la manzana

No quiero enrollarme en este post, me apetece que veas el vídeo sobre el feminismo y el libro de Leticia Dolera y compartas tu opinión.

Las cifras no mienten, necesitamos una revolución feminista ya.

Gracias por dejarme besarte con letras.

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#14 Reto Literup: Una romería de modernos

Hace unas semanas contaba a través de mi newsletter que volvía a escribir pequeños relatos. Si todavía no te has suscrito es el momento 🙂 Así serás siempre la primera en enterarte de todas las novedades y cotilleos que rodean este rinconcito.

Llego al reto de escritura de 52 semanas de Literup un pelín tarde pero igualmente me apetece muchísimo.

Me faltan 13 relatos para ponerme al día. He escogido la opción de uno a la semana así que esos 13 que están pendientes los iré publicando a la vez que el resto hasta que el orden brille con fuerza.

¿Por qué he estado tanto tiempo sin escribir?

Si me sigues desde hace tiempo sabrás que me pirra escribir y a la vez me paraliza compartirlo. Al ser algo que me apasiona tanto me siento muy expuesta así que al final yo misma siempre acabo hablando de mis relatos como “mis mierdas”. Muy mal, lo sé. Me hablo fatal a mí misma con algunos temas…

Supongo que si lo veía así cuando alguien me dijese “menuda mierda has escrito” no me dolería tanto. El caso es que nadie me ha dicho ese frase nunca, ya soy yo mi peor crítica.

En fin, he decidido que se acabó. Que tengo que frenar esos bucles de flagelación y escribir por el simple hecho de que me gusta. Sí, me encanta escribir historias absurdas que invitan a reír. Tengo ese punto de payasa 🙂 También a veces suelto mi parte más emocional y me desangro con las líneas aunque tengo que reconocer que los textos que más feedback han tenido y además positivo, han sido los absurdos.

Supongo que tenemos mucha necesidad de reírnos de la vida y quitarle un poco de drama.

Reto de la semana 14

El reto que lanzaron en Literup para la semana 14 consiste en crear un relato que comience con la frase “si yo soy creyente, pero no he podido evitarlo” dicho a un policía.

Esta es mi aportación al reto de escritura. Por favor, ponte las gafas de lo absurdo 😉

reto literup
Imagen: Pixabay

Una romería de modernos

“Si yo soy creyente, pero no he podido evitarlo” le dijo Rosa al sargento Ramírez. El interrogatorio se estaba alargando más de lo debido y Ramírez estaba empezando a desesperarse. Si la sospechosa no confesaba en menos de una hora todo el pueblo se enteraría de que las fiestas patronales habían quedado suspendidas, quizás de por vida.

Los minutos taladraban. Ramírez hacía cinco cigarros que había perdido la paciencia y solo quería que Rosa dijese la verdad. Pero la única sospechosa se había afanado a la misma frase durante cinco horas “si yo soy creyente, pero no he podido evitarlo” mientras giraba sobre sí misma.

La banda de música había llegado al pueblo tocando la diana con la que el ánimo de la fiesta empezaba a desperezarse. Cada nota agujereaba al sargento. No podía volver a cagarla como con el caso de los pollos coloraos. Otra humillación pública y no podría volver a aparecer por esos montes.

Nadie en el cuartel entendía por qué la mujer más beata del pueblo había robado presuntamente a su patrón y mucho menos dónde lo escondía. A Ramírez ya le daba igual el móvil que había llevado a Rosa a cometer tal delito de fe, él solo quería que la romería regase al pueblo de vino y alegría.

–Rosa, te lo voy a preguntar por última vez. ¿Dónde está San Benito?

–Si yo soy creyente, pero no he podido evitarlo.

–¿Qué no has podido evitar, Rosa? ¿Robar sin fe alguna al patrón de tu pueblo? Parece que estás dispuesta a que no solo la mano de la Justicia caiga sobre tu espalda, sino la más temible…

Quedaban tan solo 20 minutos para que el pueblo se echara a las calles a llevar en volandas a San Benito hasta lo alto de la loma vecina. Ramírez se estaba quedado sin recursos y el Santo seguía haciendo voto de ocultismo.

De repente irrumpió en la sala uno de sus compañeros jadeando.

–Ramírez, hemos encontrado a San Benito pero hay un problema.

