Lo que aprendí en el evento de escritores Molpecon

Evento de escritores molpecon

Acudir al evento de escritores Molpecon fue una necesidad. Llevo años escribiendo pero nunca me lo había llegado a tomar en serio como profesión hasta hace unos meses. Simplemente era una vía de escape y pasión. De hecho, estaba escribiendo mi primera novela de autoficción en la sombra. No quería verbalizarlo porque para mí escribir es algo tan íntimo que me aterraba que fuera pisoteado sin piedad.

Molpecon me cambió la perspectiva

Aunque no lo parezca, a veces soy muy tímida. Llegué a Molpecon sin hacer ruido. Ocupé un sitio y no fui capaz de hablar con la chica que había a mi lado hasta pasadas unas horas. ¡Y eso que teníamos ya la pasión por la escritura en común!

La energía que cautivó la sala desde el minuto uno fue contagiosa. Una lluvia continua de emociones que aseguraba mis cimientos y me decía: sí, estás haciendo lo correcto.

Durante el evento aprendí aspectos muy interesantes e importantes en el mundo de la escritura como elaborar con destreza una carta de presentación para una editorial, la maquetación de los libros, cómo formar comunidad lectora con un blog, etc. Pero lo que quiero compartir es lo que aprendí a través del corazón.

Qué aprendí en Molpecon

  1. Todos tenemos miedo al fracaso y a la crítica destructiva incluso aunque llevemos una mochila de publicaciones ya puesta.
  2. Si no abre a la primera ni a la segunda ni a la décima, hay otra alternativa recalculando el camino.
  3. Una buena historia puede surgir de cualquier momento siempre que se cuente con corazón.
  4. Tratar a la escritura y a los lectores como si fueran las personas más importantes de nuestra vida.
  5. Escuchar atentamente no solo lo que nos dicen en los feedbacks sino también a nuestra intuición.
  6. No dejar de escribir aunque las emociones colapsen y no haya cientos de lectores detrás.
  7. Conocer y valorar las obras de los demás de forma sincera, no somos los reyes del castillo.
  8. Querernos con amor sano. Valorar nuestro trabajo y el esfuerzo que hay detrás.
  9. Pedir ayuda y consejo a otros que han conseguido alcanzar las mismas etapas no es caridad.
  10. Disfrutar del camino y mantener la mente abierta para no dejar de aprender jamás.

Las personas marcan la diferencia

Cuando terminó el evento, flotaba. Sentía que tenía que confiar en lo que estaban gritando mis entrañas y dejar de balbucear cuando me preguntan a qué me dedico. Pero todo este aprendizaje en el Molpecon no lo viví únicamente de la mano de los ponentes, sino de cada una de las personas con las que tuve el placer de charlar.

El amor con el que transmitían su camino y los consejos sin segundas intenciones fueron la guinda. Para mí fue clave sentir que nadie iba con aires de superioridad ni proyectando arrogancia. Todo lo contrario. Molpecon fue un ejemplo de compañerismo y ganas de que todos creciésemos sin mirar en el punto del recorrido en el que nos encontrásemos.

Compañeros, me distéis mucha fuerza ese día, espero haber conseguido que os llegara la mía. 

A ti, gracias por dejarme besarte con letras.

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Relatos, libros, reflexiones y un proyecto más

mi proyecto literario más personal

Descubrir, aprender, cambiar y vuelta a empezar es una de las premisas que marca cada proyecto en el que me meto de cabeza y llena de ilusión. Si no existe esa magia mejor ni empezar a sembrar un jardín.

Cuando lancé este blog hace dos años fue una vía de escape en la que a través de relatos, monólogos interiores y demás letras soltaba toda la carga física y mental que me estaba provocando la depresión. Ahora el horizonte lo estoy pintando con otras tonalidades diferentes y me gusta mucho más este cuadro.

El blog ha ido evolucionando conmigo, prueba y error continuo del que me siento muy satisfecha. Y de nuevo, un chute de energía bien canalizada me ha llevado a profesionalizarlo.

¿Cómo va a ser la programación?

Sencilla y llena de emociones. Un punto en común que he descubierto cuando me escribís es lo que os hace sentir aquello que publico. No os podéis hacer una idea de lo hermoso que es que alguien se emocione con palabras. Y encima que sean tuyas. ¡Me tenéis loquita de contenta!

Sois personajes protagonistas en esta aventura. Gracias 🙂

Lunes: Habrá un relato breve. Quiero que soñéis, riáis y porque no, podáis llegar a odiar a los personajes. Lo que no me gustaría es que os dejase fríos como los fresisuis de Apu.

Miércoles: Crítica literaria. Desgranar los libros, buscar una mirada más allá de la realidad. Me encantaría que vibréis y os zambulláis en nuevos géneros. Y para los que todavía no sois adictos a la lectura, ayudaros a cultivar ese amor.

Viernes: Reflexión de vida en positivo. Ejercitar el análisis crítico, plantearnos las preguntas de otra forma y llegar a reflexionar y cuestionar lo que percibimos cada día. El camino del aprendizaje nunca se debería detener. Es más, creo que mientras no perdemos la curiosidad nuestra mente no muere.

Mi proyecto más personal

Además, como diría la Pantoja, ¡hoy quiero confesar! Me falta el redoble de tambores pero ya no me puedo aguantar más. ¡Allá voy!

Uno de los proyectos más personales en los que me sumergido está cociéndose ahora mismo a fuego lento y con bien de especias.

