Cuando las emociones sobrepasan las palabras

¡Hola bonitos!

Esta semana está siendo muy intensa, mucho. Una intensidad llena de magia, equilibrio y noticias positivas. Estoy convencida de que estos días van a marcar mi vida.

En un mes cambiamos de rumbo y dejamos la calidez de Málaga para trasladarnos al bullicio de Madrid, ¡qué ganas! Arranca una etapa muy soñada y deseada. Cuando Loren, mi compañero de vida, y yo dejamos nuestro trabajo decidimos hacer un parón de varios meses para vaciar la mochila por completo y poder entregarnos así a los proyectos que se avecinan.

Como dice Màxim Huerta en su libro La parte escondida del iceberg “Ya te has ido de alguna manera. Ya no estás. No siempre nos vamos cuando salimos, a veces nos vamos antes”. Y esa misma sensación la llevé grabada durante demasiado tiempo.

El reset ha sido la mejor decisión que he tomado hasta ahora. Me encontraba en un mar cargado de negatividad, ansiedad y pesadillas. Todo cesó dejándome un master de vida.

El equilibrio y confianza que he vuelto a tener conmigo misma me han regalado un cambio de perspectiva. Tengo claro dónde y con quién quiero estar y hasta dónde puedo llegar, al fin y al cabo, somos nosotros quienes nos marcamos los límites. Estoy muy emocionada de haber mandado a paseo los miedos y las dudas para darle rienda suelta a la pasión por las letras, los libros, los idiomas, vamos, lo que me llena. No pretendo ser famosa, quiero algo más sencillo, ser feliz con lo que hago, ahora mismo como afición y deseo que algún día como profesión.

En otras novedades, entraremos más adelante 🙂

Hablando de emociones y de pasión por las letras os traigo un vídeo de las novelas que he leído de Màxim Huerta. Para mí han sido como un abrazo, espero que para vosotros también.

Ha conseguido despertar emociones que estaban bajo llave y eso no solo lo lleva a sus libros sino que él mismo lo transmite con su presencia. He tenido la suerte de ir esta tarde a la firma de su última novela y de poder charlar un ratito con él. “Este libro ha sido abrir las ventanas y que todo se renueve” me decía. Cada gesto, cada palabra, su forma de escucharme ha sido un momento muy especial para mí y no porque fuera a la primera firma de libros a la que acudo. Ha conseguido que todo el ruido que había no estuviera allí y que solo las emociones y el amor por las letras tuviera cabida. La belleza de sus dedicatorias en los tres libros que me ha firmado permitidme que me la reserve para mí.

firma de libros
Firma de libros en FNAC Málaga

Este fin de semana estuvimos por Madrid ya que corríamos los 21km de la Edp Rock and Roll Madrid y pudimos saborear la noche de los libros. Me fascina ver a tanta gente reunida al calor de las letras. Disfrutamos de una lectura de cuentos en la Casa América y nos llenamos de varitas y capas con la lectura de fragmentos de Harry Potter. ¿A vosotros cómo os ha tratado el día del libro? ¿Ha caído alguno para vuestras estanterías? 🙂

Y por último, el relato de esta semana. Tocaban los diarios, nuestro protagonista tenía que desnudar sus ideas y eso he hecho, tranquilos, no soy la protagonista que os veo venir jajaja. Es el primer relato subido de tono que escribo, ¡a ver cómo ha ido la aventura! 😉

El diario de Paula

15 febrero

Aún estoy intranquila. Tengo la sensación de que Marc se ha dado cuenta. Estoy tan avergonzada que no soy capaz de contárselo a las niñas, ni siquiera a Maca. Me siento mal solo con pensarlo pero necesito soltarlo, que este peso sea más ligero. Marc al fin había preparado una velada romántica como tanto tiempo llevaba pidiéndoselo. Vino, velas, música suave que incitaron que subiera el calor y mucho. Ni recuerdo la última vez que tuve tantas ganas. Cuando justo estaba comiéndome entera no sé por qué apareció en mi mente Paul y entonces sí que gemí de placer. Marc más insistía y yo más pensaba que era Paul el que estaba ahí abajo. Creo que es la primera vez que disfruto tanto y encima con algo que no es real. Buf, ¿qué hago? ¿Se lo digo? No sé si se lo va a tomar a risa o si me va a montar el circo padre. ¿Tampoco es tan grave, no? Vamos, esto no se puede considerar infidelidad pero por qué me tengo que sentir tan mal si yo tampoco he hecho nada, ha sido mi mente y no sé, Marc lleva tanto tiempo ausente que quizás haya sido por eso. 

18 febrero

Ha vuelto a ocurrir. Y encima esta tarde hemos estado con Paul. Me sentía como si los dos amigos supieran lo que en mi mente estaba pasando. ¿Se habrán dado cuenta? Dios, creo que me estoy obsesionando y seguro que es un tontería. Si hasta las revistas dicen que todos tenemos fantasías.

27 febrero

Hemos salido de fiesta los tres. Las niñas tenían sus propios planes y al final no han venido. Las copas, la música, el ambiente en general ha hecho que estuviera muy tranquila, tanto, que me he visto coqueteando con Paul. Marc se ha percatado, nunca he sabido ligar y me he acojonado pero no ha dicho nada. ¿Por qué no habrá dicho nada? En ese momento creía que era para no montar una escenita con Paul delante pero cuando hemos llegado a casa seguía sin sacar el tema. Estaba preparada para la bronca del siglo, es más, creo que tenía ganas para así poder quitarme de la cabeza todas estas ideas y que no me pesen tanto. Pero no ha sido así. Hemos hecho el amor, que otra vez vuelve a ser habitual, y como no, en esta rutina se ha instalado Paul también.

7 de marzo

Marc no ha sacado el tema en estos días y yo no me atrevía a decir “¿Qué tal cariño? ¿Cómo ha ido el día? Yo bien aquí en casa pensando en tu amigo cada vez que me tocas”. Buff qué desastre. Lo bueno de todo esto es que la cama ha vuelto a ser un terreno agradable, y si este es el precio tampoco está mal, ¿no? Que yo pensaba que me iba a secar o que me iba a tener que conformar con orgasmos fingidos días sí y día también. Marc está diferente, como más atento. No se limita a él y consigue que me excite mucho…

Me acaba de decir que viene Paul a cenar a casa, ¡ay Dios! Bueno serénate y compórtate como siempre, natural. Ellos no pueden leer tus pensamientos así que relax.

8 de marzo

No sé ni por dónde empezar… Bebimos mucho vino, quizás demasiado. Sentados en el sofá así como el que no quiere la cosa estábamos cada vez más cerca. Y de nuevo más vino. Las risas cómplices, miradas indecentes, un juego peligroso que estaba haciendo que las piernas me temblasen. Empecé a sentir como me apetecía, mucho. Y parece que mis deseos los llevaba grabados en la frente. Una gota inocente de vino en mi escote supuso la brecha de esas ganas contenidas. Mis labios se humedecieron con sus besos, me sobraba el vestido y me apretaba la ropa interior. Sus manos empezaron a surcar mi piel. Una por la nuca recorriendo sin prisa mi espalda y otra se coló entre el encaje de mi entrepierna. ¡Qué placer! No tardamos mucho en vernos desnudos, en sentirnos y en hacernos.

Algunos recuerdos están borrosos, seguro que por el vino, y hay escenas que dudo si las viví o son parte de mi fantasía. Lo que sí tengo claro es que estoy deseando que se despierten otra vez.

A ti personalmente, gracias por dejarme besarte con letras.

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