Cuestión de tiempo

cuestión de tiempo

He estado unos días de desconexión total entre las hermosas montañas de mi pueblo. He intentando no pensar en nada y simplemente dejarme llevar, tengo demasiadas emociones aún que liberar.

Tal ha sido el punto de desconexión que en más de una ocasión me he encontrado completamente ausente y sin ser consciente de cuánto tiempo llevaba en ese estado casi meditativo.

Siempre que vuelvo a estas montañas tengo la sensación de que el tiempo se ha detenido y si no fuera porque su gente envejece parecería que mi simple sensación se torna realidad.

El poder del tiempo en las historias

En la clase de la semana pasada hablábamos del tiempo en las historias. Cómo pueden transcurrir 10 años y que no pase nada relevante mientras que en cinco minutos se puede desarrollar una acción que cambie todo el bagaje de su protagonista.

Todas estas pequeñas señales no dejan de colarse en mi cabeza.

Tiempo.

Todo necesita tiempo y es la verdadera moneda de cambio en lo que hacemos en el día a día. Al fin y al cabo para conseguir dinero quemamos nuestro tiempo, unas veces mejor valorado que otras. Reconozco que en muchas ocasiones me falta paciencia respecto al tiempo, sobre todo cuando pienso que podía haber hecho un montón de cosas más en los años que llevo pisando este mundo. O quiero que X pase ya y de nuevo el tiempo es el que marca el orden.

Siempre es cuestión de tiempo.

La única Villa del libro en España

uruña el pueblo de los libros y el tiempo se detiene

Dejando un poco al lado esta conversación «mística» que me entra conmigo misma, quería contarte que estoy ansiosa por visitar Urueña, un pueblo con 11 librerías y 200 habitantes.

¡No me digas que no es interesante! Es el único pueblo considerado Villa del Libro en España, además, al estar cerca de Valladolid lo tengo en bandeja ya que parte de la Semana Santa la voy a pasar allí.

Estoy deseando adentrarme en sus calles, investigar las librerías, hablar con la gente del pueblo. Buf, me parece un sitio hermosísimo. Espero que con la emoción no se me olvide grabar y así poderlo enseñar en el Canal Déjame besarte con letras.

Aún no tengo claro si daremos luz a los vídeos en Semana Santa o ya después, ahí estamos dándole alguna vuelta más. Te mantengo informada 😉

Cómo destrozar un relato

Hoy no va a haber un relato en sí. Me explico. Uno de los últimos retos que tuvimos en clase fue destrozar un párrafo con los patones más generalizados a la hora de escribir.

De entre ellos, yo elegí el ego del autor. Para este juego he usado el primer fragmento del libro La soledad del corredor de fondo de Alan Sillitoe, deseando estoy que se cuele en mi estantería.

¡Ahí va la prueba! 😉

Fragmento original

En cuanto llegue al Borstal (reformatorio basado en el deporte), me destinaron a corredor de fondo de cross-country. Supongo que pensarían que tenía la complexión adecuada para ello, porque era alto y flaco para mi edad (y lo sigo siendo), pero, fuese como fuere, a mí no me contrarió nada, si debo decirles la verdad, porque en mi familia siempre le hemos dado mucha importancia al correr, especialmente al correr huyendo de la policía. He sido siempre un buen corredor, a la vez rápido y de buena zancada, y el único incoveniente está en que por más que corrí (y, aunque lo diga yo mismo, lo cierto es que hice un esfuerzo más que regular) ello no me liberó de ser apresado por la bocina, después de la faena en la panadería aquella.

Versión «destrozo»

Era un chico alto y delgado, mucho, vamos sigo siendo un figurín. Tenía una complexión atlética que nada tenía que envidiar a la de Bolt. Mis potentes piernas con unos gemelos que daban miedo y ya no digamos de los cuádriceps, me permitían recorrer en una zancada lo que otros chicos de mi bario en tres. Era la envidia de todos cuando jugábamos al pilla-pilla, no se me escapaba ninguno, ilusos. Supongo que por eso me enviaron al reformatorio deportivo y no al vulgar donde acaban los que no tienen talento. En mi casa siempre se nos ha dado bien el arte de correr. Sobre todo con objetos prestados. Esa tarde se ve que no me esforcé lo suficiente o que me confié demasiado en darle ventaja al pobre gordito con porra, me dio pena.

Espero poder contarte muchas muchas novedades la semana que viene, ¡crucemos dedos!

Gracias por dejarme besarte con letras.

firma

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

💛️ También te podrían gustar los siguientes post:

Ama tu cuerpo

Ama tu cuerpo porque es el mejor regalo que te han podido brindar. Ámalo por encima de sus defectos. Esas imperfecciones que nos empeñamos en tapar son las que nos hacen diferentes y especiales. Únicos, extraordinariamente únicos. Ama la forma de moverte, de correr, de saltar, de bailar hasta no poder más. Ama cada centímetro de tu piel. Es la culpable de convertir una caricia en algo eterno, un beso en el mayor de los volcanes. Ama tu cuerpo cada día, no lo maltrat ...
👉 Leer post

Siete mañanas y cuatro hojas, un relato silvestre

Siete mañanas llevaba Greta paseando por los jardines de El Prado. Se detenía en cada árbol, hipnótica, sin prisa. Las flores danzaban a sus pasos, suspirando perfume y primavera. Sin aparente destino Greta llegaba al Retiro. Se adentraba sin orden por los caminos mientras se alejaba del estanque. Saboreaba las fuentes, jugaba con las ardillas hasta que de pronto se escondía entre los árboles enamorados, esos que parecen besarse todas las mañanas la mano. Acurrucada y vigilando que na ...
👉 Leer post

Lanzo mi podcast: Déjame besarte con letras

¡Qué contenta estoy! El domingo lancé mi podcast Déjame besarte con letras y no esperaba que me llegasen tantos mensajes de cariño. Cuando pensé en crear un podcast, no solo me apetecía compartir mi pasión por la literatura y la creatividad. Deseaba poder crear un viaje sensorial y por el feedback, creo que lo he conseguido. ¡Qué emoción! Qué contenido tiene el podcast En la próxima temporada, me gustaría hacer entrevistas a escritores y expertos en creatividad. Es más, uno ...
👉 Leer post

El corrillo de la sabiduría, un lugar con pasado

Cuando entro a un espacio me fascina imaginar su historia, la sabiduría que rezuman sus paredes. Reconozco que al igual que a Phoebe Buffay me hace feliz tocar y tener objetos que posean una vida anterior. Es como si las vibraciones de esas experiencias del pasado traspasasen lo material y consiguiesen cambiar la energía del lugar. Desde que era pequeña mi imaginación estaba en otro Universo pero desde que el hombre de mi vida, mi abuelo, se marchó esa sensación de agarrarme a esa sabid ...
👉 Leer post