Estoy escribiendo mi primera novela de autoficción. Ea, ya lo he dicho 🙂

No sé qué pasará con ella, si llegaré a publicar con una editorial tradicional o me decantaré por la autopublicación. Lo único que tengo claro es que esta historia la tengo que contar. Apela directamente al corazón y en parte esa carga emocional me abruma muchos días pero ver cómo va creciendo este pequeño bebé es un lujo.

Gracias de corazón por haber estado a mi lado durante estos años con este proyecto. Gracias por dejarme que os siga besando con letras y sobre todo, gracias por amar las historias.

¡Se me olvidaba! Os podéis suscribir a la newsletter para recibir toda la información antes y con detalles que no verán la luz fuera de esas cartas con amor que envío cada domingo.

Sois una parte fundamental del motor de este rincón literario.

Podéis leer algunos de los relatos ya publicados desde aquí.

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Trabajar en pareja y no acabar en divorcio

trabajar en pareja y disfrutar

-Amor, ¿te gustaría trabajar conmigo?

-¿Contigo en la misma oficina? Pero es que entonces vamos a estar 24 horas pegados.

-¿Y cuál es el problema?

Si tienes la suerte de que tu pareja se dedique a tu mismo campo profesional o a uno que complemente tu trabajo, probablemente te has planteado en algún momento hacer algo juntos y porqué no, en el mismo espacio.

Trabajar con tu pareja puede ser la caña o el peor de los infiernos si no se gestiona de forma adecuada. Llevo trabajando con Loren desde que nos conocimos y es algo a lo que no queremos renunciar. Por eso quiero contarte cómo trabajar en pareja y no acabar en divorcio.

Respeta el espacio y el orden

Loren y yo nos conocimos trabajando para la misma empresa. Él en el equipo técnico y yo en el de atención al cliente aunque compartiendo la misma oficina. Vamos, que nos veíamos de una mesa a la otra. Sacar los requisitos diarios conviviendo con otros compañeros y tu pareja es posible aunque muchos jefes no se lo crean.

Después de dejar ambos nuestro trabajo y aunque ahora mismo trabajamos en proyectos diferentes, compartimos despacho o lo que es lo mismo, la habitación de al lado al dormitorio. A este espacio lo llamamos la oficina independientemente de que esté en nuestra casa. En esa oficina solo estamos él y yo y para añadirle más leña al fuego, compartimos aficiones. Sí, pasamos muchas horas juntos y no nos pesan.

Partimos de la base respetar el espacio del otro. Estar en un mismo lugar físico no implica ser una lapa o hablar como cotorras.

Durante nuestra jornada cada uno está a lo suyo e intentamos no interrumpir al otro salvo casos necesarios. De esta forma la concentración es constante y tu pareja puede llegar a ser invisible.

Otro aspecto importante del espacio es el orden. Mantén tu mesa ordenada y evita que tus papeles, frases motivadoras o taza del café acaben en su mesa. No solo tendrás un espacio visual más cómodo sino que ahorrarás discusiones.

Viva la comunicación

Quienes me conocen dicen que tengo mucha necesidad de comunicación y que por eso escribo y hablo tanto. Precisamente cuando escribo no me gustan las interrupciones. Para evitar que en un momento creativo Loren me diga “¿quieres un café?” seguimos una estrategia visual de comunicación.

Si hay una cartulina roja sobre la mesa de alguno de los dos, quiere decir que está en un momento que necesita al máximo concentración y salvo que se esté incendiando la casa no se puede molestar. Si la cartulina es verde, vía libre.

Hay quienes prefieren establecer un horario en concreto para esos momentos de mayor flexibilidad. A mí personalmente no me convence porque cuando estás inmerso en una tarea creativa puede que necesites más tiempo o quizás menos. La creatividad no se rige por un horario estricto.

Reuniones y llamadas a otra sala

Parece de cajón pero a veces lo más simple no se ve. Si tienes una llamada o reunión es imprescindible hacerlo en otra sala. Con las reuniones parece más claro pero quizás no tanto con las llamadas.

Aunque tu pareja esté hablando con otra persona y sea incluso de un tema que ni te va ni te viene, como lo haga en la misma habitación en la que estás trabajando acabarás poniendo la oreja y adiós concentración.

Esto también se puede aplicar a otras empresas. Si no es necesario que el resto de personas que trabajan contigo lo escuche, atiende esa llamada en otro sitio.

No se habla de trabajo fuera de la oficina

Esa norma me parece fundamental aplicarla incluso con tus propios compañeros. Si de verdad quieres estrechar vínculos evita el tema recurrente del trabajo.

Si es algo imprescindible, fecha una reunión no tu tiempo de ocio. Cuando te pasas todo el día hablando de trabajo y trabajando codo con codo con tu pareja, llega un punto en el que parece que no haces otra cosa que trabajar.

Seguro que tienes vida más allá de tu trabajo. Aprovecha para recargar pilas, charlar de tus aficiones o de ese libro que tienes entre manos. Lo que sea, incluso aboga por el silencio pero no caigas en la tentación del monotema.

Cada reunión tiene un sentido y un orden

Loren es más callado y yo hablo por los codos. Si cuando hacemos una reunión de trabajo no estableciéramos previamente de qué vamos a hablar y por qué es necesario, terminaríamos haciendo la lista de la compra e intentado recordar si habíamos puesto la lavadora o no. En definitiva, perdiendo el tiempo.

Una de las reuniones que solemos hacer es comprobar cómo va mi proyecto, sensaciones, etc. Él me ayuda no solo con la parte técnica sino también con su experiencia y visión emprendedora. Estas reuniones además se hacen fuera de su horario laboral habitual. No tiene lógica que para ayudarme a mí descuide sus tareas.