–¿Cómo que hay un problema? Si lo habéis encontrado llevadlo inmediatamente a la ermita. La romería todavía puede empezar sin que nadie se de cuenta de la excursión no autorizada del Santo.

–Es mejor que me acompañe.

Rosa frenó en seco sus giros y se puso a dar saltos de alegría. Ramírez no entendía nada y siguió a Prudencio acelerando el paso.

Llegaron al patio del cuartel en el que se encontraba una figura tapada con una lona. Cuando Prudencio la quitó sin vaselina ni anestesia, Ramírez quiso que se abriera allí mismo la tierra y lo escupiera a una maravillosa isla desierta.

San Benito había aparecido pero no era el mismo Santo de los últimos cinco siglos. Una especie de hipster de madera era lo que tenía ante sus ojos.

Echando fuego y derrapando como si fuera su última curva antes de enfilar la meta llegó de nuevo hasta Rosa.

–¿Se puede saber qué coño has hecho?

Esta vez la sospechosa reía y bailaba al son de la banda que enfilaba la calle de la ermita. Se subió a la mesa y levantando los brazos en forma de victoria gritó:

–Ahora sí que mi nieta no puede decir que las tradiciones son de catetos y viejos.

Si te apetecer conocer algún relato más, te dejo por aquí uno que habla del peligro de las apps para ligar.

Gracias por dejarme besarte con letras.

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Vídeo: Mis lecturas de febrero ya en el canal :)

Lunes después de una semana muy larga. Vuelta a la rutina, al despertador. ¿Y si la empezamos con un chute de libros y alegría? Me parece que es mucho mejor que estar pegada a la máquina del café o maldiciendo por no tener cinco minutitos más entre las sábanas de coralina.

Algunos dicen que la Semana Santa es para comer torrijas y recorrer procesiones como si no hubiera un mañana. A mí me ha parecido más apetecible dormir como un Snorlax. Dicen que dormir rejuvenece y ahora que ya están las primeras arrugas y me he plantado frente a la cámara de nuevo, tenía que hacer cura de sueño 🙂

Nuevo vídeo en el canal

El vídeo que publiqué anoche a horas indecentes para estar conectado todavía a Youtube, versa sobre los cuatro libros que disfruté en febrero. Lo sé, estamos en abril y para muchos febrero queda en el olvido pero oye, ¿las cosas de palacio no iban despacio?

Tres de los libros que comparto en el vídeo ya han aparecido por aquí. Me apetecía contarlo de viva voz y añadir algunos detalles que quizás me había dejado en el tintero. Venga, antes de seguir enrollándome te dejo el vídeo. ¡Dale volumen!

Los libros del vídeo

El primer libro que aparece en el vídeo es Mujeres que compran flores de Vanessa Montfort. Un libro femenino y cargado de energía transformadora.

El siguiente libro se ha convertido en uno de los mejores que he leído en lo que va de año, Mi planta de naranja lima de José Mauro de Vasconcelos (Traductor Carlos Manzano).

El tercer libro es muy especial porque tengo el placer de conocer al autor, Ángel Gallego, y además es su primera obra Promise 593, ¿eres tú a quien busco?

Para el final del vídeo he dejado a Lucía Etxebarría con Beatriz y los cuerpos celestes. De este libro todavía no te había hablado en el blog.

Además, he añadido un pequeño spoiler sobre el vídeo de la semana que viene.

¿Te animas a leer juntos? ¿Sobre qué libros te gustaría que haga un vídeo? Soy toda oídos 🙂

Gracias por dejarme besarte con letras.

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Quiérete bien, amiga, te lo mereces

quiérete bien libro si salieras a vivir
Si salieras a vivir

Me encontraba en el pasillo del instituto. Mis complejos, unas amigas y yo. Estaba ese día con la cabeza en otro sitio, rumiando. De repente las miré y dije “me merezco conseguir ser la profesional con la que sueño”.

Así, sin anestesia. No recuerdo quién fue pero alguien respondió con un tono burlón “claro, y a mí que me toque la lotería”. Eso me dolió, mucho. Me esforzaba cada día por sacar buenas notas, ser la mejor. Me agarraba a ese clavo.

Los años han pasado y más de una situación como esa he tenido que volver a experimentarla. Afortunadamente no todas las respuestas han sido del mismo tono. Me he cruzado con gente que al escuchar “me merezco tal cosa” han contestado con “por supuesto, te lo mereces”.