Trabajar con tu pareja es muy placentero y gratificante. A mí parecer todavía más si el proyecto que tenéis entre manos es fruto de los dos. Ese es una de los puntos que me gustaría conseguir en mi vida, crear un producto con Loren. ¡Todo se andará!

Que no falten los besos y la empatía

Días malos, retorcidos y muy jodidos tenemos todos. No lo pagues con tu pareja. Todos los problemas que no sean de salud no son realmente importantes. Antes de montar en cólera porque se ha olvidado hacer tal requisito, respira.

Empatiza con las emociones de tu pareja. Emprender no es fácil y la comprensión y el apoyo son clave tanto para sacar un proyecto adelante como para crecer como equipo.

Y por supuesto, los besos siempre alegran cualquier día marronero.

Respeta tiempo y espacio, crea tus propias estrategias y por supuesto no descuides tu relación.

Y tú, ¿qué trucos tienes para trabajar en pareja?

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Budapest, la media maratón que parece lo que no es

media maratón de Budapest

Hace unos meses decidimos pasar unos días en Budapest. Después de coger los billetes de avión me dio por decirle a mi compañero de aventuras que mirase si por casualidad había alguna carrera en esos días. Digo si había, ¡la media maratón!

La inscripción a la carrera no fue precisamente barata. Creo que es la carrera más cara a la que nos hemos inscrito, pero ya que íbamos a estar allí… Era la oportunidad perfecta para hacer nuestra primera media maratón internacional.

Ha sido la carrera para la que más he entrenado. Tenía un chute de motivación brutal y a pesar de que nos han pillado los entrenamientos en mitad del verano, los hemos sacado adelante.

Soñaba con cruzar la meta de Budapest y se ha hecho realidad, aunque no como pensaba.

Problemas antes de empezar

La media de Budapest no ha sido la carrera con la que soñaba en cada entrenamiento. Nos hemos encontrado varias piedras en el camino antes y durante la carrera. Incluso he vivido momentos de mucha frustración…

Antes de comenzar el viaje, un pequeño imprevisto personal hizo que tuviéramos que modificarlo por completo. Pasamos de estar una semana en Budapest a tan solo el fin de semana. Incluso llegué a penar que no podríamos ir y un agobio inmenso me sobrecogió.

Había entrenado tanto que necesitaba descargar todas esas horas de pasar calor, de apretar los dientes para bajar el ritmo. No me podía quedar sin correr.

Tuvimos suerte de que hubiese un vuelo el domingo por la tarde. De lo contrario, el sueño de recorrer Budapest dándole a las zapatillas se hubiera quedado en eso, en un sueño.

Cansancio acumulado

El que al final solo estuviéramos sábado y domingo en la ciudad provocaba que nos pegásemos una paliza de viaje descomunal. 5 horas de autobús hasta Madrid + 3 horas de vuelo al aeropuerto de Budapest + casi otra hora de autobús hasta llegar a la ciudad.

Era la primera vez que íbamos a la ciudad y solo teníamos el sábado para hacer turismo. ¿Qué harías tú? Pues eso, acabamos con más de 20km en las piernas. Sé que no es lo más indicado antes de una media pero no nos quedaba otra que adaptarnos o perdernos una ciudad a la que no sabemos si volveremos ni cuándo.

Señales y más señales

A parte de los cambios en el itinerario del viaje, me estaban llegando otras señales avisándome de que la media de Budapest no iba a ser como yo había estado imaginando.

Tenía todas las cosas para el viaje preparadas, soy extremadamente organizada, pero no encontraba mi polar. Supuse que como mi compañero de aventuras salía de viaje a Madrid antes que yo y llevaba las maletas, lo había guardado él. Error.

Sigo sin saber dónde está el reloj y eso es rarísimo. El caso que me tocaba correr sin referencias de tiempo. Sí, llevo la app de Strava pero el móvil va colocado en una funda en el brazo por lo que no es factible mirarlo de forma regular. Te puede parecer un detalle muy tonto, y oye, seguramente lo sea. Sin embargo, a mí me generó estrés.

Quería aprovechar que Budapest es una ciudad llanita y que había entrenado mucho para conseguir bajar de las dos horas. O por lo menos, para bajar de 2:09:33 que es el tiempo que hice en Barcelona consiguiendo MMP.

Budapest tiene un recorrido trampa

Es cierto que los 21km de la media son prácticamente planos, de hecho, solo tuvimos 200m+. Con lo que no contamos es que a la vez que se disputaba la media maratón se hacía otra por relevos.

Todos estábamos mezclados y daba igual en el cajón que estuvieses, la verdad… A todo esto hay que sumarle que gran parte del trazado es muy estrecho y tiene algunas curvas súper cerradas.

¿Consecuencias? Teníamos que estar continuamente acelerando, frenando. Había momentos en los que adelantar era imposible. Demasiada gente y demasiada diversidad de tiempos. Era una mierda tener que estar pendiente de no tropezarte con otra persona o de buscar el hueco para poder avanzar.

La peor parte llegaba en los puntos en los que los relevos se turnaban. La gente se despistaba o de repente frenaban en seco para buscar a su compañero. Para mí, este fue uno de los peores punto de la carrera.

media maratón de Budapest

Avituallamiento en vaso

Otra de las cosas que me complicaron la vida y esta sí fue culpa mía, fue que todos los avituallamientos eran en vaso y no en botella. Había visto que teníamos como 6 o 7 avituallamientos con agua, isotónica y plátanos. Me parecía la caña. Pero no me fijé en la letra pequeña, la bebida era en vaso.

No sé beber en vaso. Tengo que pararme y beber poco a poco. Esto hizo que perdiésemos unos 10-12 minutos en total. Paramos en todos los avituallamientos porque llegaba sedienta.

No tenía forma de beber sorbitos durante la carrera, tenía que esperar al punto de hidratación. Ya no es solo la pérdida de tiempo tan grande, sino que de nuevo para y vuelve a empezar a correr. Para las piernas es una bomba terrible.

Un calor infernal

Cuando nos inscribimos a la media de Budapest soñaba con un tiempo fresquito. No pedía un frío polar pero sí temperaturas suaves. Pues bien, mientras en España se estaba viviendo una gota fría destructiva, en Budapest teníamos 30 grados.

¡30 grados!

Como sabéis, correr con calor me debilita muchísimo. No dejo de sudar y mi cabeza empieza a rumiar pensamientos negativos. Comenzamos la carrera a las 8 de la mañana, pero el calor ya estaba más que campando a sus anchas.

Es increíble el cambio que sufro cuando corro con frío. Lo pudiste ver en la Behobia, la carrera que más he disfrutado con diferencia.

Sudé tanto que las pestañas no me recogían más y me picaban los ojos. Los pies los llevaba empapados y desde el kilómetro 9 tuve una ampolla en la planta del pie derecho que me hizo sufrir de lo lindo. Era como pisar cristales rotos durante 12 kilómetros seguidos. No hagas la prueba.

El poder de la mente

Hasta aquí te puede parecer que la carrera fue una puta mierda. No es el caso, pero sí muy dura. Lo que más me hizo sufrir de todo esto no son los acontecimientos en sí, sino las expectativas que me había creado.

Una vez pasamos el kilómetro 10 con un tiempo de 1:03 ya tuve la confirmación de que iba a hacer un tiempo superior al esperado. Me frustré mucho, sobre todo al principio.

Nada estaba saliendo aparentemente bien. Pero no sé cómo, supongo que llevar ya nueve carreras de más de 18K a las espaldas, hizo que cambiar mi pensamiento.

Sí, no iba a conseguir mi objetivo con el crono.

Sí, hacía un calor asqueroso.

Sí, había demasiados embotellamientos.

Pero tenía la suerte de poder estar corriendo y hacerlo en otro país. Lo que tenía que estar es agradecida y no frustrada.

Unas vistas preciosas

El circuito es por los bordes del río y un par de kilómetros cruzando una pequeña isla. Las vistas del Parlamento, el Castillo de Buda, los puentes o el bosquecillo de la isla te regalaban unas vistas maravillosas.

Cambié el chip e intenté aspirar todo lo bueno que me estaba regalando esa mañana 🙂

A unos cuatro kilómetros de la meta, le dije a mi compañero de aventuras “llévame a la meta”. Necesitaba que tirase un poquito de mí porque mis piernas estaban cargadas con tanto cambio de ritmo y mi planta del pie… Te voy a ahorrar la foto.

Cuando su contestación fue “buf” sabía que algo iba mal. Él también iba jodido pero con la rodilla. Tuvimos unos minutos que nos faltó sentarnos los dos a llorar allí mismo. Sin embargo, en el siguiente avituallamiento  nos miramos y lo vimos claro.

Bajaríamos el ritmo y lo que hiciese falta pero la sonrisa y disfrutar de los últimos kilómetros que no nos lo quitara nadie.

2:17:48 es el tiempo que hicimos según la organización.

media maratón de Budapest

Una montaña rusa de emociones

A 100m de la meta empecé a llorar desconsolada.

Lloraba por lo muchísimo que me dolía el pie y todo lo que había aguantado sin quejarme.

Lloraba por la satisfacción de haber terminado mi primera media maratón internacional a pesar de los contratiempos.

Lloraba por todas las horas de entrenamiento que me habían llevado hasta allí.

Lloraba por lo agradecida que estaba de poder correr.

Lloraba acordándome de todos los mensajes de cariño y ánimos que he recibido durante estos meses.

Recuerdo bastante una frase que me dijo un amigo en mi cumpleaños “tienes una capacidad de control y sufrimiento más grande de lo que crees”. 

Ayer pude dar fe de ello.

Budapest ha sido un gran aprendizaje

No quiero que te quedes con la sensación de que ha sido una experiencia negativa. Al revés, me ha enseñado todavía más.

A no crearme expectativas, cualquier cosa se puede salir del molde de nuestra cabeza.

A encontrar el lado dulce incluso en los momentos de sufrimiento.

A ser consciente de que soy más fuerte de lo que la mayoría de veces pienso.

A ser más agradecida con todas las experiencias.

A ti y a ti, gracias por dejarme besarte con letras.

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Mujeres con esencia: Entrevista a Beatriz Infanzón

entrevista a la escritora Beatriz Infanzón

Cada entrevista de Mujeres con esencia supone un reto. El primero que tuve que superar fue saber que estábamos grabando y que en la mayoría de casos ni hemos podido pasar de un abrazo virtual.

La entrevista de Isabel Ara ha sido la única en la que la conexión física llegó antes que la del módem. Pero en ningún caso esos nervios han evitado que la esencia de cada una de estas maravillosas mujeres quede mermada.

Las mujeres deberíamos cambiar la conversación. Dejarnos de analizarnos, criticarnos y excluirnos. Todas tenemos miedos y también sueños. A cumplir unos y vencer otros no tendría que sumarse la mochila de la crítica destructiva. Hagamos piña y la fiesta no tendrá fin.