Quiérete bien

Hace unos días vi en el stories de Laura Chica  –psicóloga positiva, coach, y escritora– esta imagen del libro Si salieras a vivir de la psicóloga Patricia Ramírez. ¿Qué piensas tú?

No sé si alguna vez te ha acechado la culpa por cuidarte, regalarte tiempo de calidad y pensar de corazón que te mereces cada una de las cosas bonitas que pasan en tu vida.

Quizás a ti no te pase, amiga, pero alguna vez me he sentido terriblemente culpable por sentir que me merecía que me ocurriesen cosas buenas. Conseguir tal reto, ese trabajo con el que soñaba, viajar a la otra punta del mundo…

Parece que si te quieres eres prepotente, no eres humilde. Qué gran equivocación. Te grito con amor “quiérete bien”. Sí, tú, sin más explicaciones. Porque te lo mereces no porque los demás te lo afirmen sino porque como bien dice Patricia en Si salieras a vivir, eres una persona maravillosa.

No juzgues mi camino

Estoy en un momento de mi vida en el que por fin he empezado a valorarme tal y como soy. Aceptando que habrá aspectos de mí que me gustarán menos que otros pero siendo consciente de que tengo el poder de no poner el foco erróneo.

Soy feliz con el camino que he elegido y creo de corazón que me merezco las experiencias y metas con las que sueño.

Pues bien, se ve que el “público” ha decidido que es mejor juez de mi vida que yo misma, amiga. ¿Te suena?

Este fin de semana dos mujeres se pusieron a “repasar” mi vida fuera del pueblo llegando a la conclusión “qué pena, tanto estudiar para acabar cuidando niños”. Reconozco que me dolió. Un segundo, pero me jodió.

Estoy dejándome la piel para vivir de los libros y de la enseñanza.

Para mí dar clase no es “cuidar niños”. Es como bien decía Ramón Barrera en esta charla sobre sorprendizaje: empujarlos, animarlos y agitarlos para que vuelen.

Aunque esa sentencia me dolió, como te decía, solo fue un segundo. ¿Por qué? Recordé que me merezco todo lo que estoy consiguiendo porque lo estoy haciendo de corazón, con un propósito de vida que no es el dinero.

Así que, amiga, vuela. Quiérete mucho y bien. Sonríe, baila, ama. Haz lo que te haga feliz con quién eres y con quién quieres ser.

Te mereces todo, no importa que el resto no lo vea, solo lo tienes que comprender tú. Vive en positivo. Y si te apetece, cuéntame tu experiencia.

Gracias por dejarme besarte con letras.


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Vuelvo al canal con… Julia Navarro

Suena el redoble de tambores y el corazón a mil. ¡He vuelto al canal!

Después de un parón más largo de lo que yo esperaba, estoy de nuevo frente a la cámara compartiendo este amor tan grande que tengo por los libros.

Volver a grabar para el canal ha sido duro y queda mucho que pulir hasta que los vídeos tengan el nivel técnico que quiero. Lo bonito es que me queda un camino precioso que andar y en el que aprender. Por eso son tan bienvenidos los feedbacks constructivos –sí, esa palabra con la que me atranco cuando la tengo que pronunciar–.

En este vídeo del canal –me he liado a hablar y es el más largo que tengo– menciono cuál va a ser uno de los cambios para futuras publicaciones. Antes de seguir enrollándome y por si quieres entrar directamente a ver el vídeo lo tienes en este recuadrito bonito 🙂

Los nervios de volver al canal

Amiga, no te haces una idea cómo me comían los nervios. Ha sido de los vídeos que tengo publicados en el canal que más me he atrancado. Ni las escopetas de la feria. Hubo un momento que hasta lancé uno de los libros contra la mesa…

Además, ese día parece que tenía la palabra “extraordinaria” muy metida en el corazón porque no paraba de decirla. Oye, sí es que la vida es extraordinaria y leer todavía más pues habrá que decirlo, ¿no? 😉

Los libros que desgrano son dos: Dime quién soy y Dispara, yo ya estoy muerto. También hago mención a uno que me apetece leerme de la autora, La Biblia de barro.

¿Los conoces? ¿Los has leído?