Por eso me fascina este tipo de cafés virtuales. El objetivo es ayudarnos a sacar lo mejor de nosotras mismas. A brillar y bailar juntas. Porque la palabra sororidad tendría que subrayarse fuerte.

Entrevista a Beatriz Infanzón

Beatriz es escritora y experta en storytelling. Crea historias con alma que embriagan e invitan a reflexionar. Vamos, ese tipo de letras que se quedan rodando en la cabeza de quien las lee hasta que exprime todo su jugo.

En esta entrevista nos lanzamos de pleno a los miedos, la superación y el sabor de cumplir un sueño. Sí, ella lo ha conseguido y me alegro muchísimo. Se ha ganado esta meta a base de lucha y encuentros con ella misma.

Cuando grabamos era nuestro pequeño secreto pero ahora toca gritarlo al viento, ¡ha publicado su primer libro! 😉

No me quiero adelantar, prefiero que disfrutéis directamente con el vídeo.

Gracias, Beatriz, por este ratito y la charla que no se grabó. Seguro que este primer libro no va a ser el último.

¡Que sigan volando las historias con alma!

A ti y a ti, gracias por dejarme besarte con letras.

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31 días sin Instagram, el motivo y sus consecuencias

31 día sin Instagram

El 26 de julio colgué en mi perfil de Instagram esta foto en la que anunciaba que dejaría las redes sociales hasta finales de agosto. Desinstalé Instagram, Facebook y Twitter. La memoria de mi móvil me sigue dando las gracias 🙂

Hace tiempo leí que es muy productivo concedernos islas de creatividad. Básicamente es apagar todo el ruido exterior para centrarnos en el presente. Y ahora mismo lo que más ruido genera es el mundo digital. Que sí, que las frases estarán más trilladas que los tapetes de la abuela pero nos siguen haciendo falta.

Disfruto muchísimo con las redes sociales y especialmente con Instagram. Cuando me abrí el perfil no imaginé la cantidad de gente maravillosa con la que podía conectar y compartir aficiones, historias, lugares…

En mi caso, temas como los libros y el running han crecido de la mano con esta app. En ese momento no tenía a mucha gente alrededor a la que les interesara. Es tan frustrante querer hablar con alguien sobre una carrera, un libro o un restaurante sin gluten y que no les importe el asunto…

Las experiencias de otros lectores y corredores me han ayudado a descubrir y sentirme comprendida. Cuando comencé a correr fue un chute de energía encontrar, entre otras, a Cristina Mitre y el grupo Guerreras running. Todas hablábamos el mismo idioma y tenemos los mismos miedos ante unas zapatillas.

Lo más bonito de todo ha sido poder desvirtualizar a muchas de esas mujeres. Anita @anittacastillo y sus chutes de motivación,  Ana @ana_running y su “vamos leñe”, Paloma @star_farma y el poder de las cremas, Natalia @nataliagg79 y su enseñanza sobre las montañas, Sofía @nictecilla y sus charlas sobre los PAS… Y muchas con las que todavía tengo un café pendiente 🙂

¿Por qué necesitaba una isla de creatividad?

Reconozco que intento estar bastante al día con el mundo editorial, las corrientes que se siguen en redes, las tendencias de las editoriales, concursos literarios, escritores, nuevas carreras… y claro, había veces en las que sentía que iba con la lengua fuera.

Además, toda esa cantidad de información sumada a los blogs y referencias que busco por Internet para saciar mi curiosidad, me provocaban la sensación de embotamiento mental. Como si mi mente fuera el cristal de unas gafas sucias.

Otra de las razones por las que me apetecía apagar Instagram u otras redes sociales, era hacer balance del año. Creo que si no cerramos todo y no nos paramos realmente a observar, no vamos a ser capaces de ver hasta dónde hemos llegado y si de verdad es el camino que queremos.

Así que dije “para el carro, morena”. Aproveché las vacaciones y el nuevo curso de crítica literaria que iba a hacer para levantar la vista del móvil.

desinstalar instagram

Consecuencias de desinstalar Instagram

  1. Más memoria en el móvil. Cuando le dije “hasta luego” a las redes, a mi móvil le faltó decir “gracias”. Se acabaron los mensajes acusadores de que no me quedaba memoria 😉
  2. Gestos automatizados. De esta experiencia sin duda lo que más me impactó fue comprobar lo automatizado que tenía el gesto de pulsar Instagram. Es decir, desbloqueaba el móvil para mirar otra cosa pero mi dedo se iba directamente al lugar que antes ocupaba la app.
  3. Batería más duradera. Además de recuperar memoria, la batería parecía eterna. Ha sido como volver a tener ese Nokia que nunca moría.
  4. Ratos muertos. Sí, también me he aburrido. Porque ahora cuando nos toca esperar lo primero que hacemos es pulsar Instagram, Twitter o Facebook. Suelo llevar un libro en el bolso pero en los momentos en los que se me ha olvidado también, no me ha quedado otra que observar. Esos momentos de aburrimiento mientras esperaba a alguien que no llegaba o íbamos de camino a otra ciudad, han sido una bomba de creatividad. Como si hubiese despertado algo que estaba mermado. Qué razón llevan los expertos cuando aseguran que los niños tienen que aburrirse.
  5. Relatividad del tiempo. El tiempo parecía haberse detenido. No había prisas ni sensación de no llegar a todo. Simplemente fluir.
  6. Desconectada del mundo. Una de las cosas que más pena me da es tener a mis amigos tan lejos. Las redes sociales me mantienen cerca de ellos incluso aunque haya días que no hablemos. Cuando suben una foto y cuentan una historia es como sentirlos un poquito más cerca. Así que este mes muchas de las noticias las he descubierto de golpe porque por mucho que quiera hablar con ellos casi a diario, a veces es misión imposible.