Estoy deseando que me acompañes en esta aventura literaria. No te olvides suscribirte al canal para que así estés siempre al día de cualquier novedad. También puedes encontrarme en otras redes sociales con el nombre de @minitrebol

Estoy tan emocionada que creo que hoy almuerzo con una copita de vino.

Sin ti esto no sería posible, gracias por dejarme besarte con letras.


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Mujeres que compran flores, un libro para quererte

mujeres que compran flores

Autora: Vanessa Montfort

Género: Literatura contemporánea

Editorial: Plaza & Janés

Puntuación: ✩✩✩✩

¿Sabes esos libros que parecen que leen tu mente?

Mujeres que compran flores ha sido algo así para mí. Un café que te tomas con una buena amiga mientras desgranas el mundo que te rodea, con el que sueñas y el que te aterra.

La historia de cinco mujeres que se unen en un lugar común, una floristería con mucho corazón. Esas flores que consiguen unirlas en un primer momento no son para ellas mismas. Una las usa para pintarlas, otra para su amante, una tercera para su despacho y la cuarta para un muerto.

¿Y la quinta? Ella es la que pone voz a esta historia.

Cada una de las mujeres que aparecen en la novela va a vivir su propia transformación cual crisálida para descubrir no solo quiénes son sino qué mujeres quieren ser.

Un lema reina entre las páginas del libro: Vivir es un tema urgente.

Mujeres de carne y hueso

Una de las virtudes de este libro es que es muy fácil introducirte en él. Cada historia la puedes identificar con alguna mujer de tu círculo, incluso puede que seas tú misma.

¿Te has preguntado alguna vez quién eres y cuál es tu camino? No sé tú, amiga, pero para mí es una pregunta a la que recurro en muchas ocasiones.

Marina es una mujer que se ha dejado llevar. Sufre el síndrome copiloto, es decir, nunca se ha preocupado de sí misma ni de lo que quiere. Depende de que alguien lleve el timón, en su caso, su marido.

Casandra tiene la enfermedad de superwoman. Esa mujer independiente y adicta al trabajo que se olvida de su propia vida personal.

Gala es la viva imagen del síndrome de Galatea. Cree en sus derechos y capacidades salvo en la de envejecer. Es una seductora nata.

Aurora es la bella sufriente. Una autoestima derruida le impide ver su potencial y piensa que el amor cuanto más sufrido más querido.

Victoria, la mujer omnipotente. Es la mejor madre, esposa, trabajadora y para conseguir el imposible de llegar a todo se queda diluida en el camino.

¿Empiezas a reconocer ya algún rasgo?

Un libro que te devuelve las ganas de vivir

Una de las tradiciones que suelo cumplir cuando viajo es comprarme un libro en la ciudad en la que esté. Cuando fuimos a la media maratón de Barcelona, iba buscando otras novelas pero la casualidad o no quiso que me topara con Mujeres que compran flores.

La hermana de uno de mis mejores amigos me había hablado de él. A ella le había ayudado a plantearse ciertas cosas. La curiosidad me picó también a mí. Además, qué bonito me parece el hecho de comprar flores.

De nuevo casualidad o no, la autora de esta joya es de Barcelona, ciudad en la que me encontraba en ese momento. Estaba deseando descubrir qué escondían estas páginas llenas de amor, sí, del bueno.

Solo te digo una cosa, no me pude quitar la sonrisa en casi todos los capítulos del libro. También consiguió que echara todavía más de menos a mis chicas favoritas. Qué jodido es tener a tus amigas a cientos de kilómetros…

Volví a recorrer mi barrio

No te voy a contar en qué barrio transcurre, quiero que lo descubras. Solo una pista, es uno de los lugares en los que he vivido durante poco tiempo pero de forma muy intensa. Un lugar mágico con infinidad de historias y anécdotas para recordar.

Conocer la mayoría de los lugares por los que pisaban las protagonistas me hizo introducirme mucho más en la historia. Veía y me maravillaba con lo que sus ojos percibían. Fue muy especial.

En el vuelo a casa me comí medio libro. No podía soltarlo. Te atrapa desde la primera página con su lenguaje fresco y cuidado. La intensidad sube como la espuma. ¡Quieres más y más!

Las tramas que se tejen quedan perfectamente resueltas y con un brillo de fuerza y energía positiva brutal. Podemos ser quienes queramos ser cuando dejamos el miedo en la puerta y nos convenzamos de que somos libres de elegir.

Las personalidades de las protagonistas están maravillosamente creadas y además me gusta que se reflejan mujeres con diferentes realidades pero con un nexo común.

Si lo lees me encantaría que me contases con qué aspectos te sientes identificada 🙂

Más cositas sobre Mujeres que compran flores

Te prometo que vas a vibrar con estas cinco mujeres, con sus historias, sus miedos, sus ilusiones… ahora mismo se encuentra en su 17ª edición, ¡telita!

Si conoces el mundo editorial sabes que esas cifras son sueños alcanzables para muy pocos ya que el volumen de libros que hay disponibles al público es inmenso.

Vanessa Montfort tiene una pluma privilegiada. Escritora y dramaturga cuenta con diversas obras, algunas de ellas premiadas. Su poder literario no se queda únicamente en nuestras fronteras sino que varias de sus novelas han sido traducidas y aparecen en estudios críticos. ¡Brutal!

Si te apetece un libro femenino, guerrero y envolvente, Mujeres que compran flores se merece un hueco en tu estantería.

Como siempre a ti, amiga, gracias por dejarme besarte con letras.

Por cierto, si te perdiste mi última reseña sobre Mi planta de naranja lima, una joya brasileña en la que se materializa una lluvia de emociones, te la dejo aquí.

Estoy deseando conocer tu opinión, ¿charlamos? Yo pongo el café 🙂

firma

 

 


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Running y sentido común, ¿lo ejercitas?

sentido común
Mis zapatillas siempre me acompañan aunque sea en el corazón.

Sentido común: Capacidad de entender o juzgar de forma razonable.

Así lo define la RAE pero…

¿Qué es para ti el sentido común?

Ayer fue la prueba de 10K de Loja y tercera cita del Circuito Diputación de Granada. Como venía siendo costumbre, hoy te iba a contar las sensaciones y la experiencia de la carrera.

Para mí esa carrera tenía un gran carácter emocional. Ayer era nuestro segundo aniversario de vida en equipo y además Loja fue la primera carrera a la que acudimos como pareja. Vamos, se habían alineado los astros para recordar los comienzos y celebrarlo a nuestra manera.

Sin embargo, todo lo que planeamos no sale como nosotros queremos. 

En mis planes no entraba un temporal como el que estamos viviendo estos días. El problema no era correr con lluvia, ya sabes que me pirra. Las dudas llegaban con el desplazamiento.

Desde Órgiva a Loja hay alrededor de hora y media. Con este temporal de lluvia y viviendo en un pueblo de montaña te puedes imaginar cómo estaba la carretera.

Piedras, cortes en algunos puntos. Un desastre.

¿Fuimos a correr a Loja? No. Sacamos a pasear nuestro sentido común.

No nos faltaron ganas ni entrenamiento como en otras citas. Nos sobró cautela.

Reconozco que me puede no ir a una carrera. La felicidad que vivo dándole caña a las zapatillas es tan intensa que no me la quiero perder.

Pero seamos realistas, ayer no era día de meterse tres horas de coche por mucho que me apasione correr.

El sentido común es fundamental. Vivimos en una época en la que dejar de hacer algo parece un fracaso o señal de ser vagos. Se nos está yendo la pinza.

¿A quién quieres demostrar de lo que eres capaz?

Creo que esa pregunta es clave para ponerle sentido común a la vida. No vivo del running, no merecía la pena meternos tres horas de coche diluviando. No era prioritario porque no tengo que demostrar nada. Solo disfrutar.

Lo mismo ocurre con las distancias. Ten vista.

Estoy deseando correr un maratón y a ser posible en el extranjero pero no es el momento. Mi cuerpo no está preparado para soportar ese esfuerzo y de nuevo, no tengo que demostrar nada.

¿Por qué te cuento este rollo?

Me da mucha pena ver en los marrones que nos metemos por demostrar –la verdad que no sé muy bien a quién– de todo lo que somos capaces de conseguir.

Correr es mucho más que eso. Es sentirte viva, libre y poderosa sin importar que estás sudada y con la cara como un tomate. Toma riesgos pero pregúntale a tu sentido común si son necesarios.

Quiérete bien, amiga. Nos quedan muchas carreras, libros y vida por delante. No lleves a tu cuerpo al límite.

Te dejo con el café pensando, hoy son más importantes los silencios.

Gracias por dejarme besarte con letras.

firma


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