¿Volveré a desconectar del mundo digital?

Sin duda. Cuando sienta que todo gira muy deprisa, que no percibo mi intuición con claridad o cuando quiera disfrutar del día a día sin sentir que el móvil es otro miembro de mi cuerpo, lo haré. Por eso mis redes vuelven al cole con horario.

Para simplemente respirar.

De hecho, solo he vuelto a instalar Instagram porque es la única app (y si alguien sabe cómo se hace que no dude en escribirme) con la que no puedo subir las fotos desde el portátil. Me he dado cuenta que si publico alguna foto o artículo desde el ordenador, lo hago mucho más rápido y los textos tienen mayor calidad. Consecuencia, me despego más del móvil.

Como dice Vetusta Morla “cambiemos emoticonos por cara a caras más reales. Estamos vivos y somos fruto del amor… Estamos programados para dar y recibir amor”. Mientras, yo sigo esperando que se invente el teletransporte para poder achuchar a los que más quiero sin importar los kilómetros 🙂

A ti y a ti, gracias por dejarme besarte con letras.

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Mujeres con esencia: Entrevista a Isabel Ara

Entrevista a la periodista y copywriter Isabel Ara

 

En mayo lancé una nueva sección en el canal, Mujeres con esencia. En este rinconcito, como me gusta llamarlo cariñosamente, entrevisto a mujeres que me inspiran en mi día a día.

Esta es la tercera entrevista que ve la luz y he recibido algún comentario preguntándome por qué le doy voz en mi canal a personas que no tienen miles de seguidores. ¡Qué poco me conocen!

La calidad humana y la esencia personal no se mide en seguidores ni me gustas. Me apetecía muchísimo poder tener charlas como si con una taza de café en la mano se tratase, con personas que tienen algo que decir al mundo.

Mujeres maravillosas que consiguen hacer la vida de los demás más bonita.

Ojalá poco a poco pueda ir creciendo este pequeño rincón. Todo se andará pero como dice Isa, mi invitada de hoy, que no nos falte la determinación, el humor y la ternura.

En próximas publicaciones mostraré a Violeta Luján e Irene Milián con calma. De momento si pinchas sobre sus nombres irás directamente a las entrevistas en YouTube.

Entrevista a Isabel Ara

Isa es un dulce en sí misma. Nos conocimos en un evento de copywriting que se celebró el año pasado en Madrid. El no poder comer gluten nos unió y solo necesitamos dos risas para conectar.

Ella es periodista y copy, a nivel profesional, porque personalmente es mucho más. Una persona curiosa y detallista de las que gusta tener cerca y no soltar.

Como adelanto te diré que en nuestro café virtual hablamos de creatividad, miedos, PNL y lenguaje de signos. ¿Quieres conocerla más?

Visita su web www.isabelaralopez.com o sus redes sociales @isabelaralopez. Yo desde que la conozco ya no veo turquesa, veo la magia que ella crea.

El vídeo completo lo tienes en este cajoncito. Disfrútalo con calma 😉

Recuerda que puedes conocer más historias de vida en positivo aquí.

A ti y a ti, gracias por dejarme besarte con letras.

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Depresión: Mi aventura con el monstruo invisible

¿Qué sientes cuando escuchas la palabra “depresión”?

Desde abril no había vuelto a escribir en el blog, cosa que no significa que no haya escrito cada día. Escribir para mí es terapia, es vida, es arte. Lo es todo. Sin embargo he estado metida en otras aventuras, como mi primer encargo como lectora editorial, que te contaré otro día con calma y café.

Una de mis referentes en el mundo de la comunicación y como persona es Cristina Mitre, periodista, escritora y una mujer con gancho. Espero que pronto pueda tener el honor de entrevistarla para la sección de mi canal Mujeres con esencia 😉

Al poco de empezar a correr, Cris llegó a mi vida en forma de libros, blog y redes sociales. Desde entonces no la he soltado. Me inspira, mucho. El año pasado tuve el placer de conocerla en un evento de belleza en las Malas Madres House. Indescriptible.

Cristina Mitre

Cuando me acerqué a ella para que me firmase sus libros y mis tesoros, no pude parar de llorar. Llevaba meses luchando contra el monstruo invisible de la depresión en silencio y para mí ella es un chute de vitalidad. Por eso cuando sentí su energía desbordante tan cerca no fui capaz de expresarle todo lo que mi cabeza y mi corazón querían mostrar. Eso sí, siempre nos quedará la anécdota de la durabilidad del waterproof.

Antes de marcharse volvió y no dejó de repetirme una frase mirándome a los ojos mientras me tocaba suavemente el hombro “cuídate mucho”. 

Casualmente, un año después me he vuelto a encontrar con ella en otro evento. Esta vez sobre el melanoma y la importancia de la protección solar. Su calidez y memoria al verme me hicieron sentir en casa. Esta vez el nudo de mi garganta solo mostraba una sonrisa y no lágrimas.

He estado luchando durante un año y pico contra la depresión y hoy quería contar mi historia. ¿Por qué ahora? Si has seguido mis redes y mis relatos, probablemente hayas podido intuir algo. Al igual que para mí la naturalidad de Cris, su esfuerzo y ejemplos de su historia personal, como cuando dejó su trabajo como directora en Women’s Health, han sido gasolina de motivación y me han ayudado a seguir dándole a las zapatillas, quiero lanzar a mi monstruo a la red. Las letras tienen un poder inigualable. Y compartir es ayudar.

Volvamos al principio de la historia

He comenzado esta vuelta al blog por mi actividad más reciente. Mi encuentro con Cris y la sensación de confianza y fuerza que me dejó, pero hasta llegar a ese momento de alegría he tenido que batallar muy fuerte con mi monstruo “depresión” y su compañero de equipo “ansiedad”.

En marzo del año pasado dejé mi trabajo indefinido después de un ataque de ansiedad que casi me hace perder la consciencia y un diagnóstico del neurólogo muy claro. Tenía un estrés emocional tan brutal que no conseguía hacer saltar mis reflejos.

El TAC en la cabeza, las analíticas y demás pruebas llegaron cuando mi cuerpo empezó a exteriorizar lo que mi cabeza llevaba meses gritando. Perdía visión y audición en algunos momentos del día, me mareaba y los dolores de cabeza eran cada vez más insoportables. Tenía pesadillas todos los días y mi almohada siempre estaba húmeda por el reguero de lágrimas que afloraban cada noche.

Yo sabía lo que me pasaba, era de manual, pero no lo quería reconocer. Solo quería huir aunque no sabía muy bien a dónde.

Me enamoré perdidamente de mi compañero de aventuras. Nunca he imaginado que se puede amar tanto a una persona y tener una conexión así de brutal. Mi compañero de aventuras y yo éramos compañeros de trabajo y nuestra relación abrió la caja de los truenos.

Tuve un martillo picador diario por parte de gente que no supo ver mi rol como profesional y mi rol personal. Ese zumbido constante, mi vulnerabilidad al haber bajado todas las barreras al creerme en casa acabaron destruyendo mi jardín interior, mi autoestima.

Los meses pasaron y salvo mi compañero de aventuras nadie sabía de mi huracán. Podían intuir que algo pasaba por comentarios fuera de lugar que recibía en el trabajo pero creo que nadie imaginó la magnitud de la ola. Hasta que no pude más y acepté que no quería seguir luchando esa guerra. No era mi reto.

Solo he mostrado una parte de lo que ocurrió a la gente más cercana. Por parte de algunos de ellos he recibido comentarios de incomprensión. Nadie entiende que puedas sufrir depresión cuando tienes un trabajo indefinido, eres feliz en el amor y viajas todo lo que deseas. Vivimos en una sociedad en la que el dinero lo compra todo y ciega el hecho de que cuando alguien te hace la vida imposible en el trabajo, por muy bien que estén las cosas alrededor, todo cae.

Piénsalo, ¿cuántas horas diarias pasas en una oficina? ¿Cómo es de intensa tu profesión? Multiplica eso por 1.000 cuando tu pareja está allí y la usan como chantaje emocional.

Huir de la depresión no es la solución

Nunca he buscado ayuda médica en este proceso. Quizás lo debería haber hecho pero no he dado el paso. He bebido libros y libros, he aprendido a meditar, a escucharme.

He sacado toda la rabia fuera, el dolor y la incomprensión. Cada zancada que he dado me ha servido para encontrar el equilibrio que tengo ahora y del que me siento sumamente orgullosa. He aprendido a prestar atención a las señales, a bajar el ritmo y volver al arco de salida para no caer de nuevo en el laberinto del monstruo. Ahora soy un eneagrama 4 centrado y feliz 😉

El running ha sido otro de esos factores claves. Si podía superar carreras como la Behovia, podía conseguir vencer en otras batallas.

En este camino de sembrar de nuevo mi jardín interior, regarlo y mimarlo he alejado de mi vida a todas esas personas que me quitaban la energía, se alegraban de mis lágrimas y no dejaban de criticarme  con frases como “viaja mucho, tiene una vida muy fácil, se cree alguien…”

He dejado hueco a nuevas energías y lo más importante, he puesto fe ciega en mi valor. Como me dijo Cris, me he cuidado mucho. 

El ansia por huir se ha convertido en prueba y error

Mi compañero de aventuras ha sido un gran capitán en este barco. Me alentaba a que no dejase de probar cosas hasta que diese con la tecla de qué me hacía feliz. He intentado de todo, he llamado a muchas puertas y cada una me he devuelto un aprendizaje.

Soy de sacar el lado positivo a las situaciones, analizarlas desde distintos puntos. Y después de toda la tormenta creo que gracias a este periplo he vuelto a sacar mi esencia.

Ahora tengo más claro que nunca cuáles son mis valores, qué huella quiero dejar en el mundo. He dado el paso de compatibilizar la enseñanza con la comunicación y los libros. He tomado la responsabilidad de mis acciones y de cómo me afectan las de los demás. Tengas o no el control, no dejes de remar y de probar hasta dar con un camino que tenga corazón.

Cris, gracias por tu “cuídate mucho”.


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Quiérete bien, amiga, te lo mereces

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Si salieras a vivir

Me encontraba en el pasillo del instituto. Mis complejos, unas amigas y yo. Estaba ese día con la cabeza en otro sitio, rumiando. De repente las miré y dije “me merezco conseguir ser la profesional con la que sueño”.

Así, sin anestesia. No recuerdo quién fue pero alguien respondió con un tono burlón “claro, y a mí que me toque la lotería”. Eso me dolió, mucho. Me esforzaba cada día por sacar buenas notas, ser la mejor. Me agarraba a ese clavo.

Los años han pasado y más de una situación como esa he tenido que volver a experimentarla. Afortunadamente no todas las respuestas han sido del mismo tono. Me he cruzado con gente que al escuchar “me merezco tal cosa” han contestado con “por supuesto, te lo mereces”.

Quiérete bien

Hace unos días vi en el stories de Laura Chica  –psicóloga positiva, coach, y escritora– esta imagen del libro Si salieras a vivir de la psicóloga Patricia Ramírez. ¿Qué piensas tú?

No sé si alguna vez te ha acechado la culpa por cuidarte, regalarte tiempo de calidad y pensar de corazón que te mereces cada una de las cosas bonitas que pasan en tu vida.

Quizás a ti no te pase, amiga, pero alguna vez me he sentido terriblemente culpable por sentir que me merecía que me ocurriesen cosas buenas. Conseguir tal reto, ese trabajo con el que soñaba, viajar a la otra punta del mundo…

Parece que si te quieres eres prepotente, no eres humilde. Qué gran equivocación. Te grito con amor “quiérete bien”. Sí, tú, sin más explicaciones. Porque te lo mereces no porque los demás te lo afirmen sino porque como bien dice Patricia en Si salieras a vivir, eres una persona maravillosa.

No juzgues mi camino

Estoy en un momento de mi vida en el que por fin he empezado a valorarme tal y como soy. Aceptando que habrá aspectos de mí que me gustarán menos que otros pero siendo consciente de que tengo el poder de no poner el foco erróneo.

Soy feliz con el camino que he elegido y creo de corazón que me merezco las experiencias y metas con las que sueño.

Pues bien, se ve que el “público” ha decidido que es mejor juez de mi vida que yo misma, amiga. ¿Te suena?

Este fin de semana dos mujeres se pusieron a “repasar” mi vida fuera del pueblo llegando a la conclusión “qué pena, tanto estudiar para acabar cuidando niños”. Reconozco que me dolió. Un segundo, pero me jodió.

Estoy dejándome la piel para vivir de los libros y de la enseñanza.

Para mí dar clase no es “cuidar niños”. Es como bien decía Ramón Barrera en esta charla sobre sorprendizaje: empujarlos, animarlos y agitarlos para que vuelen.

Aunque esa sentencia me dolió, como te decía, solo fue un segundo. ¿Por qué? Recordé que me merezco todo lo que estoy consiguiendo porque lo estoy haciendo de corazón, con un propósito de vida que no es el dinero.

Así que, amiga, vuela. Quiérete mucho y bien. Sonríe, baila, ama. Haz lo que te haga feliz con quién eres y con quién quieres ser.

Te mereces todo, no importa que el resto no lo vea, solo lo tienes que comprender tú. Vive en positivo. Y si te apetece, cuéntame tu experiencia.

Gracias por dejarme besarte con letras.


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Running y sentido común, ¿lo ejercitas?

sentido común
Mis zapatillas siempre me acompañan aunque sea en el corazón.

Sentido común: Capacidad de entender o juzgar de forma razonable.

Así lo define la RAE pero…

¿Qué es para ti el sentido común?

Ayer fue la prueba de 10K de Loja y tercera cita del Circuito Diputación de Granada. Como venía siendo costumbre, hoy te iba a contar las sensaciones y la experiencia de la carrera.

Para mí esa carrera tenía un gran carácter emocional. Ayer era nuestro segundo aniversario de vida en equipo y además Loja fue la primera carrera a la que acudimos como pareja. Vamos, se habían alineado los astros para recordar los comienzos y celebrarlo a nuestra manera.

Sin embargo, todo lo que planeamos no sale como nosotros queremos. 

En mis planes no entraba un temporal como el que estamos viviendo estos días. El problema no era correr con lluvia, ya sabes que me pirra. Las dudas llegaban con el desplazamiento.

Desde Órgiva a Loja hay alrededor de hora y media. Con este temporal de lluvia y viviendo en un pueblo de montaña te puedes imaginar cómo estaba la carretera.

Piedras, cortes en algunos puntos. Un desastre.

¿Fuimos a correr a Loja? No. Sacamos a pasear nuestro sentido común.

No nos faltaron ganas ni entrenamiento como en otras citas. Nos sobró cautela.

Reconozco que me puede no ir a una carrera. La felicidad que vivo dándole caña a las zapatillas es tan intensa que no me la quiero perder.

Pero seamos realistas, ayer no era día de meterse tres horas de coche por mucho que me apasione correr.

El sentido común es fundamental. Vivimos en una época en la que dejar de hacer algo parece un fracaso o señal de ser vagos. Se nos está yendo la pinza.

¿A quién quieres demostrar de lo que eres capaz?

Creo que esa pregunta es clave para ponerle sentido común a la vida. No vivo del running, no merecía la pena meternos tres horas de coche diluviando. No era prioritario porque no tengo que demostrar nada. Solo disfrutar.

Lo mismo ocurre con las distancias. Ten vista.

Estoy deseando correr un maratón y a ser posible en el extranjero pero no es el momento. Mi cuerpo no está preparado para soportar ese esfuerzo y de nuevo, no tengo que demostrar nada.

¿Por qué te cuento este rollo?

Me da mucha pena ver en los marrones que nos metemos por demostrar –la verdad que no sé muy bien a quién– de todo lo que somos capaces de conseguir.

Correr es mucho más que eso. Es sentirte viva, libre y poderosa sin importar que estás sudada y con la cara como un tomate. Toma riesgos pero pregúntale a tu sentido común si son necesarios.

Quiérete bien, amiga. Nos quedan muchas carreras, libros y vida por delante. No lleves a tu cuerpo al límite.

Te dejo con el café pensando, hoy son más importantes los silencios.

Gracias por dejarme besarte con letras.

firma


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